Dinamarca quiere lo mismo que tenía: así se dedujo de las elecciones parlamentarias este martes donde los ciudadanos volvieron a dar su confianza como ganadora a la actual primera ministra, Mette Frederiksen, que en cierto modo ve validada su estrategia frente a Trump con Groenlandia. Pero ha tenido cal y arena. Ha vencido, sí, pero con el peor resultado histórico de su partido, los socialdemócratas, en un siglo. En general, el partido centrista volverá a ser el árbitro del futuro Ejecutivo, con el bloque de la izquierda sumando mayoría.. Lo normal pasaría por la reedición del gabinete que ya tenía Frederiksen en la pasada legislatura, pues la izquierda suma 84 asientos frente a los 77 de la derecha. Por lo tanto, los Moderados del hasta ahora ministro de Exteriores, Lars Lokke Rasmussen (otra figura clave en la polémica con Groenlandia y EEUU), necesitarán añadir sus 14 diputados al lado que consideren; todo apunta que darán su apoyo a la actual primera ministra para repetir coalición.. Esa suma, no obstante, ha perdido más de 10 puntos respecto a los últimos comicios, y la propia Frederiksen ha asumido ya que tendrá que ceder. «Sigo estando lista para asumir la responsabilidad como primera ministra de Dinamarca los próximos cuatro años», sostuvo en la noche electoral, consciente, aseguró de que «no será fácil» y de que todos los partidos tendrán que «hacer concesiones» para formar un nuevo gabinete.. La líder socialdemócrata, que puso el foco de la campaña en la inmigración y en el coste de la vida, lleva en el poder desde 2019 y ha aceptado que ya nota cierto desgaste. Pero quiere seguir en primera línea: «Dinamarca necesita un Gobierno estable y competente y estamos listos para encabezarlo». Necesita confiar, eso sí, en los Moderados, y Rasmussen quiere hacer valer sus diputados. «Venid con nosotros. Estamos en el medio. Os apurasteis para situaros en una esquina. Nosotros seguimos aquí todavía», llamó a los liberales, que quieren, por su lado, un Ejecutivo «del centro hacia la derecha», como ha reclamado su líder y actual ministro de Defensa, Troels Lund Poulsen.. Poulsen se desmarcó de Rasmussen en campaña y apuntó que no volvería a gobernar con Frederiksen, pero eso ahora está por ver con los números en la mano. Mientras, el Partido Popular Danés, que es la formación que se sitúa más a la derecha en todos los principales grupos ha sido el gran triunfador de la noche, pues triplicó sus votos. En la izquierda, por otro lado, crecen los socialistas, que confirman su buena dinámica actual. De hecho, se hicieron hace solo unos meses con la codiciada alcaldía de Copenhague, que llevaba décadas sin cambiar de color.. En Dinamarca, con todo, la llave la tiene el centro, que tendrá que elegir lado. Frederiksen tiene en la mano seguir al frente del país, pero tendrá que armar de nuevo un Gobierno amplio, y podría contar con las fuerzas hacia su izquierda, que tienen mejores números que la derecha tras el paso por las urnas. La jefa danesa aspira a convertirse además en una de las mandatarias más longevas en toda la UE y a mantenerse junto a Pedro Sánchez como la única líder socialdemócrata que manda en uno de los principales países del bloque comunitario.. La seguridad y la inmigración son los dos pilares clave para los de Frederiksen ahora mismo: eso sí, el mensaje ya ha virado, despegándose de Trump y centrándose en el papel del Ártico de manera más general y con el foco puesto «en la amenaza rusa» y no tanto en los movimientos que haga Washington. «Ahora queremos estar permanentemente presentes en la región ártica y como todo el mundo sabe es una región enorme», sostuvo recientemente la primera ministra en una cumbre con el resto de países nórdicos, incluido Canadá.. Pero no solo de lo exterior ha vivido esta campaña electoral que ahora acaba. En el plano interno, la campaña también giró en torno a problemas concretos como el coste de vida, las reformas económicas y algunas decisiones polémicas del Ejecutivo, como la eliminación de un día festivo o por ejemplo el empeoramiento de las condiciones de los ciudadanos, que para las fuerzas más radicales viene ya desde la pandemia. A nivel político, el escenario sigue muy fragmentado por lo que ahora, asume la premier, viene una etapa de negociaciones complejas.. Asimismo, la socialdemocracia danesa siempre se ha caracterizado por una política migratoria más dura que sus homólogos en el resto de Europa. En este sentido, la primera ministra lideró junto a Giorgia Meloni a finales de 2025 una iniciativa para frenar la forma en que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos interpreta el Convenio Europeo de Derechos Humanos. «No queremos vuestra conducción temeraria ni vuestra cultura de dominación», dijo Frederiksen en referencia a los inmigrantes irregulares: «No deberíais estar aquí».
El partido centrista volverá a ser el árbitro del futuro Ejecutivo, con el bloque de la izquierda sumando mayoría.
20MINUTOS.ES – Internacional
Dinamarca quiere lo mismo que tenía: así se dedujo de las elecciones parlamentarias este martes donde los ciudadanos volvieron a dar su confianza como ganadora a la actual primera ministra, Mette Frederiksen, que en cierto modo ve validada su estrategia frente a Trump con Groenlandia. Pero ha tenido cal y arena. Ha vencido, sí, pero con el peor resultado histórico de su partido, los socialdemócratas, en un siglo. En general, el partido centrista volverá a ser el árbitro del futuro Ejecutivo, con el bloque de la izquierda sumando mayoría.. Lo normal pasaría por la reedición del gabinete que ya tenía Frederiksen en la pasada legislatura, pues la izquierda suma 84 asientos frente a los 77 de la derecha. Por lo tanto, los Moderados del hasta ahora ministro de Exteriores, Lars Lokke Rasmussen (otra figura clave en la polémica con Groenlandia y EEUU), necesitarán añadir sus 14 diputados al lado que consideren; todo apunta que darán su apoyo a la actual primera ministra para repetir coalición.. Esa suma, no obstante, ha perdido más de 10 puntos respecto a los últimos comicios, y la propia Frederiksen ha asumido ya que tendrá que ceder. «Sigo estando lista para asumir la responsabilidad como primera ministra de Dinamarca los próximos cuatro años», sostuvo en la noche electoral, consciente, aseguró de que «no será fácil» y de que todos los partidos tendrán que «hacer concesiones» para formar un nuevo gabinete.. La líder socialdemócrata, que puso el foco de la campaña en la inmigración y en el coste de la vida, lleva en el poder desde 2019 y ha aceptado que ya nota cierto desgaste. Pero quiere seguir en primera línea: «Dinamarca necesita un Gobierno estable y competente y estamos listos para encabezarlo». Necesita confiar, eso sí, en los Moderados, y Rasmussen quiere hacer valer sus diputados. «Venid con nosotros. Estamos en el medio. Os apurasteis para situaros en una esquina. Nosotros seguimos aquí todavía», llamó a los liberales, que quieren, por su lado, un Ejecutivo «del centro hacia la derecha», como ha reclamado su líder y actual ministro de Defensa, Troels Lund Poulsen.. Poulsen se desmarcó de Rasmussen en campaña y apuntó que no volvería a gobernar con Frederiksen, pero eso ahora está por ver con los números en la mano. Mientras, el Partido Popular Danés, que es la formación que se sitúa más a la derecha en todos los principales grupos ha sido el gran triunfador de la noche, pues triplicó sus votos. En la izquierda, por otro lado, crecen los socialistas, que confirman su buena dinámica actual. De hecho, se hicieron hace solo unos meses con la codiciada alcaldía de Copenhague, que llevaba décadas sin cambiar de color.. En Dinamarca, con todo, la llave la tiene el centro, que tendrá que elegir lado. Frederiksen tiene en la mano seguir al frente del país, pero tendrá que armar de nuevo un Gobierno amplio, y podría contar con las fuerzas hacia su izquierda, que tienen mejores números que la derecha tras el paso por las urnas. La jefa danesa aspira a convertirse además en una de las mandatarias más longevas en toda la UE y a mantenerse junto a Pedro Sánchez como la única líder socialdemócrata que manda en uno de los principales países del bloque comunitario.. La seguridad y la inmigración son los dos pilares clave para los de Frederiksen ahora mismo: eso sí, el mensaje ya ha virado, despegándose de Trump y centrándose en el papel del Ártico de manera más general y con el foco puesto «en la amenaza rusa» y no tanto en los movimientos que haga Washington. «Ahora queremos estar permanentemente presentes en la región ártica y como todo el mundo sabe es una región enorme», sostuvo recientemente la primera ministra en una cumbre con el resto de países nórdicos, incluido Canadá.. Pero no solo de lo exterior ha vivido esta campaña electoral que ahora acaba. En el plano interno, la campaña también giró en torno a problemas concretos como el coste de vida, las reformas económicas y algunas decisiones polémicas del Ejecutivo, como la eliminación de un día festivo o por ejemplo el empeoramiento de las condiciones de los ciudadanos, que para las fuerzas más radicales viene ya desde la pandemia. A nivel político, el escenario sigue muy fragmentado por lo que ahora, asume la premier, viene una etapa de negociaciones complejas.. Asimismo, la socialdemocracia danesa siempre se ha caracterizado por una política migratoria más dura que sus homólogos en el resto de Europa. En este sentido, la primera ministra lideró junto a Giorgia Meloni a finales de 2025 una iniciativa para frenar la forma en que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos interpreta el Convenio Europeo de Derechos Humanos. «No queremos vuestra conducción temeraria ni vuestra cultura de dominación», dijo Frederiksen en referencia a los inmigrantes irregulares: «No deberíais estar aquí».
