Los socialista creen que el rechazo de los ‘populares’ a la revalorización les concede munición política, una bocanada de oxígeno, en una campaña adversa Leer
El PSOE peina ya canas y arrugas. Cuenta con más de 145 años de vida. Sufre achaques de política. Los socialistas buscan el elixir de la eterna juventud con estrategias en las redes sociales para recuperar un voto joven que se desplaza hacia Vox. Pero el partido camina apoyado en el bastón: su nicho de fieles más importante es el de los jubilados. Las tripas del CIS de enero así lo atestiguan: el 31% de las personas entre 65 y 74 años elegiría la papeleta de Pedro Sánchez, a mucha distancia del PP, segunda formación en preferencia (17,7%). En la franja de edad de más de 75 años, los socialistas también reinan frente a los populares (30,2% vs. 22,4%). Ante este chequeo electoral, el PSOE intenta explotar, sobre todo en Aragón, que celebra elecciones en una semana, el rechazo del PP a su treta para subir las pensiones.. El Gobierno incluyó la revalorización para 10,4 millones de pensiones en un llamado decreto ómnibus que incluía distintas medidas como la prohibición de los desahucios; ayudas a las víctimas de la dana; la jubilación anticipada de bomberos; incentivos a la compra de coches eléctricos; la congelación de las cotizaciones de autónomos o las entregas a cuentas para las comunidades y entidades locales, entre otras medidas. PP y Junts, contrarios a aspectos relativos a los desahucios, pidieron a La Moncloa que desgajara las pensiones en una iniciativa única y así la apoyarían. El Ejecutivo se negó. Y, a día de hoy, mantienen su negativa a trocear las iniciativas «porque son buenas para la economía española y son buenas para los ciudadanos». Los pensionistas tienen asegurada el cobro de su pensión, con una subida general del 2,7% para enero, pero si no así en febrero si no se subsana el rechazo del Congreso en unos días. El Ejecutivo pide «tranquilidad» y dice que se solucionará, pero no detalla cómo ni cuándo.. El ministro Pablo Bustinduy durante una reunión con medios en Zaragoza.EFE. Ese impás permite a los socialistas tener un ariete con el que tratar de golpear al PP, sobre todo ahora que está en el momento clave la campaña electoral en Aragón. Les confiere un argumento para soslayar otros asuntos más dañinos para sus intereses como la gestión del sistema ferroviario, a raíz del accidente en Adamuz y el caos en Rodalies, o el nuevo modelo de financiación autonómica cerrado con ERC. Distintas fuentes socialistas confirman que ese rechazo de los populares a la revalorización de las pensiones les concede munición política, una bocanada de oxígeno, en una campaña adversa.. Irene Mintero junto a la candidata María Goikoetxea en una protesta en Zaragoza.E. M.. «Lo que han hecho les hace daño. Hacer política pensando sólo en titulares nunca sale bien», reflexionan fuentes socialistas al más alto nivel. «Tiene consecuencias políticas y lo estamos viendo», dicen desde el Gobierno. Se refieren a hechos como el que ayer decenas de jubilados protestaron ante la sede nacional del PP en la madrileña calle Génova. Esperan en el Ejecutivo que la presión política y social haga que el PP recapacite su voto como sucedió el año pasado, donde se repitió exactamente la situación actual. De ahí que las críticas de La Moncloa se centren en el PP y no en Junts, a quien no quitan ojo, confiando en que un diálogo con ellos -ahora inexistente- pudiera dar también vuelta a la situación.. «No valen las excusas que pone el PP sobre la okupación porque el año pasado votaron a favor de lo que ahora rechazan», dicen en el Gobierno.. El candidato de Chunta Aragonesista, Jorge Pueyo, en Zaragoza.CHA. En Aragón, según datos del Instituto Nacional de Seguridad Social, hay 319.434 pensionistas a fecha de enero de 2026. Es la décima comunidad con más pensionistas y uno de los ocho territorios donde la pensión media está por encima de la media nacional (1.439 euros frente a 1.363 euros). De ahí que los socialistas toquen a rebato en esta región. «Tienen que votar lo que les interesa, tienen que votar a la gente que les defiende, a la gente que estamos siempre ahí, a los que estamos trabajando para que las pensiones se incrementen y no a los que votan para que bajen», dijo el jueves el ministro Félix Bolaños, en un acto en Alcañiz.. Todos los socialistas aragoneses, con Pilar Alegría a la cabeza, buscan desgastar a un PP de Jorge Azcón que, salvo hecatombe no prevista, ganará las elecciones. Denuncian que su «sectarismo ideológico» costará «más de 500 euros al año» a cada pensionista aragonés. «Están abandonando a los pensionistas en Aragón con su no a todo», dijo Alegría. «Azcón les está diciendo a 300.000 aragoneses que no merecen tener una jubilación digna después de años de trabajo y esfuerzo»; «Azcón tiene cabreada a mucha gente, sobre todo los pensionistas»… repiten los candidatos.
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