El español vuelve a exhibirse cuatro meses después de su lesión, eleva la velocidad de su servicio y confirma con un 6-4, 6-3 y 6-4 que ya no hay rastro de la lesión Leer
El español vuelve a exhibirse cuatro meses después de su lesión, eleva la velocidad de su servicio y confirma con un 6-4, 6-3 y 6-4 que ya no hay rastro de la lesión Leer
Aplaudan, de verdad. Aplaudan a Carlos Alcaraz y a todos los que le han ayudado a volver al tenis de esta manera, porque esto es simplemente regresar después de una larga lesión: es hacerlo como si no hubiera pasado nada. Sin miedo, sin tanteos, sin protegerse siquiera. Brazo derecho suelto, piernas rápidas, golpes poderosos, imaginación a raudales. El Alcaraz de siempre. Solo que después de cuatro meses que podían haberlo cambiado todo. Y, en realidad, no ha cambiado nada.. Que ya esté en cuartos de final del US Open casi es lo de menos. Lo verdaderamente importante es que su recuperación ha terminado, que ya no hay dudas, que se acabó la incertidumbre y que aquella muñeca derecha que durante meses condicionó cada movimiento vuelve a ser, simplemente, una parte más de su cuerpo. Alcaraz no se estrellará en la curva en la que se estrellaron campeones como Juan Martín del Potro o Dominic Thiem, atrapados durante demasiado tiempo en el dolor y las recaídas, y podrá seguir acumulando éxitos uno tras otro. Porque solo estando sano se puede jugar así. Absolutamente sano. Exageradamente sano. Prodigiosamente sano. Únicamente sano se puede desplegar el tenis que el español ofreció este domingo para derrotar a Tommy Paul en los octavos de final por 6-4, 6-3 y 6-4, en dos horas y 19 minutos de juego.. Yuki IwamuraAP Photo/Yuki Iwamura. Hasta ahora, la modesta entidad de los rivales derrotados -Roman Safiullin, Jaime Faria y Wu Yibing- obligaba a analizar cada triunfo con cautela. Cada partido servía para observar, más que para juzgar, y había que esperar. Pero ya no. Contra Paul no hubo rastro de la prudencia de los primeros días ni de gestos que sugirieran que Alcaraz todavía estaba negociando con su cuerpo. Jugó hacia delante, atacó con su derecha, improvisó cuando lo necesitó, aceleró cuando quiso y se permitió incluso aquello que ansiaba: olvidarse de su saque.. Estos días, desde su llegada a Nueva York, el actual número tres del mundo ha admitido que el servicio es el único asterisco de su recuperación y que lo seguirá siendo durante un tiempo. Recuperar ese automatismo requiere semanas, si no meses, y una soltura absoluta de la muñeca. En las primeras rondas, la velocidad media de sus primeros saques apenas superó los 180 km/h, una marca insuficiente que permitía a sus adversarios atacar al resto. Pero ante Paul, un rival de mayor entidad, supo elevar esa cifra hasta los 189 km/h, mantener un porcentaje notable de primeros dentro (70 %) y evitarse problemas. El estadounidense consiguió recuperar un break en el segundo set, pero en ningún momento puso en duda la victoria de Alcaraz. Ya quedan cerca los números previos a la lesión, cuando rondaba los 195 km/h de media con su primer servicio.. EFE. De hecho, si hay que señalar alguna mejora de cara a los partidos que vendrán, esa está en el revés. Paul es un tenista potente, de saque duro y derecha pesada, pero carece de variedad y, sobre todo, de recursos tácticos para cambiar el guion de los partidos. Alcaraz pudo así jugar mucho tiempo en su terreno, mandar y encontrar espacios para exhibirse. La exigencia será otra si llegan rivales capaces de buscarle insistentemente el revés, porque cada vez que entró en intercambios cruzados desde ese lado le faltó la profundidad y la velocidad de pelota que suele generar cuando está suelto. Con ese golpe firmó tres ganadores por 18 errores no forzados. Nada muy preocupante. Simplemente, el último gesto por perfilar.. El US Open se ha puesto raro en la otra mitad del cuadro, con AlexanderZverev como único top 10 superviviente, pero en la mitad de Alcaraz la exigencia se mantendrá. En cuartos de final espera el vencedor del duelo entre Ben Shelton y Stefanos Tsitsipas, y en el horizonte de las semifinales asoman Daniil Medvedev o Frances Tiafoe. Sea contra quien sea, Alcaraz tampoco se sentirá intimidado: sano como está puede ganarle a cualquiera hasta conquistar este US Open.
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