Los vecinos afectados se unen y plantean una reclamación conjunta a la Generalitat, mientras nuevas grietas aplazan los retornos que quedan hasta septiembre Leer
«Tengo 21 años más, lo que yo sufrí en el Carmel esta vez no lo voy a sufrir. Conozco cómo se negocia con la Administración y cómo se gestionan las emociones de los afectados. Aquí tengo un curso». Habla Carmen Pérez-Pozo, la abogada que representó a un tercio de los vecinos afectados por el socavón de la L5 en el Carmel en 2005. Un accidente sin precedentes, que obligó a desalojar a 1.289 personas de 530 viviendas, y generó un fuerte impacto social, político y mediático. Ahora, dos décadas después de ese fatídico 27 de enero de 2005, la plataforma de afectados por el hundimiento en Sant Gervasi, también en Barcelona, la ha fichado como letrada para liderar una «negociación colectiva» y luchar por el futuro del barrio ante la Generalitat.El pasado 7 de julio por la mañana se abrió un agujero de nueve metros de diámetro por cuatro de profundidad que engulló el baño y patio interior de la pizzería Verona, en la calle Teodora Lamadrid de la capital catalana, junto a la plaza del mercado y la parada de ferrocarriles del Putxet. El motivo fueron las obras de la L9 del metro, un socavón que obligó a desalojar a 300 vecinos de ocho edificios y varios locales comerciales ubicados en los bajos.«Cuando lo vi por la tele pensé: ‘uf, no no’», bromea Carmen desde la sede del Grupo Pérez-Pozo, despacho del que es CEO y fundadora. «Luego, cuando me contactaron, obviamente no pude negarme, lo hablé con el equipo [por las fechas, en pleno verano] y en seguida nos pusimos a trabajar. En una semana ya llevamos a dos tercios de los afectados», unas 200 personas, resume sobre la plataforma creada para centralizar las demandas y presentar una reclamación conjunta por responsabilidad civil contra la Generalitat, como responsable directa, por la vía administrativa, y que luego sea la Administración que reclame a las empresas que ejecutan la obra. El objetivo es negociar y evitar un enjambre judicial que pueda alargar el proceso años.Carmen Pérez-PozoGorka Loinaz / Araba PressArabaUna negociación en la que trabaja la abogada y su equipo y que plantea indemnizaciones en tres ámbitos (al margen de las ayudas directas concedidas por la Generalitat): los daños materiales, los daños personales o morales y el perjuicio económico. «La angustia es brutal. La mayor parte de los afectados son gente mayor, que ha tenido una vida muy tranquila. En el Carmel había más visceralidad, había mucha tensión. En este caso es un barrio de clase media, con gente de más edad, pero la ansiedad está», explica Pérez-Pozo.La secunda Katherine Sánchez, vecina de toda la vida, heredera por parte de su padre de un negocio de joyería y relojería del barrio afectado por el socavón: «El ambiente en Sant Gervasi ahora es completamente distinto que antes del hundimiento. Se siente angustia, antes del 7 de julio la gente vivía tranquila, con sus rutinas, y ahora se ve en un hotel». «Yo misma no puedo dormir», añade.Katherine SánchezGorka L
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