Un tren entró con los bajos en llamas el jueves pasado en la estación de Santa Justa tras el incendio de una caja de grasa y los pasajeros dijeron que se olía a quemado desde Córdoba Leer
Un tren entró con los bajos en llamas el jueves pasado en la estación de Santa Justa tras el incendio de una caja de grasa y los pasajeros dijeron que se olía a quemado desde Córdoba Leer
Un tren de Renfe entró «echando humo» el pasado jueves, día 5 de marzo, a la estación de Santa Justa de Sevilla. Eran las 20.51 horas y había salido de Madrid a las 18.00 horas. El humo se originó bajo el vagón 8 por el «conato de incendio» de una de sus cajas de grasa, también conocidas como cajas de eje o axleboxes, que sirven para alojar los rodamientos que permiten que los ejes de las ruedas giren libremente mientras soportan el enorme peso del vehículo.. El incidente no llegó a mayores, afortunadamente. Los pasajeros del vagón afectado informaron de un fuerte olor a quemado que empezó, más o menos, tras el paso del vehículo por Córdoba, pero el convoy apenas se retrasó 12 minutos respecto a la hora que tenía previsto llegar a la estación de Santa Justa, las 20.39 horas. Nada más llegar, alertados por el humo, el propio maquinista y trabajadores de mantenimiento de la estación extinguieron las llamas con extintores.. «Descripción: Se incendia la caja de grasa. Alarma diferencial en Adamuz y en Cantillana, entra en la estación al sur de vía 4 echando humo. MJT saca los tres extintores de incendios de cabina y los mecánicos de Irvia apagan el fuego. Se inmoviliza material en la estación por rama inútil», así reza en el documento interno de la incidencia registrado por la compañía, al que ha tenido acceso EL MUNDO.. El incidente se quedó aparentemente ahí, sin consecuencias. Medios locales como El Diario de Sevilla se hicieron eco del suceso y Renfe quitó importancia alegando que no había revestido peligro alguno para los pasajeros y que fue rápidamente solventado. Sin embargo, a nivel interno, sí se activaron ciertas alarmas, máxime cuando no han pasado aún ni dos meses desde el trágico accidente que costó la vida a 46 personas en el descarrilamiento producido a la altura de la localidad cordobesa de Adamuz, en esa misma línea.. Este periódico ha tenido acceso a un correo interno enviado por la Gerencia de Producción Sur de los Servicios Comerciales del AVE a los interventores tras el incidente. En él, bajo el asunto «Conato de incendio», se lanza un aviso para no ignorar o dar poca importancia a señales como el olor a humo si son detectadas por el personal de a bordo, la tripulación, o denunciadas por los propios pasajeros.. «Hay que concienciar a todos que el olor a humo/quemado es un indicio muy evidente de un peligro muy grande en un tren en marcha y con el A/A conectado. Las cajas de grasa se degradan en muy pocos kilómetros, existiendo riesgo real de que se parta la mangueta, ello conllevaría sin ninguna duda un descarrilamiento, con consecuencias imprevisibles», advierte el comunicado interno.. El escrito llama a «recordar a los SSB/OCE», el personal de intervención, «la conveniencia, por muchos motivos y entre ellos la seguridad, de que los compañeros de comercial reconozcan regularmente toda la composición. Ello redundará en una imagen más positiva, mostrándose más accesibles para nuestros clientes ante cualquier incidencia que pueda ocurrir durante el recorrido».. «En esta incidencia», recuerda el correo en alusión al tren incendiado entre Córdoba y Sevilla, «según distintos medios de comunicación, los clientes notaban olor a humo desde la salida de Córdoba. Evidentemente el personal de a bordo no puede estar en todo momento en todos los coches, siendo necesario que con cierta frecuencia lo recorran, transmitiéndoselo al personal nuestro y éste al maquinista».. «Entre todos podemos hacer muchas más cosas que uno solo, y de eso se trata, de trabajar en equipo y apoyarse mutuamente», concluye el escrito.. Las cajas de grasa de los trenes se encuentran habitualmente en los extremos de cada eje, conectando el conjunto de ruedas con el bastidor del bogie o del vagón. Son, según los expertos, una de las piezas más vigiladas en el mantenimiento ferroviario, ya que un fallo en la lubricación puede provocar un sobrecalentamiento extremo (se conoce como «caja caliente»), lo que podría derivar en incendios o incluso el descarrilamiento del tren.. En el último informe de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) sobre la tragedia de Adamuz refleja la sensibilidad de estas cajas. En concreto, establece que en el tren Iryo «se registra un alarma de temperatura en cajas de grasa del coche 8, presumiblemente por ir ya descarrilado». «Esta alarma provoca una activación del freno del tren, y el valor de la presión de la tubería de freno TFA disminuye. Cuando el valor de la TFA disminuye significa que el tren está frenando», apunta el informe de la CIAF.. Al margen de esto, lo cierto es que los incidentes en la red ferroviaria siguen siendo frecuentes y que esta sigue funcionando, desde la crisis destatada por la tragedia de Adamuz, con centenares de limitaciones de velocidad activas. Muchos de los trenes, especialmente en la línea Madrid-Sevilla, acumulan más de trés décadas de uso.. Los problemas de la red ferroviaria afectan a todos por igual. Así, este jueves, la vicepresidenta primera, María Jesús Montero, tuvo que ser trasladada en coche desde Córdoba hasta Sevilla después de que el AVE en el que viajaba quedara detenido. El motivo, según el parte de Renfe al que ha tenido acceso EL MUNDO, fueron «problemas en el compresor», que «no hace aire». «Queda inútil en Córdoba. [El tren] Viajeros transbordados hasta destino Sevilla en AVANT 8765 y UM de AVE 2360», reza el atestado interno.. La vicepresidenta viajaba en un tren que había partido de Madrid a las 13.00 horas, pero que sufrió los citados problemas justo a su paso por Córdoba, con 327 pasajeros a bordo, y ya no pudo continuar su trayecto. Montero no fue reubicada, como el resto de viajeros, ella tenía prisa por llegar a Sevilla ya que tenía un acto previsto en la sede del PSOE a las 17.30 horas y fue recogida por un coche, que la llevó a su destino final.. La vicepresidenta había participado esa misma mañana en la reunión al más alto nivel con los agentes sociales para analizar posibles medidas para paliar los efectos de la guerra en Irán, junto a las otras dos vicepresi-dentas, Sara Aagesen y Yolanda Díaz, y los ministros Carlos Cuerpo y Elma Saiz.
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