Es un agitador profesional que no hace tanto se tuvo que ir a vivir solo, a probar el barro del fútbol, para estar hoy donde está. Un chaval de 22 años con las inquietudes propias de un chaval de 22 años. Aunque sea un futbolista de élite, en el Barça y estos días en la selección que ya mira hacia el Mundial Leer
Es un agitador profesional que no hace tanto se tuvo que ir a vivir solo, a probar el barro del fútbol, para estar hoy donde está. Un chaval de 22 años con las inquietudes propias de un chaval de 22 años. Aunque sea un futbolista de élite, en el Barça y estos días en la selección que ya mira hacia el Mundial Leer
Fermín López (El Campillo, Huelva, 22 años) va echándole un vistazo a su teléfono móvil mientras el fotógrafo le indica dónde y cómo ponerse. Viene, como casi todos los futbolistas, con un neceser, digamos, no pequeño. Bueno, bastante grande. Y pesa. El centrocampista del Barça y de la selección es un chaval que de pequeño pasaba bastante del fútbol, pero era tan bueno que le fichó el Recreativo, luego el Betis y luego el Barça, al que su padre dijo que no en un primer intento. Iba para estrella, pero cuando estaba cerca de conseguirlo tuvo que salir cedido al Linares, fútbol fuera de los focos, para, ya sí, volver y que Xavi lo pusiera a jugar. Un chaval de pueblo que mira al Mundial.. PREGUNTA. Si le pido que me diga algo que le haya hecho reírse o sacarle una sonrisa en las últimas 24 horas, ¿qué sería? Puede ser un mensaje, un vídeo, lo que sea.. RESPUESTA. Mi perro.. P. ¿Cómo se llama?. R. Se llama Orus. Es un Samoyedo grandecito, con mucho pelo blanco.. P. ¿Y por qué le sacó la sonrisa?. R. Porque cuando le sacamos siempre le da por hacer alguna trastada, y mi novia me manda los vídeos.. P. Nació en El Campillo, un pueblo pequeñito de Huelva rodeado de minas. ¿Tenía su familia alguna relación con la mina?. R. Sí, mi abuelo trabajó muchos años allí. La mina está muy cerca de mi casa y siempre he crecido con eso. La profesión de minero es durísima. Mi abuelo me contaba cosas que hacían ahí dentro y son tremendas.. P. ¿A qué se dedican sus padres?. R. Mis padres ya no trabajan, gracias a Dios.. P.¿A Dios o a usted?. R. Bueno, sí, por suerte he podido conseguir que mis padres dejen de trabajar. Mi madre trabajaba en una empresa de frutas y mi padre era cartero. Es el sueño de cualquier persona: que sus padres, gracias a él o a lo que está consiguiendo, puedan dejar de trabajar. Para mí es un sueño que hayan podido dejarlo y que todo el sacrificio que hicieron por mí ahora yo se lo pueda devolver, y ellos disfruten de lo que estamos viviendo.. P. ¿Tiene hermanos?. R. Sí, uno. Más pequeño. Estudia Derecho. Es un crack. Dice que quiere ser abogado o juez, todavía no lo tiene claro.. P. ¿Qué recuerda de su infancia? ¿Qué imagen le viene a la cabeza?. R. Que era un niño muy feliz. A partir de los seis o siete años, siempre estaba jugando al fútbol: en casa de mi abuela, en la plaza del pueblo, con mi hermano, con mis amigos. Siempre había un balón por medio. La etapa que viví en mi pueblo la recuerdo con mucha felicidad.. P. En algún sitio leí que al principio no le gustaba mucho el fútbol.. R. Es cierto. Mis padres me llevaban porque iban mis amigos, lo típico. Y el campo era de arena, de albero. Con cinco años, en vez de entrenar, me dedicaba a hacer montones de arena. No me interesaba mucho el fútbol. Pero un año o dos después, con seis o siete, ya me encantaba.. P. ¿De qué equipo era usted de pequeño?. R. Del Barça.. P. ¿Seguro?. R. Seguro, 100%.. P. ¿Por qué?. R. Por mi tío Juan Antonio, que es muy culé. Él me inculcó al Barça: camisetas, partidos… Desde que tengo memoria soy del Barça.. P. ¿Es verdad que el Barça fue a buscarle dos veces?. R. Sí. Mi padre me lo contó tiempo después porque de pequeño no quería que supiera esas cosas. La primera vez creía que era muy pronto para que me fuera solo a Barcelona. Al año siguiente, cuando tenía doce para trece, volvieron a buscarme, ya me lo dijo y decidimos entre todos que sí.. P. Su primera noche en la Masía fue la más dura de su vida.. R. Sí, la más dura, sin duda. Vinimos en coche mi abuela, mi hermano y mis padres. Al bajarme para entrar, mi abuela llorando, mis padres llorando, yo llorando, mi hermano igual. Entré ya tocado. Y por la noche me sentía muy solo. Era una etapa nueva: vivir lejos, sin mis padres, sin mis amigos.. P. ¿Dormía solo o con más chicos?. R. Con tres compañeros. Dos nuevos y uno que ya llevaba tiempo.. P. ¿Los conocía?. R. Los conocía de haberme cruzado con ellos en torneos, pero poco más. Fue un día muy triste, aunque también feliz porque empezaba un sueño.. P. ¿Vuelve mucho a su pueblo?. R. Ahora es muy complicado.. P. Claro. Se ha convertido en un futbolista de primer nivel y eso tiene una parte incómoda: le paran por la calle, tiene que cuidar lo que dice, lo que hace… ¿no?. R. Sí, es incómodo porque tienes que privarte de muchas cosas: lo que subes a redes, lo que dices, dónde vas. Pero que te paren para una foto o que un niño te pida una camiseta es un orgullo. A veces es incómodo, pero también es bonito ser un referente para muchos.. P. En algunos momentos ha necesitado ayuda psicológica. ¿Tiene que ver con asimilar esta nueva situación de jugar en el Barça, venir a la selección, la presión…?. R. Sí. Aunque también la necesité de pequeño. En la Masía lo pasé mal y no jugaba mucho. Para un niño es difícil llevar esa frustración. Ahí fue cuando primero necesité ayuda. Luego, al subir al primer equipo y venir a la selección, entras en otra dimensión. La ayuda psicológica es fundamental. Siempre he necesitado ayuda psicológica, lo hago de forma regular.. Fermín LópezJAVIER BARBANCHO. P. ¿Qué le gusta hacer cuando desconecta del fútbol?. R. Soy un chico sencillo. Cuando estoy en casa, estoy con mi novia y con mi perro. Me gusta salir a pasear, merendar, estar con mi familia y mis amigos. Es importante porque muchas veces es fútbol las 24 horas y acabo saturado.. P. ¿Es cierto que apaga el móvil a ratos?. R. Apagarlo no, pero lo dejo por ahí, lo silencio. Si salgo a pasear, a veces lo dejo en casa. Y si lo llevo, intento no mirarlo: es un rato para mí o para desconectar con mi pareja.. P. ¿Qué valora hoy de su vida fuera del fútbol que antes no tenía? Más allá de lo evidente, como poder comprarse una casa siendo tan joven. O cambiando la pregunta, ¿qué es lo que más echa de menos?. R. La privacidad. A veces me gustaría ser como uno de mis amigos: que nadie me conozca, que nadie me pare por la calle.. P. Le juro que tenía apuntado preguntarle si alguna vez le gustaría ser invisible.. R. Cien por cien. Me encantaría ser invisible.. P. Molaría, ¿eh?. R. Sí. No siempre, pero una semana… me gustaría hacer cosas normales sin pensar en nada.. P. ¿Le importa caer bien o caer mal?. R. No, no me importa caer mal. Creo que a la mayoría le caigo bien. Soy sencillo y humilde, y la gente lo percibe. Y si a alguien le caigo mal, no es algo que me quite el sueño.. P. Si uno es del Barça, ¿tiene que caerle mal el Madrid?. R. Sí. Es la rivalidad. Si eres del Barça, el Madrid no te puede caer bien. Y al revés, claro. No puedes ser del Barça y del Madrid. Eso es imposible para los que somos futboleros. Y para ellos es igual.. P. ¿Qué le dejó la cesión al Linares más allá de lo futbolístico?. R. Maduré muchísimo. Fue volver al fútbol real: menos recursos, vivir solo, buscarme la vida. Después de tantos años en la Masía, con todo hecho, fue una vuelta a la realidad. Me llevé madurez y paciencia.. P. Si pudiera hablarle al Fermín de 13 años, ¿qué le diría?. R. Que tenga paciencia. De pequeño lo quería todo inmediatamente: jugar, ser como los demás físicamente… Le diría que espere su momento, que siga su camino y que trabaje como lo hace.. P. ¿Qué le piden Hansi Flick y Luis de la Fuente? ¿Son cosas parecidas?. R. Cada entrenador tiene sus matices, pero en mi posición me piden cosas similares: jugar entre líneas, romper al espacio, llegar al área, no perder balones y chutar desde fuera. Más o menos lo mismo.. P. Y la última: ¿podemos decir que somos favoritos a ganar el Mundial? Somos número uno del ranking, campeones de Europa…. R. Sabemos que somos una selección muy fuerte, pero eso de «favoritos» no me gusta. Si te lo crees demasiado, te relajas. Pero creo que tenemos una selección increíble y que podemos ganar el Mundial, claro.
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