Atenas es una tortuga boba juvenil de seis kilos que ha sobrevivido de milagro a la basura marina que arrastraba enganchada en la aleta trasera izquierda. La maraña multicolor, compuesta por redes, cabos, una botella de plástico, sacos e incluso una caja, sumaba 3,5 kilos, más de la mitad de su propio peso. Una carga enorme para un ejemplar de ese tamaño, de unos siete años de edad. Los veterinarios del CRAM, fundación para la Conservación y Recuperación de Animales Marinos, han conseguido sacar a Atenas adelante, pero no ha sido posible salvarle la extremidad afectada.. Seguir leyendo
El ejemplar fue rescatado en la costa de Tarragona con la maraña plástica enganchada a una aleta, que se le tuvo que amputar
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Atenas es una tortuga boba juvenil de seis kilos que ha sobrevivido de milagro a la basura marina que arrastraba enganchada en la aleta trasera izquierda. La maraña multicolor, compuesta por redes, cabos, una botella de plástico, sacos e incluso una caja, sumaba 3,5 kilos, más de la mitad de su propio peso. Una carga enorme para un ejemplar de ese tamaño, de unos siete años de edad. Los veterinarios del CRAM, fundación para la Conservación y Recuperación de Animales Marinos, han conseguido sacar a Atenas adelante, pero no ha sido posible salvarle la extremidad afectada.. El 20 de septiembre, los Agents Rurals recibieron un aviso de rescate de una tortuga boba (Caretta caretta), la especie más habitual en el mar Mediterráneo, que flotaba frente a la costa de Tarragona. Al llegar, localizaron una masa de basura en la que Atenas era apenas visible. Consiguieron atraparla y de ahí se trasladó a las instalaciones del CRAM, donde comprobaron que presentaba graves daños y que no podía mover la aleta con normalidad.. Una trabajadora del CRAM muestra los plásticos que cargaba la tortuga.CRAM. “Realizamos una placa y vimos que tenía el hueso fracturado y la aleta necrosada, por lo que hubo que operarla y amputársela”, explica Lucía Garrido, responsable del Área Clínica de la fundación. Antes de decidir una intervención tan traumática, valoran si existe riesgo sanguíneo, movilidad o sensibilidad.. La operación fue “todo un éxito” y Atenas no va a tener ningún problema cuando pase el periodo de convalecencia y regrese al mar, porque las tortugas se desenvuelven bien sin una de sus extremidades. La gran mayoría se quedan en el Mediterráneo, pero algunas se han lanzado al Atlántico, como Luna o Pepita.. En el caso de Atenas, “ha perdido una aleta trasera; las motoras que utilizan principalmente para dirigir el rumbo, mientras que las delanteras actúan como remos para la propulsión”, describe Garrido. Es complicado saber cuánto tiempo llevaba cargando con el enorme peso, pero “podría ser un mes o más”, responde.. Este año, el CRAM ha tratado a ocho tortugas marinas que se habían topado con basura marina a la deriva. De ellas, la mitad han sufrido la amputación de alguna aleta. Muchas son “redes fantasma”, de sistemas rudimentarios de pesca que se mantienen a flote con botellas de plástico y que quedan a la deriva, y que suelen llegar del norte de África.. Con la cantidad de materiales plásticos que existen en los mares, “los enmalles son una de las amenazas a las que se enfrenta la fauna marina”, comentan. Un estudio publicado en 2023 estimaba que existían 3,4 millones de toneladas de plásticos flotando en los océanos. Son los residuos en los que se enredan las tortugas y otras especies, o que ingieren.. Y son los que impiden a ejemplares como Atenas sumergirse, aumentando el riesgo de que sufran daños. “Se pueden producir golpes con embarcaciones y, además, en la superficie no suelen encontrar alimento”, aclara Garrido. En ocasiones, la aleta puede llegar a desprenderse por sí sola, pero tampoco es una solución inocua, porque mantener una herida abierta en el mar entraña un elevado riesgo de infección.. “Cuando retiras un enmalle, es como aflojar un torniquete. Si hay bacterias acumuladas en la zona dañada, pueden pasar al torrente sanguíneo, desencadenar una sepsis y acabar provocando la muerte del animal”, describe la veterinaria. Por ese motivo, lo primero que administran a la tortuga, antes de quitar nada, es antibiótico.. En el CRAM han atendido a 65 tortugas con problemas en lo que va de año. La mayor parte quedan atrapadas de forma accidental en las redes de los pescadores, sobre todo en las de arrastre. Al ascender a la superficie demasiado rápido, sufren embolias gaseosas ―una enfermedad similar a la descompresión de los buceadores― y que solo se detecta con una radiografía o ecografía. Garrido agradece la colaboración de los pescadores, que ha ido aumentando desde que comenzaron una campaña en 2017, a la que se han ido uniendo cofradías.. Desde el CRAM recuerdan que no se debe intentar ayudar a una tortuga sin haber solicitado el rescate. “Entendemos que es una reacción muy lógica, pero puede tener muy malas consecuencias”, explican. Recomiendan llamar al 112 y nunca retirar la red, el hilo, anzuelo o plástico que tenga en las aletas, cuello o boca, “ya que se podrían agravar las heridas”.. En el caso de estar navegando, y siempre que se pueda hacer con seguridad, lo mejor es subirla a bordo, colocarla en una zona con sombra y cubrirle el caparazón con una toalla mojada, nunca la cabeza. Y esperar las indicaciones del equipo de rescate.
