El pívot maño crece en las previsiones del draft y brilla camino a conquistar el título universitario con Michigan, el equipo en el que se ha disparado tras dos malas temporadas en UCLA. «Cuanto antes esté con la selección, mejor para él y mejor para todos», explica Chus Mateo Leer
El pívot maño crece en las previsiones del draft y brilla camino a conquistar el título universitario con Michigan, el equipo en el que se ha disparado tras dos malas temporadas en UCLA. «Cuanto antes esté con la selección, mejor para él y mejor para todos», explica Chus Mateo Leer
Un gigante de 221 centímetros y casi 230 de envergadura. Un gigante como jamás conoció el baloncesto español. Un gigante a fuego lento también, que ahora, a punto de cumplir 21 años, derriba sin remedio las puertas de la elite. Aday Mara (Zaragoza, 2005) acapara titulares y momentos virales en la NCAA que estos días vive su marzo loco camino de la Final Four (en Indianápolis, del 4 al 6 de abril). Busca el título con uno de los grandes favoritos (Michigan, que esta noche se enfrenta a Alabama en octavos de final) y eleva como la espuma sus credenciales al draft.. Podría presentar su candidatura si, como todos auguran, a Aday le seleccionan entre los 20 primeros. O guardarse la bala para el próximo año. Pero mientras su futuro se dibuja (también en la selección española, donde Chus Mateo le aguarda con los brazos abiertos: «Tengo depositadas muchas esperanzas»), no hay que olvidar unos últimos años nada sencillos. Por unas cosas y por otras, todo pareció enredarse en el trayecto de Mara, hijo de jugador profesional y una de las leyendas del voleibol español, la canaria Geli Gómez.. «La evolución de Aday está siendo muy buena. Este año está siendo lo importante que no había sido los dos anteriores en UCLA. Michigan ha confiado en él desde el principio. Tiene el balón, está jugando minutos de muchísima calidad y sumando de muchas maneras: reboteando, asistiendo, anotando desde el poste bajo, incluso un poquito más alejado y taponando. Sobre todo taponando, que es una virtud enorme y realmente a nivel defensivo es un factor diferencial», explica el seleccionador español a EL MUNDO sobre las percepciones del pívot. Mateo visitó a principio de año a Aday en Ann Arbor. Conversó con su entrenador, Dustin May. El mismo que le reclamó tras dos años en UCLA en los que Mara siempre estuvo bajo sospecha. «Ahora tengo confianza. Tenía miedo al fallo, miraba a ver si me iban a cambiar», admitía estos días en Drafteados.. Mara, en acción contra Paul Otieno, de Saint Louis.ISHIKA SAMANTGetty Images via AFP. Con los Bruins, a las órdenes de Mick Cronin, disputó 61 partidos pero solo nueve de titular. En Michigan ha doblado sus minutos y su producción: de cinco puntos, 3,1 rebotes y 1,2 tapones a 12, 6,9 y 2,7. Empezó a tirar de tres y ha sido nombrado mejor defensor de su conferencia, la Big Ten, la que los Wolverines -inolvidables aquellos Fab Five que perdieron las finales del 92 y 93- conquistaron cinco años después perdiendo apenas tres partidos en toda la temporada. «Ha mejorado una de las de las cosas que seguramente es importante para su futuro: su amor al baloncesto. Se le nota apasionado ahora mismo, obviamente porque se siente útil y participe de lo que está viviendo. Ha recuperado una ilusión que posiblemente los años anteriores no tuvo», elogia Mateo, quien también valora ese aprendizaje de los momentos ásperos: «Le han servido para trabajar contra la adversidad, que eso siempre ayuda a crecer».. En el universo americano, de Mara valoran, obviamente su tamaño diferencial. Pero si algo hizo especial al maño fue su inteligencia temprana, su capacidad de pase. Desde aquel Mundial sub-17 en Málaga en el que fue plata con España hasta sus destellos precoces en la ACB con el Zaragoza. Del club en el que se crio salió de mala manera y eso empezó a complicar su camino. Todo olvidado, como sus dos años en UCLA. «May nos habló francamente bien de Aday. Estaba muy contento con cómo estaba evolucionando, con cómo le respetaban sus compañeros por el hecho de ser un jugador que conocía el juego. Él valoraba mucho esto, hablaba muy bien de su educación en el baloncesto español a nivel competitivo y de conocimiento del juego», cuenta Mateo de su encuentro con el técnico de Michigan.. Y traza el seleccionador el camino que pronto le puede llevar a ser el líder de su selección. Sin prisa pero sin pausa, quizá incluso en las próximas ventanas del mes de julio. «Ojalá que muy pronto este con nosotros. Cuanto antes, mejor para él y mejor para todos. Para que empiece a poder acertar y equivocarse también con la selección, a poder tener experiencias, a sentir la selección como suya», reconoce. «Va a estar muchos años. Le considero un jugador de futuro, pero también un jugador de presente. Es importante que siga trabajando y, sobre todo, que no se le ponga presión antes de tiempo. Hay que dejarle que se cocine», concluye.
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