La tercera edición de Supervivientes All Starts ha dejado para el recuerdo uno de los momentos más emotivos del programa. Durante la prueba de ‘El puente de las emociones’, Chiqui abrió su corazón con María Lamela. Porque, como explicó, la vida de la televisiva no siempre ha sido sencilla.. Desde una infancia marcada por su aspecto físico, pasando por su enfermedad hasta cómo vivió su matrimonio, Almudena Martínez, como se llama realmente, se sinceró entre lágrimas. «Fui feliz gracias a mis padres, pero no por la sociedad. Me lo hicieron pasar muy mal y, por eso, tengo esta personalidad, esta coraza y, cuando me siento atacada, me defiendo», confesó.. Cada paso era para ella una nueva revelación. Porque, si bien en sus primeros años el rechazo fue el protagonista de sus interacciones sociales, sus padres hicieron lo posible para que supiera que siempre tendría un apoyo. «A mí me enseñaron a quererme como soy, diferente. No soy como el resto, vale, pero no por eso soy menos que nadie», continuó.. «No soy enana, pero eso no es lo importante, lo es el daño que se me ha querido hacer siempre con esa palabra», recalcó. De hecho, este era un ‘insulto’ que se repetía en las críticas en su paso por Gran Hermano. Aunque, para ella, el programa de Telecinco fue uno de sus momentos más felices. «Era yo, mi esencia. La gente me para y a mí me gusta estar con la gente, relacionarme», destacó.. Por ello, lamenta que, más allá de Sálvame, no haya tenido más oportunidades laborales en el sector. Igual que trabajé en televisión, lo hice en otras cosas. Necesitaba auxiliar a mi madre, atenderla. Por eso volvía a salir. No me arrepiento. He trabajado muchas horas y no he sido rica», recalcó.. Para Chiqui, su familia es lo más importante. Por ello, divorciarse del padre de sus hijas fue un momento especialmente duro. «Me divorcié muy enamorada. El mensaje que quiero dejar es que no consientan ninguna, porque piensas que esa persona que tiene al lado va a cambiar», siguió explicando. Y aunque tomar la decisión no fue sencillo, finalmente decidió que era lo mejor para su futuro y el de sus pequeñas.. «Aguanté cinco años porque tenía miedo por ellas. Por si iba a salir y sería mi distracción. Nunca me voy a perdonar no haber salido antes. Lo que hay que pensar es que los hijos no son felices así. Yo hago mi vida como mejor puedo. Sola, aunque a veces es mejor que mal acompañada», finalizó. Porque, si hay un motivo por el que se decidió a volver a Honduras, ese fue por sus hijas, para darles una vida mejor.
La televisiva confesó los duros momentos que vivió durante su matrimonio.
La tercera edición de Supervivientes All Starts ha dejado para el recuerdo uno de los momentos más emotivos del programa. Durante la prueba de ‘El puente de las emociones’, Chiqui abrió su corazón con María Lamela. Porque, como explicó, la vida de la televisiva no siempre ha sido sencilla.. Desde una infancia marcada por su aspecto físico, pasando por su enfermedad hasta cómo vivió su matrimonio, Almudena Martínez, como se llama realmente, se sinceró entre lágrimas. «Fui feliz gracias a mis padres, pero no por la sociedad. Me lo hicieron pasar muy mal y, por eso, tengo esta personalidad, esta coraza y, cuando me siento atacada, me defiendo», confesó.. Cada paso era para ella una nueva revelación. Porque, si bien en sus primeros años el rechazo fue el protagonista de sus interacciones sociales, sus padres hicieron lo posible para que supiera que siempre tendría un apoyo. «A mí me enseñaron a quererme como soy, diferente. No soy como el resto, vale, pero no por eso soy menos que nadie», continuó.. «No soy enana, pero eso no es lo importante, lo es el daño que se me ha querido hacer siempre con esa palabra», recalcó. De hecho, este era un ‘insulto’ que se repetía en las críticas en su paso por Gran Hermano. Aunque, para ella, el programa de Telecinco fue uno de sus momentos más felices. «Era yo, mi esencia. La gente me para y a mí me gusta estar con la gente, relacionarme», destacó.. Por ello, lamenta que, más allá de Sálvame, no haya tenido más oportunidades laborales en el sector. Igual que trabajé en televisión, lo hice en otras cosas. Necesitaba auxiliar a mi madre, atenderla. Por eso volvía a salir. No me arrepiento. He trabajado muchas horas y no he sido rica», recalcó.. Para Chiqui, su familia es lo más importante. Por ello, divorciarse del padre de sus hijas fue un momento especialmente duro. «Me divorcié muy enamorada. El mensaje que quiero dejar es que no consientan ninguna, porque piensas que esa persona que tiene al lado va a cambiar», siguió explicando. Y aunque tomar la decisión no fue sencillo, finalmente decidió que era lo mejor para su futuro y el de sus pequeñas.. «Aguanté cinco años porque tenía miedo por ellas. Por si iba a salir y sería mi distracción. Nunca me voy a perdonar no haber salido antes. Lo que hay que pensar es que los hijos no son felices así. Yo hago mi vida como mejor puedo. Sola, aunque a veces es mejor que mal acompañada», finalizó. Porque, si hay un motivo por el que se decidió a volver a Honduras, ese fue por sus hijas, para darles una vida mejor.
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