Uno paseaba por Londres en 2012 o 2013 y apenas veía banderas de la Unión Europea. En 2016 tampoco se hizo campaña por la permanencia cuando David Cameron convocó el referéndum para que el Reino Unido abandonase el bloque comunitario; y salió el sí al brexit. Ahora han pasado 10 años de aquella ajustada votación y la conclusión es que el país, tantas veces padre de la política correcta, ortodoxa y útil, se ha sumido en el caos. El Reino Unido se ha convertido en un lugar de dudas, de debates vacíos y en una trituradora de primeros ministros que caen independientemente del color político.Y es que Keir Starmer es el último eslabón de una cadena que lleva una década sumiendo al país en la incertidumbre política y social, que va camino de sumar siete inquilinos para Downing Street desde aquel referéndum que muchos califican ya como «maldito». Aguantar en el poder no se ha convertido en algo que dependa de las personalidades, porque han caído desde el histriónico Boris Johnson hasta el técnico Rishi Sunak, pasando por la breve Liz Truss y por último un Starmer que llegaba para aportar la calma que el Reino Unido se dejó en otra época.Temas como la cuestión migratoria o los servicios sociales fueron clave para quienes quisieron «recuperar el control» y salirse de la UE, pero lo cierto es que ni los acuerdos con terceros países -como el que se alcanzó con Ruanda para deportar inmigrantes- ni las políticas más o menos abiertas socialmente como las que han propuesto los laboristas han sacado a los británicos de una crisis ya sistémica. No hay demasiados datos para la esperanza una década después del referéndum. El Reino Unido crece hoy a un ritmo inferior al de las décadas anteriores. Su economía ha avanzado un 1,4% anual de media, cuatro décimas menos que antes de abandonar la UE, mientras que la Oficina para la Responsabilidad Presupuestaria (OBR, por sus siglas en inglés) calcula que la productividad es un 4% menor de lo que habría sido sin la salida de la Unión Europea.Esos datos, en realidad, son consecuencia del momento político que atraviesa el país. Adrián Caballero, politólogo y profesor asociado en la Universidad Autónoma de Barcelona y director de Simple Política, cuenta a 20minutos que de la crisis no han sacado al Reino Unido ni los laboristas ni los conservadores, por lo que «no se puede atribuir la crisis a un solo partido. Y, para rematar, Nigel Farage lidera las encuestas. El mismo Nigel Farage que ganó el referéndum, por decirlo así», recuerda, sobre el verdadero ‘padre’ del brexit.»Se suele decir que el fútbol es un deporte que juegan once contra once y siempre gana Alemania. Pues parece que la política británica es un deporte en el que juegan dos partidos, laboristas y conservadores, y al final siempre acaba ganando Farage», desarrolla el politólogo, que además recuerda lo que pasó en 2016 como un error de percepción de los tories en aquel momento. «Creo que David Cameron no mi
Starmer es el último eslabón de una cadena que lleva una década sumiendo al país en la incertidumbre política y social.
20MINUTOS.ES – Internacional
Uno paseaba por Londres en 2012 o 2013 y apenas veía banderas de la Unión Europea. En 2016 tampoco se hizo campaña por la permanencia cuando David Cameron convocó el referéndum para que el Reino Unido abandonase el bloque comunitario; y salió el sí al brexit. Ahora han pasado 10 años de aquella ajustada votación y la conclusión es que el país, tantas veces padre de la política correcta, ortodoxa y útil, se ha sumido en el caos. El Reino Unido se ha convertido en un lugar de dudas, de debates vacíos y en una trituradora de primeros ministros que caen independientemente del color político.Y es que Keir Starmer es el último eslabón de una cadena que lleva una década sumiendo al país en la incertidumbre política y social, que va camino de sumar siete inquilinos para Downing Street desde aquel referéndum que muchos califican ya como «maldito». Aguantar en el poder no se ha convertido en algo que dependa de las personalidades, porque han caído desde el histriónico Boris Johnson hasta el técnico Rishi Sunak, pasando por la breve Liz Truss y por último un Starmer que llegaba para aportar la calma que el Reino Unido se dejó en otra época.Temas como la cuestión migratoria o los servicios sociales fueron clave para quienes quisieron «recuperar el control» y salirse de la UE, pero lo cierto es que ni los acuerdos con terceros países -como el que se alcanzó con Ruanda para deportar inmigrantes- ni las políticas más o menos abiertas socialmente como las que han propuesto los laboristas han sacado a los británicos de una crisis ya sistémica. No hay demasiados datos para la esperanza una década después del referéndum. El Reino Unido crece hoy a un ritmo inferior al de las décadas anteriores. Su economía ha avanzado un 1,4% anual de media, cuatro décimas menos que antes de abandonar la UE, mientras que la Oficina para la Responsabilidad Presupuestaria (OBR, por sus siglas en inglés) calcula que la productividad es un 4% menor de lo que habría sido sin la salida de la Unión Europea.Esos datos, en realidad, son consecuencia del momento político que atraviesa el país. Adrián Caballero, politólogo y profesor asociado en la Universidad Autónoma de Barcelona y director de Simple Política, cuenta a 20minutos que de la crisis no han sacado al Reino Unido ni los laboristas ni los conservadores, por lo que «no se puede atribuir la crisis a un solo partido. Y, para rematar, Nigel Farage lidera las encuestas. El mismo Nigel Farage que ganó el referéndum, por decirlo así», recuerda, sobre el verdadero ‘padre’ del brexit.»Se suele decir que el fútbol es un deporte que juegan once contra once y siempre gana Alemania. Pues parece que la política británica es un deporte en el que juegan dos partidos, laboristas y conservadores, y al final siempre acaba ganando Farage», desarrolla el politólogo, que además recuerda lo que pasó en 2016 como un error de percepción de los tories en aquel momento. «Creo que David Cameron no m
