El idioma español es rico en insultos y el diccionario de la RAE recoge un buen número de ellos. En esta tercera entrega continúo con la selección de veinte términos que estoy repasando en el blog, cinco en cada publicación, junto con su significado y origen.. Lerdo. «Lerdo» se utiliza para alguien lento, torpe o que tarda en comprender y hacer las cosas. Antes de aplicarse a las personas, la palabra servía también para describir a una bestia pesada y torpe al andar, lo que ayuda a entender su posterior uso figurado. Su procedencia no está definitivamente resuelta y la propia RAE señala que se trata de una palabra de etimología discutida.. Mastuerzo. Antes de convertirse en insulto, «mastuerzo» era el nombre de una planta. Procede de «nastuerzo», forma derivada del latín nasturtium, y todavía hoy conserva ese significado botánico. Por comparación acabó aplicándose coloquialmente a una persona necia y zafia. No está demostrado, sin embargo, que ese uso despectivo naciera específicamente del sabor picante o acre de la planta, como a veces se cuenta.. Necio. «Necio» es uno de los insultos más antiguos y transparentes de esta lista. Procede del latín nescius, que significaba «ignorante» o «que no sabe», y se aplica a quien desconoce aquello que debería saber o actúa con poca inteligencia y razón. También puede referirse a alguien terco e imprudente en sus palabras o acciones, por lo que su sentido actual permanece bastante próximo al que tenía siglos atrás.. Orate. Llamar «orate» a alguien equivale a decir que ha perdido el juicio o que se comporta con muy poca prudencia y sensatez. La palabra llegó al castellano desde el catalán orat y durante siglos estuvo estrechamente asociada a la locura. De ahí procede también «casa de orates», denominación antigua que llegó a utilizarse para los establecimientos destinados al cuidado o reclusión de personas consideradas dementes.. Pazguato. Un «pazguato» es alguien simple que se admira o queda pasmado con facilidad ante lo que ve o escucha. Suele utilizarse para describir a una persona ingenua, falta de viveza o demasiado fácil de sorprender. Su etimología no está completamente establecida y la RAE la relaciona con «apazguado», de modo que es preferible no atribuirle un origen más concreto sin pruebas suficientes.
Tercera entrega dedicada a cinco nuevos insultos recogidos por la RAE, con su significado, procedencia y evolución de cada término.
El idioma español es rico en insultos y el diccionario de la RAE recoge un buen número de ellos. En esta tercera entrega continúo con la selección de veinte términos que estoy repasando en el blog, cinco en cada publicación, junto con su significado y origen.. Lerdo. «Lerdo» se utiliza para alguien lento, torpe o que tarda en comprender y hacer las cosas. Antes de aplicarse a las personas, la palabra servía también para describir a una bestia pesada y torpe al andar, lo que ayuda a entender su posterior uso figurado. Su procedencia no está definitivamente resuelta y la propia RAE señala que se trata de una palabra de etimología discutida.. Mastuerzo. Antes de convertirse en insulto, «mastuerzo» era el nombre de una planta. Procede de «nastuerzo», forma derivada del latín nasturtium, y todavía hoy conserva ese significado botánico. Por comparación acabó aplicándose coloquialmente a una persona necia y zafia. No está demostrado, sin embargo, que ese uso despectivo naciera específicamente del sabor picante o acre de la planta, como a veces se cuenta.. Necio. «Necio» es uno de los insultos más antiguos y transparentes de esta lista. Procede del latín nescius, que significaba «ignorante» o «que no sabe», y se aplica a quien desconoce aquello que debería saber o actúa con poca inteligencia y razón. También puede referirse a alguien terco e imprudente en sus palabras o acciones, por lo que su sentido actual permanece bastante próximo al que tenía siglos atrás.. Orate. Llamar «orate» a alguien equivale a decir que ha perdido el juicio o que se comporta con muy poca prudencia y sensatez. La palabra llegó al castellano desde el catalán orat y durante siglos estuvo estrechamente asociada a la locura. De ahí procede también «casa de orates», denominación antigua que llegó a utilizarse para los establecimientos destinados al cuidado o reclusión de personas consideradas dementes.. Pazguato. Un «pazguato» es alguien simple que se admira o queda pasmado con facilidad ante lo que ve o escucha. Suele utilizarse para describir a una persona ingenua, falta de viveza o demasiado fácil de sorprender. Su etimología no está completamente establecida y la RAE la relaciona con «apazguado», de modo que es preferible no atribuirle un origen más concreto sin pruebas suficientes.
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