El partido de Puigdemont se abre a tocar el preámbulo de la ley de cesión de las competencias de inmigración como exige Podemos Leer
Audio generado con IA. La Celestina se convirtió en un personaje capital de la literatura española. Tanto que da nombre a una manera de proceder, a un desempeño: el mediar entre dos personas para que establezcan una relación. La política tiene giros y situaciones insospechadas, como que Podemos, una formación que ha ejercido estos meses de azote del Ejecutivo, pueda convertirse ahora en la Celestina entre Gobierno y Junts. El pacto de La Moncloa y los morados para llevar a cabo una regularización exprés de en torno a medio millón de migrantes se fraguó en la trastienda durante meses entre Ione Belarra, secretaria general de Podemos, y Félix Bolaños, ministro de la Presidencia. Y la disposición de este partido ahora a negociar, con pretensión de aprobar, la delegación de competencias en materia de inmigración para Cataluña creen los socialistas que puede ejercer de desbloqueo en unas relaciones que, dicen, siguen rotas.. Que Cataluña asuma las competencias en materia de inmigración es un compromiso de Pedro Sánchez con Junts. Ambas partes negociaron durante pases para lograr firmar una ley que llevaron al Congreso en septiembre de 2025, pero el voto en contra de Podemos la tumbó. El Gobierno sabía que era un asunto capital para los independentistas catalanes, que presionaban con esta delegación. La Moncloa sufría el empuje, en un momento difícil en el que trataba de enderezar el rumbo y lograr oxígeno tras el shock que supuso el informe Cerdán y su presunta implicación en la trama corrupta que implicaba a José Luis Ábalos y Koldo García. Los de Carles Puigdemont instaban al Gobierno a lograr los apoyos necesarios.. Los focos en Podemos, que había manifestado su total rechazo denunciando que la exposición de motivos -lo que motiva y explica la norma- tiene tintes «racistas». Para tratar de hacer girar a los morados, en septiembre, antes de que se produjera la votación en el Congreso, hubo una reunión a tres entre Gobierno, Junts y Podemos, según constatan fuentes conocedoras de la misma. En ese marco, dos contra uno, redoblaron la presión, pero pincharon en hueso. Ni siquiera ante la posibilidad de un canje directo entre aprobación de delegación de competencias y aprobación de regularización de migrantes surtió efecto. Podemos mantuvo su línea roja de rechazar un texto «racista».. La portavoz parlamentaria de Junts, Miriam Nogueras.EFE. Pero desde entonces ha habido una negociación permanente, discreta, sobre este asunto, pese a que tras la derrota en La Moncloa defendieron que ellos ya habían cumplido con su parte, que era hacer una ley y llevarla al Congreso. Esgrimieron entonces que la falta de mayorías afectaba a todos y no sólo a ellos, pero eran conscientes de que era una asignatura pendiente para Puigdemont que lastraba la mochila. Es un asunto que ha estado presente en la relación con Podemos, se ha ido tratando, madurando, con el Gobierno escuchando y tomando nota de las aportaciones de su socio. El diálogo lo han pilotado Ione Belarra y Félix Bolaños, el único ministro con el que los morados mantienen interlocución fluida.. Fruto de ese canal, Podemos sí apoyó finalmente el polémico embargo de armas a Israel y la Ley de Movilidad Sostenible, con un pacto con Transportes para ralentizar, sino alejar, la posible ampliación del Prat mediante controles medioambientales. Mientras se discutían estos asuntos, siempre sobrevolaba la regularización de migrantes. El pacto se cerró al inicio del fin de semana pasado, pero hubo momentos difíciles, tensos, como el dardo que les mandó el ministro Óscar Puente tras la aprobación de la Ley de Movilidad Sostenible.. En el Gobierno creen que el acuerdo para regularizar en torno a medio millón de migrantes puede acercarlos a Junts, porque las dirigentes de Podemos han ejercido de celestinas estos días dejando clara su disposición a negociar el traspaso de competencias en materia de inmigración a Cataluña si se negocian algunas expresiones del preámbulo. Y la flecha parece que ha alcanzado el corazón haciendo match. «Nosotros lo que nos interesa es el articulado, que creo que nadie se ha quejado de él, es lo que se legisla, lo que se aprueba y lo que constata este traspaso de competencias. Nosotros esperamos que se vuelva a registrar la ley y que se apruebe ese articulado», expuso Miriam Nogueras, portavoz parlamentaria y vicepresidenta de Junts, en una entrevista en Ser Cataluña.. La secretaria general de Podemos, Ione Belarra.. «Nunca nos hemos negado a sentarnos a negociar y hacer un traspaso de competencias que no tenga racismo. Si es libre de racismo, siempre se va a poder contar con nosotras», dijo casi a la misma hora en Rac1 Irene Montero, secretaria política y eurodiputada de Podemos. Los morados no dan por hecho nada y hablan de negociar, pero donde antes había oscuridad emerge un haz de luz.. Simplemente hay que unir los puntos. Junts advierte de que «no se tocará un pelo» del articulado de la ley que regula la delegación de competencias. Pero no dice nada del preámbulo, el texto que explica y contiene el espíritu del legislador. Y Podemos quiere cambiar las partes de ese preámbulo que califica de «racistas». Esto es, parece que, como señalan estos días en La Moncloa «las piezas del puzzle van encajando».. El texto incluye afirmaciones e ideas como que los extranjeros suponen un peligro para la lengua catalana -«impacto que [su presencia] representa para la lengua catalana»- o la necesidad de un «contrato social para estas personas recién llegadas» para «proteger la cohesión de la sociedad de acogida, su lengua y su cultura». También traslada la idea de que la migración puede «representar un riesgo para la convivencia y la cohesión social».
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