Esta ilicitana de 37 años ganó en 2023 el Benidorm Fest, lo que la llevó a representar a España en el Festival de Eurovisión (quedó en el puesto 17). Acaba de publicar su primer disco, «Trenza mía», en donde se muestra como una artista profunda que nada tiene que ver con la mujer cercanísima y propensa a la carcajada con la que charla este entrevistador. Se dio a conocer en festivales, compitiendo. Hoy, los concursos son la gran cantera para los músicos. Parece que es el único modo de obtener relevancia, medirse con otros. Pues te diré que soy la persona menos competitiva del mundo, ja, ja. Pero es verdad que fue así, y esa oportunidad me cambió la vida. Aunque me llegó por casualidad, porque yo no habría ido nunca a buscarla a un concurso. La primera canción que yo publico es la cabecera de una docuserie de Televisión Española, y resulta que ese canal estaba cerrando el «casting» del Benidorm Fest y, dentro de la diversidad sonora que buscaban, les encajó y me llamaron para que participase. Te aseguro que me tuve que pensar mucho hasta qué punto encajaba yo ahí. Me costó bastante tomar esa decisión porque el sueño de ir a Eurovisión siempre había sido de mi hermana, que participó en Eurojunior, que es el Eurovisión de niños, y su canción se hizo viral, logró un disco de oro y ha quedado para la historia…. Y pensé: pues si les ha gustado la canción, que la cante mi hermana y se presente ella. Pero al final no pudo grabarla y tuve que plantearme la idea de participar. Y ya te digo que me alegro un montón de haber tomado esa decisión, pues de no haberlo hecho ahora sería funcionaria o cualquier otra cosa, ja, ja. Podría estar combinándolo con la música, porque siempre ha estado y va a estar en mi vida, pero es muy difícil vivir de ella. Y gracias a aquello sí puedo hacerlo hoy día. Dice que con «Trenza mía» ha llegado el momento de cortarse la trenza. Suena crepuscular, como cortarse la coleta, cuando en su caso es algo que emerge, pues es su ópera prima. Sí, es cierto. Pero al mismo tiempo sí que hay algo de crepuscular en este disco: más allá de ser un nacimiento, es un dejar atrás. Eurovisión es un antes y un después, porque esa exposición tan masiva cambió mi vida y perdí el anonimato. Y lo del pelo es el concepto que atraviesa todo el disco. Mi idea era abordar el tema del desapego, y qué mayor símbolo de desapego que poder cortar, amputar, una parte de tu cuerpo. Porque aunque es la parte que vuelve a crecer, en cada hebra de la trenza está impresa la memoria de lo que hemos vivido y amado, y cortar todo eso es como una pequeña muerte. Ya hace 14 años me corté la trenza para, precisamente, hacer una transformación personal. De alguna manera quería dejar atrás los miedos y las inseguridades y dar el paso al frente de los escenarios. Y gracias a ese gesto, a ese corte, algo empezó a pasar. Llámalo psicomagia o placebo, lo que quieras, pero así fue. También coincidió co
La artista, ganadora del Benidorm Fest en 2023, acaba de publicar su primer disco, «Trenza mía»
Esta ilicitana de 37 años ganó en 2023 el Benidorm Fest, lo que la llevó a representar a España en el Festival de Eurovisión (quedó en el puesto 17). Acaba de publicar su primer disco, «Trenza mía», en donde se muestra como una artista profunda que nada tiene que ver con la mujer cercanísima y propensa a la carcajada con la que charla este entrevistador. Se dio a conocer en festivales, compitiendo. Hoy, los concursos son la gran cantera para los músicos. Parece que es el único modo de obtener relevancia, medirse con otros. Pues te diré que soy la persona menos competitiva del mundo, ja, ja. Pero es verdad que fue así, y esa oportunidad me cambió la vida. Aunque me llegó por casualidad, porque yo no habría ido nunca a buscarla a un concurso. La primera canción que yo publico es la cabecera de una docuserie de Televisión Española, y resulta que ese canal estaba cerrando el «casting» del Benidorm Fest y, dentro de la diversidad sonora que buscaban, les encajó y me llamaron para que participase. Te aseguro que me tuve que pensar mucho hasta qué punto encajaba yo ahí. Me costó bastante tomar esa decisión porque el sueño de ir a Eurovisión siempre había sido de mi hermana, que participó en Eurojunior, que es el Eurovisión de niños, y su canción se hizo viral, logró un disco de oro y ha quedado para la historia…. Y pensé: pues si les ha gustado la canción, que la cante mi hermana y se presente ella. Pero al final no pudo grabarla y tuve que plantearme la idea de participar. Y ya te digo que me alegro un montón de haber tomado esa decisión, pues de no haberlo hecho ahora sería funcionaria o cualquier otra cosa, ja, ja. Podría estar combinándolo con la música, porque siempre ha estado y va a estar en mi vida, pero es muy difícil vivir de ella. Y gracias a aquello sí puedo hacerlo hoy día. Dice que con «Trenza mía» ha llegado el momento de cortarse la trenza. Suena crepuscular, como cortarse la coleta, cuando en su caso es algo que emerge, pues es su ópera prima. Sí, es cierto. Pero al mismo tiempo sí que hay algo de crepuscular en este disco: más allá de ser un nacimiento, es un dejar atrás. Eurovisión es un antes y un después, porque esa exposición tan masiva cambió mi vida y perdí el anonimato. Y lo del pelo es el concepto que atraviesa todo el disco. Mi idea era abordar el tema del desapego, y qué mayor símbolo de desapego que poder cortar, amputar, una parte de tu cuerpo. Porque aunque es la parte que vuelve a crecer, en cada hebra de la trenza está impresa la memoria de lo que hemos vivido y amado, y cortar todo eso es como una pequeña muerte. Ya hace 14 años me corté la trenza para, precisamente, hacer una transformación personal. De alguna manera quería dejar atrás los miedos y las inseguridades y dar el paso al frente de los escenarios. Y gracias a ese gesto, a ese corte, algo empezó a pasar. Llámalo psicomagia o placebo, lo que quieras, pero así fue. También coincidió co
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