El Rey, que hoy se reúne con los presidentes de Chile, Guatemala, Costa Rica y Honduras, ha vivido todos los cambios en la región Leer
Audio generado con IA. «Felipe VI tiene una influencia enorme en la comunidad latinoamericana. Cuando va a un cambio de mando hace algo que no puede hacer nadie: reunirse con el presidente saliente y, al día siguiente, con el que asume. Su majestad es la única figura que tiene ese tremendo poder de influencia y de reconocimiento», con estas palabras resume Andrés Allamand, secretario general iberoamericano, lo que despierta y consigue el jefe del Estado en la región iberoamericana. «Juega un rol armonizador, genera un imán enorme. Eso es muy importante para la comunidad (iberoamericana) y para España. El gran activo es su majestad el rey», afirma.. Las palabras de Allamand dan sentido al trabajo y especial interés que Felipe VI ha puesto en que la Cumbre Iberoamericana de Madrid revitalice los lazos de la región tras años en los que este encuentro parecía condenado a desaparecer. No es cosmético el compromiso de Don Felipe, que ha dedicado gran parte de su vida a cultivar las relaciones con Iberoamérica. El Rey viajó por primera vez a la zona con 15 años, acompañado por Felipe González, y visitó Cartagena de Indias. Tres años después, a bordo del Juan Sebastián Elcano Don Felipe tocó puerto en Brasil, Uruguay, Chile, Perú, Panamá, Colombia y República Dominicana. Cuando tenía 27 años, el 14 de enero de 1996, acudió a su primera toma de posesión, en Guatemala. Desde entonces, Don Felipe ha asistido a 93 ceremonias de traspaso de poder, en todos los países latinoamericanos. Viajes exprés en los que aprovecha para mantener bilaterales.. Su trayectoria le ha permitido acompañar y entender los cambios políticos de la región durante tres décadas, y explica el peso que Iberoamérica ocupa en su actividad institucional. La presencia del Monarca en las investiduras no es una cita aislada, sino una forma de mantener el contacto con los países de la comunidad y con sus instituciones.. Don Felipe, junto a Claudia Sheinbaum presidenta de MéxicoCR. Felipe VI es, además, el jefe de Estado más veterano de cuantos participan en la cumbre que arranca mañana. La cita de Madrid será la séptima a la que asista desde la proclamación. Antes estuvo en Veracruz (2014), Cartagena de Indias (2016), La Antigua (2018), Andorra (2021), Santo Domingo (2023) y Cuenca (2024). En Madrid, como anfitrión, Don Felipe tiene un papel de especial relevancia. Por eso, el Monarca ha asumido el resultado de esta cumbre como personal y lleva dos años preparándola.. Don Felipe realizó en marzo una especie de «mini tour» por la región para ir convenciendo a los mandatarios de la importancia de la asistencia a la Cumbre. El Rey estuvo en Portugal, Santiago de Chile y Bolivia en apenas 72 horas. Se reunió con tres presidentes de la región para invitarles personalmente a la cita. No sólo eso, sino que se empleó en cerrar la crisis diplomática con México para normalizar relaciones y lograr que Claudia Sheinbaum acuda a la cita. Para ello, don Felipe visitó una exposición sobre los indígenas mexicanos y habló sobre las barbaridades realizadas en el pasado. Además, aprovechó el Mundial de Fútbol para reunirse con la presidenta mexicana. Antes había acudido a la toma de posesión de Javier Milei en Argentina, pese a la polémica que rodeaba su llegada a la Casa Rosada. La presencia de esos dos líderes regionales garantizaba el éxito de la cita.. La continuidad de la Corona en este foro viene de lejos. Juan Carlos I participó en las 22 primeras cumbres, desde la celebrada en Guadalajara, México, en 1991, hasta la de Cádiz, en 2012. Felipe VI tomó el relevo en Veracruz apenas seis meses después de su proclamación. Madrid supondrá, por tanto, un nuevo capítulo de una presencia institucional que se prolonga desde hace 35 años.. Felipe VI asistió a la toma de posesión de Javier Milei como presidente argentino, en diciembre de 2023.EFE. A esta actividad se suman los viajes oficiales y de Estado. En 2015, los Reyes realizaron a México la primera visita de Estado a un país iberoamericano desde la proclamación. En los años siguientes, Felipe VI y Doña Letizia viajaron a Argentina y Cuba.. Porque la dimensión iberoamericana de la actividad de la Corona no se limita al Rey. Doña Letizia ha desarrollado una agenda propia de cooperación en la región. Ha viajado a Honduras y El Salvador, República Dominicana y Haití, Paraguay, Colombia y Guatemala, además de participar en iniciativas vinculadas a la Organización Mundial de la Salud y la FAO. La Princesa de Asturias también ha comenzado a asumir compromisos internacionales en solitario: en julio de 2024 realizó un viaje oficial a Portugal y durante el crucero de instrucción a bordo de Elcano tocó varios puertos iberoamericanos.. La Cumbre de Madrid llega así en un momento especialmente significativo de la trayectoria de Felipe VI. Tres décadas después de aquella primera toma de posesión en Guatemala, el Monarca suma 93 investiduras presidenciales y seis cumbres iberoamericanas a sus espaldas. La séptima, en la capital española, será una nueva ocasión para poner de manifiesto la continuidad de una relación que ha acompañado su trayectoria desde que, con 27 años, comenzó a representar a la Corona en Iberoamérica. Y una cumbre significativa, pues la presencia del argentino Javier Milei, la mexicana Claudia Sheinbaum y la venezolana Delcy Rodríguez -ambas mandatarias no habían confirmado, como Lula, a última hora del lunes-, obligarán al Monarca a aplicar lo aprendido en 30 años para ser el gran eje de neutralidad en una Latinoamérica polarizada.
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