El material de Samuel Beckett, del pánico de Fernando Arrabal, ese claroscuro que abruma, que mezcla el sueño con la muerte. La distancia entre la tierra y el infierno, la interzona donde conviven las almas, la eterna necesidad de conservar la conciencia después de la muerta. Es un libro de espacios compactos, de nutritivo desorden, más allá de lo euclídeo, más lejos de lo que ofrecía H.P. Lovecraft en su Al otro lado de la barrera del sueño o Más allá del muro del sueño (en inglés Beyond the Wall of Sleep). Una ciudad infinita construida sobre las ruinas de Europa, de París, de un París en el que no existe Laurent Fignon ni Jacques Dutronc, donde la arquitectura bebe de Pablo Picasso, de su cubismo de sutura negra, orquestaciones barrocas, densidad acumulativa. Un lugar del que no uno puede ni quiere salir. El País de los muertos, con su capital, donde no hay espacio para lo cartesiano, cualquier regla es válida. Religión, infierno, catolicismo, mitología egipcia, estados cuánticos de las almas. EL SEÑOR BÚHO Y EL PAÍS DE LOS MUERTOS de DAVID B. Editado por SALAMANDRA GRAPHIC. El País de los muertos, con su capital, donde no hay espacio para lo cartesiano, cualquier regla es válida.. René Daumal (en la búsqueda del Absoluto), Horacio Quiroga (los espíritus del virreinato, que escaparon de un millón de golpes militares y acabaron allí), la belleza de los cuentos, el realismo mágico, Louise Brooks, cine polar francés… París aporta geografía y esencia, regala brumosidad callejera, mientras el búho y la mujer viva recorren calles que no van a ningún sitio y que alcanzan todos. La inquietud, pensar en barrios, en personas que son fantasmas, en muertos que no saben que lo están. Un búho, una sombra, una mujer. El simbolismo claro: «la muerte no es el final». Un final, conservarse. La canción de George Brassens. La canción de Monique Morelli.. Es la construcción del gesto. Son las afueras de la muerte. Sombras y reglas que se mezclan, en cualquier occidente, en cualquier paganismo. La niebla de la muerte arrastra a Franz Kafka, los animales que persiguen, Osiris y la mitología egipcia. Busco, Seth, Toth, Anubis… pero el Cerbero negro, profundo. Una máscara de Sandman. La encuentras, la de Morfeo, la de Wesley Dodds, la edad de oro, se acaba. La densidad arquitectónica, los días y las noches no tienen sentidos. Más bien todo es noche, por lo oscuro. Se amalgaman. Cerbero es un ser con distintos aspectos. Es curtido, es un heredero directo de la policía social del París ocupado. En su búsqueda de los vivos podría colocarles estrellas amarillas. Miedo y Ricard. Estraperlistas de almas, gentes que pasan la frontera de contrabando, con un pie en ambos lados.. La estructura en blanco y negro, la sensación de acumulación, la ciudad del búho es la interzona de la que hablaba William Burroughts, la que cantaba Ian Curtis. También la Ciudad Esqueleto, no conocida todavía, en la que la quincalla reina, donde llegan las cosas olvidadas… se acumulan los muertos, pero también los objetos que nadie recuerda dónde están, cuando un edificio se derrumba, acaba buscando su sitio, un París fantasma, una ventana al infinito.. Comer, beber y dormir, es un recuerdo, más que una necesidad. Los vivos que se esconden muestra su vitalidad. Objetos inútiles, cosas rotas, un suspiro que hace que el olvido alimente de muerte a los árboles hasta intoxicar sus raíces que, elevadas, revientan el suelo y hacen que todo sea mutante: bares, braserías, tiendas de tabaco. ¿Pienso en las Backrooms, el creepy paste último? La gran noche de los muertos, que fingen dormir mientras los vivos se quitan los ojos y se echan sal (ojo al guiño a Superlópez, no creo que lo piense el autor, lo hago yo).. Construcciones reales, despedida de cada uno de los símbolos, acumular elementos hasta dar lugar a un collage sin naturaleza. Rosa de piel de fantasmas, para los vivos que andan de paseo. Coñac y fernet, los alcoholes antiguos. Vestirse, sueño y alimento. Otra vez. ¿Cómo se mide el tiempo? No puedes saberlo. Como una caja de estructuras diversas que se mueven, laberintos como en el tebeo de los espectros, como la caja de Hellraiser, La Configuración del Lamento, fue introducida en la novela Hellraiser como «La Configuración Lemarchand». Busquen.. ¿Qué puede hacer para que se me marche el miedo? Mirar a la muerte a los ojos, la muerte está en la mirada. Los monos, leyendo la prensa de ayer. Los únicos periódicos: . Batallas, soldados que mueren una y otra vez. La repetición, el bucle, la definición de espectro, como aparecía en la película de Guillermo del Toro, en El espinazo del demonio: .. El paisaje y los nuevos muertos, gendarme cúbicos, acosadores en una París ocupada. El capítulo LA SOLEDAD, vasos comunicantes de una historia que se cierra sobre sí misma, para despertar la confusión: . Una fotocopia que se repite, que va perdiendo fuerza, tinta y más tinta, hasta que los muertos, acumulados, terminan despistados. Urbanismo, otra vez, la aparición de la Casa de la Muerte. Un banco, una brasería, un Gran Cabaret, la taberna al lado del diablo, beso:.. Máscaras y esqueletos. Acumulación de marca blanca. No hay caminos, no hay estaciones, ni un callejero, son zonas que se deciden cada instante. El dominó de ejercicios, asalvajados, preparar un atraco en las puertas de la muerte. Jazz en París, los morfinómanos en la ciudad de la muerte, no hay miedo a las sustancias cuando ya has fallecido: atraco en la puerta del infierno. Un abecedario, un Tarot, letras que deslizan la vida y la muerte, el sueño y la pesadilla, de muebles y de escape. Objetos desaparecidos mientras suena All of me de Billie Holiday, Lady Day, busco, porque podría ser Londres o, mejor, la Berlín junto al muro. Por eso se nombra, Campari Rosa y Flor de acónico.. Deconstrucción de la muerte, de la ciudad, en página entera, del cuerpo hasta ser el tuétano, un plano de marfil y huesos, lo oscuro. Los soldados de la edad media, los de la revolución, los caídos en la independencia de Argelia. Todos los huesos se deshacen con el calor infernal. Al final, el perro devorarán un corazón imposible. Habrá que montar una banda. La versión pánica de la nouvelle vague, seguidores de Los Ramones, amigos de Brian Jones, el humo de los gitanes…. La banda es la Bande à part, el grupo salvaje fantasmal, la muerte de la bossa nova y de la canción francesa, es la República de Weimar, es Joy Division: los Ramones, los monstruos cósmicos, Elvis…y, sí, otra vez, Brian Jones. La cabeza de huevo de Alicia, a través del espejo te lleva al lugar intermedio, volvemos a las minifaldas, al blanco y negro de Godard, del maoísmo…. Perro e insecto. Las guías psicopompas. Un ciervo. Todos los comisarios pertenecen al panteón de la mitología egipcia, obsesionada más que por la muerte, por el camino hacia el otro lado, por la supervivencia del alma. El Caronte, el olor de los vivos, el urbanismo de Les Petits Parisiens, el alimento que termina desembocando en la puerta del Infierno. Gendarmes, barbacoa, todas las ciudades, con sus edificios y su guía callejera, tienen un olvido como referente, el adiós.. Somos capaces de describir el infinito narrativo, de la ciudad de la muerte, la bella y la bestia y todos los objetos que reviven en la muerte.. El caos, la muerte tiene que estar ordenada, la caja de fuerte de la muerte tiene algo de habitación acolchada, de prisión y paz, de celda para descansar. Sombra, catástrofe, fondo de oscuridad y ojos, la noche y otra noche, la muerte y otra muerte: «Hay una muerte al otro lado». Huesos y ramas, la confluencia, la muerte, la vegetación agónica. Siempre hay un recuerdo blanco: Adiós ojos antiguos, adiós mirada vieja. Huir con ojos nuevos. La sombra y el animal, saltar el muro, entre la vida y la muerte. Al lector le queda siempre la pregunta: ¿Quién está al mando de todo esto? Bijou Bar, la morada de los muertos, el último trago. Búho: ¿Qué había en la caja fuerte de la muerte? La he visto, me ha estrechado contra su pecho y me ha llamado hija mía.. El círculo se cierra, el búho vuelve al mismo lugar. Unos beatniks que escuchan a Lennon. Todo empieza de nuevo. ¿Has escuchado el disparo?. Un tebeo en el que la muerte es una presencia, la vida una ausente, que se van intercambiando el protagonismo. Un París desordenado y caótico, rebelde y clásico, donde las sombras son felices y la felicidad envenena. La zona intermedia, entre Cerbero y el Búho, entre la aguja de Miles Davis y el cuello alto de los devotos de Jean Paul Sartre. A puerta cerrada.
La zona intermedia, un París para los muertos, una novela gráfica sobre el recuerdo y el duelo.
El material de Samuel Beckett, del pánico de Fernando Arrabal, ese claroscuro que abruma, que mezcla el sueño con la muerte. La distancia entre la tierra y el infierno, la interzona donde conviven las almas, la eterna necesidad de conservar la conciencia después de la muerta. Es un libro de espacios compactos, de nutritivo desorden, más allá de lo euclídeo, más lejos de lo que ofrecía H.P. Lovecraft en su Al otro lado de la barrera del sueño o Más allá del muro del sueño (en inglés Beyond the Wall of Sleep). Una ciudad infinita construida sobre las ruinas de Europa, de París, de un París en el que no existe Laurent Fignon ni Jacques Dutronc, donde la arquitectura bebe de Pablo Picasso, de su cubismo de sutura negra, orquestaciones barrocas, densidad acumulativa. Un lugar del que no uno puede ni quiere salir. El País de los muertos, con su capital, donde no hay espacio para lo cartesiano, cualquier regla es válida. Religión, infierno, catolicismo, mitología egipcia, estados cuánticos de las almas. EL SEÑOR BÚHO Y EL PAÍS DE LOS MUERTOS de DAVID B. Editado por SALAMANDRA GRAPHIC. El País de los muertos, con su capital, donde no hay espacio para lo cartesiano, cualquier regla es válida.. PORTADASalamandra. René Daumal (en la búsqueda del Absoluto), Horacio Quiroga (los espíritus del virreinato, que escaparon de un millón de golpes militares y acabaron allí), la belleza de los cuentos, el realismo mágico, Louise Brooks, cine polar francés… París aporta geografía y esencia, regala brumosidad callejera, mientras el búho y la mujer viva recorren calles que no van a ningún sitio y que alcanzan todos. La inquietud, pensar en barrios, en personas que son fantasmas, en muertos que no saben que lo están. Un búho, una sombra, una mujer. El simbolismo claro: «la muerte no es el final». Un final, conservarse. La canción de George Brassens. La canción de Monique Morelli.. Es la construcción del gesto. Son las afueras de la muerte. Sombras y reglas que se mezclan, en cualquier occidente, en cualquier paganismo. La niebla de la muerte arrastra a Franz Kafka, los animales que persiguen, Osiris y la mitología egipcia. Busco, Seth, Toth, Anubis… pero el Cerbero negro, profundo. Una máscara de Sandman. La encuentras, la de Morfeo, la de Wesley Dodds, la edad de oro, se acaba. La densidad arquitectónica, los días y las noches no tienen sentidos. Más bien todo es noche, por lo oscuro. Se amalgaman. Cerbero es un ser con distintos aspectos. Es curtido, es un heredero directo de la policía social del París ocupado. En su búsqueda de los vivos podría colocarles estrellas amarillas. Miedo y Ricard. Estraperlistas de almas, gentes que pasan la frontera de contrabando, con un pie en ambos lados.. RecorteOctavio Gómez. La estructura en blanco y negro, la sensación de acumulación, la ciudad del búho es la interzona de la que hablaba William Burroughts, la que cantaba Ian Curtis. También la Ciudad Esqueleto, no conocida todavía, en la que la quincalla reina, donde llegan las cosas olvidadas… se acumulan los muertos, pero también los objetos que nadie recuerda dónde están, cuando un edificio se derrumba, acaba buscando su sitio, un París fantasma, una ventana al infinito.. ViñetaSalamandra. Comer, beber y dormir, es un recuerdo, más que una necesidad. Los vivos que se esconden muestra su vitalidad. Objetos inútiles, cosas rotas, un suspiro que hace que el olvido alimente de muerte a los árboles hasta intoxicar sus raíces que, elevadas, revientan el suelo y hacen que todo sea mutante: bares, braserías, tiendas de tabaco. ¿Pienso en las Backrooms, el creepy paste último? La gran noche de los muertos, que fingen dormir mientras los vivos se quitan los ojos y se echan sal (ojo al guiño a Superlópez, no creo que lo piense el autor, lo hago yo).. recorteOctavio Gómez. Construcciones reales, despedida de cada uno de los símbolos, acumular elementos hasta dar lugar a un collage sin naturaleza. Rosa de piel de fantasmas, para los vivos que andan de paseo. Coñac y fernet, los alcoholes antiguos. Vestirse, sueño y alimento. Otra vez. ¿Cómo se mide el tiempo? No puedes saberlo. Como una caja de estructuras diversas que se mueven, laberintos como en el tebeo de los espectros, como la caja de Hellraiser, La Configuración del Lamento, fue introducida en la novela Hellraiser como «La Configuración Lemarchand». Busquen.. ViñetaSalamandra. ¿Qué puede hacer para que se me marche el miedo? Mirar a la muerte a los ojos, la muerte está en la mirada. Los monos, leyendo la prensa de ayer. Los únicos periódicos: No hay presente, siempre es ayer>>. Batallas, soldados que mueren una y otra vez. La repetición, el bucle, la definición de espectro, como aparecía en la película de Guillermo del Toro, en El espinazo del demonio: ¿Qué es un fantasma? Un evento terrible condenado a repetirse una y otra vez. Un instante de dolor, quizá algo muerto que parece por momentos vivo aún, un sentimiento, suspendido en el tiempo, como una fotografía borrosa, como un insecto atrapado en ámbar. Un fantasma, eso soy yo>>.. RecorteOctavio Gómez. El paisaje y los nuevos muertos, gendarme cúbicos, acosadores en una París ocupada. El capítulo LA SOLEDAD, vasos comunicantes de una historia que se cierra sobre sí misma, para despertar la confusión: No debo respirar demasiado fuerte>>. Una fotocopia que se repite, que va perdiendo fuerza, tinta y más tinta, hasta que los muertos, acumulados, terminan despistados. Urbanismo, otra vez, la aparición de la Casa de la Muerte. Un banco, una brasería, un Gran Cabaret, la taberna al lado del diablo, beso:Es en la otra orilla del Sena, es el Estigia, pero seguimos llamándole el Sena>>.. Máscaras y esqueletos. Acumulación de marca blanca. No hay caminos, no hay estaciones, ni un callejero, son zonas que se deciden cada instante. El dominó de ejercicios, asalvajados, preparar un atraco en las puertas de la muerte. Jazz en París, los morfinómanos en la ciudad de la muerte, no hay miedo a las sustancias cuando ya has fallecido: atraco en la puerta del infierno. Un abecedario, un Tarot, letras que deslizan la vida y la muerte, el sueño y la pesadilla, de muebles y de escape. Objetos desaparecidos mientras suena All of me de Billie Holiday, Lady Day, busco, porque podría ser Londres o, mejor, la Berlín junto al muro. Por eso se nombra, Campari Rosa y Flor de acónico.. ViñetaSalamandra. Deconstrucción de la muerte, de la ciudad, en página entera, del cuerpo hasta ser el tuétano, un plano de marfil y huesos, lo oscuro. Los soldados de la edad media, los de la revolución, los caídos en la independencia de Argelia. Todos los huesos se deshacen con el calor infernal. Al final, el perro devorarán un corazón imposible. Habrá que montar una banda. La versión pánica de la nouvelle vague, seguidores de Los Ramones, amigos de Brian Jones, el humo de los gitanes…. recorteOctavio Gómez. La banda es la Bande à part, el grupo salvaje fantasmal, la muerte de la bossa nova y de la canción francesa, es la República de Weimar, es Joy Division: los Ramones, los monstruos cósmicos, Elvis…y, sí, otra vez, Brian Jones. La cabeza de huevo de Alicia, a través del espejo te lleva al lugar intermedio, volvemos a las minifaldas, al blanco y negro de Godard, del maoísmo…. Perro e insecto. Las guías psicopompas. Un ciervo. Todos los comisarios pertenecen al panteón de la mitología egipcia, obsesionada más que por la muerte, por el camino hacia el otro lado, por la supervivencia del alma. El Caronte, el olor de los vivos, el urbanismo de Les Petits Parisiens, el alimento que termina desembocando en la puerta del Infierno. Gendarmes, barbacoa, todas las ciudades, con sus edificios y su guía callejera, tienen un olvido como referente, el adiós.. Somos capaces de describir el infinito narrativo, de la ciudad de la muerte, la bella y la bestia y todos los objetos que reviven en la muerte.. ViñetaSalamandra. El caos, la muerte tiene que estar ordenada, la caja de fuerte de la muerte tiene algo de habitación acolchada, de prisión y paz, de celda para descansar. Sombra, catástrofe, fondo de oscuridad y ojos, la noche y otra noche, la muerte y otra muerte: «Hay una muerte al otro lado». Huesos y ramas, la confluencia, la muerte, la vegetación agónica. Siempre hay un recuerdo blanco: Adiós ojos antiguos, adiós mirada vieja. Huir con ojos nuevos. La sombra y el animal, saltar el muro, entre la vida y la muerte. Al lector le queda siempre la pregunta: ¿Quién está al mando de todo esto? Bijou Bar, la morada de los muertos, el último trago. Búho: ¿Qué había en la caja fuerte de la muerte? La he visto, me ha estrechado contra su pecho y me ha llamado hija mía.. El círculo se cierra, el búho vuelve al mismo lugar. Unos beatniks que escuchan a Lennon. Todo empieza de nuevo. ¿Has escuchado el disparo?. recorteOctavio Gómez. Un tebeo en el que la muerte es una presencia, la vida una ausente, que se van intercambiando el protagonismo. Un París desordenado y caótico, rebelde y clásico, donde las sombras son felices y la felicidad envenena. La zona intermedia, entre Cerbero y el Búho, entre la aguja de Miles Davis y el cuello alto de los devotos de Jean Paul Sartre. A puerta cerrada.
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