Desde 1999, el precio de la vida casi se ha duplicado, arrastrado por el encarecimiento de la energía y la vivienda, entre otros Leer
Desde 1999, el precio de la vida casi se ha duplicado, arrastrado por el encarecimiento de la energía y la vivienda, entre otros Leer
«Vengo a darte la mejor noticia de tu vida», le dijeron a Laura Díez cuando le comunicaron que era la ganadora del sueldo Nescafé en 1999. Por aquel entonces, el premio eran 200.000 pesetas mensuales de por vida, es decir, 1.200 euros al cambio. Pero ojo, la inflación acumulada desde entonces ha sido del 97% (los precios casi se han duplicado), así que, en realidad, ese sueldo le cundía entonces como hoy cunden 2.400 euros al mes: «El premio lo he utilizado más para caprichos del día a día que para hacer compras grandes», explica Díez a este periódico.. Tranquilidad y tiempo para ellos mismos. Es el patrón que siguen los ganadores de esta iniciativa de Nestlé cuando explican qué es lo que les ha aportado. Aunque, en la realidad, la coyuntura económica de cada época ha hecho que esa paga (hoy en día de 2.000 euros brutos) haya tenido un diferente impacto en la vida de cada uno de ellos.. Lo primero que hizo Díez tras saber que había ganado el sueldo Nescafé fue cambiar de coche (un Audi A4, más adelante compraría un Mercedes GLA). Además, confiesa que se ha permitido viajar dos o tres veces al año a «hoteles buenos» y que, en su momento, pudo pagar la hipoteca de su vivienda de protección oficial (VPO) y reformarla por completo: «Tiramos tabiques, cambiamos las puertas, las ventanas, el suelo, pusimos aire acondicionado, videoporteros, focos, suelos de granito, suelos de roble…». Aquel año, previo al inicio del nuevo milenio, guarda varias similitudes con la actualidad. La inflación interanual aceleró hasta el 2,9% en diciembre, una cifra que había sido del 1,8% en el diciembre de 1998, y se situaría en torno al 3,5% en los siguientes 10 años. El aumento de los precios estuvo auspiciado por la recuperación de la economía mundial y, a su vez, esa reactivación produjo una mayor demanda de petróleo, justo en un momento en el que la OPEP había restringido la producción de barriles de crudo para inflar los precios en los años previos, según los informes anuales del Banco de España.. De hecho, el índice de valor unitario de las importaciones de productos energéticos se disparó un 79,5% interanual en el segundo semestre de 1999, el componente de energía dentro de la cesta de la compra pasó de tasas negativas a crecer un 9,4% interanual en el cuarto trimestre de 1999 y el precio medio de la vivienda subió alrededor del 10%, aunque el crédito bancario para adquirirla aumentó a un ritmo cercano al 20% anual. Había crédito y, pese a que la presión inflacionaria de la vivienda ya era una realidad, los precios todavía no estaban desbocados.. Díez pudo terminar de pagar su hipoteca de una vivienda de protección oficial, cuyo precio máximo estaba fijado entonces en 592 euros/m² útil, lo que equivaldría a unos 41.000 euros para un piso de 70 metros cuadrados. En la actualidad, una VPO con las mismas condiciones se situaría en torno a los 87.000 euros de valor tasado, según Idealista. Ambas cifras, aunque no miden exactamente lo mismo y pueden variar según la comunidad autónoma, dan cuenta de la evolución que ha tenido la vivienda social desde entonces.. En ese contexto, para Díez el sueldo Nescafé significó la puerta de entrada a un mayor estatus social y libertad personal: expandió su independencia financiera y reformó su casa, pese a que, según el Panel de Hogares de la Unión Europea (PHUE) del Instituto Nacional de Estadística, un 54,0% de los hogares españoles declaraba no poder permitirse renovar parte del mobiliario estropeado o anticuado, y un 50,4% de los hogares (el 82,7% en las rentas más bajas) no podía permitirse mantener la casa con una calefacción adecuada durante los meses fríos. A día de hoy, Díez se alegra enormemente de la ayuda que le ha supuesto el premio de Nestlé, aunque lamenta que «con la inflación, está claro que el premio ya no es lo mismo».. Por otro lado, Carmen de la Mora, que había participado desde que era una niña en el sorteo del sueldo Nescafé (se inició en 1985 y a día de hoy ha repartido 10 millones de euros), fue la agraciada en 2009 a sus 37 años, después del estallido de la crisis financiera: «Estaba cobrando el paro, que ya se me acababa, tenía un niño pequeño y me llegó la noticia de que me había tocado», recuerda aún con alegría De la Mora.. Carmen de la Mora, en Gijón.Nacho VelaAraba. Fue la primera en cobrar la nueva cuantía que Nestlé introdujo en el premio por el 25º aniversario de la promoción: 2.000 euros brutos mensuales, 800 más que la cantidad entregada en los años anteriores. A día de hoy, la inflación acumulada desde entonces es del 42,4%, según el INE. En resumen, con esos 2.000 euros, hoy puede comprar cosas que antes costaban unos 1.400 euros: «Si no me llega a tocar, tendría que haber buscado trabajo», expresa De la Mora a EL MUNDO. Sin embargo, el premio lo recibió en un momento histórico: llegó la crisis, el precio del barril de Brent se desplomó y fue el primer año con deflación (-1,4% en julio) desde 1952.. La contracción de la demanda interna (-6%), empujada por la reducción del consumo de los hogares en un 4,9%, el despegue de la tasa de ahorro de las familias (que alcanzó el 18,3% de la renta disponible), las altas tasas de paro y la incertidumbre continua, provocaron esa bajada de los precios. Los bancos redujeron de forma drástica la concesión de hipotecas y el precio de la vivienda sufrió un descenso acumulado de alrededor del 11% desde los picos registrados en 2007, según el Banco de España: no hubo mejor momento para obtener el sueldo de por vida.. «Nos apretamos el cinturón, pero el sueldo nos dio muchas más opciones para pedir un préstamo. Cogimos una casita unifamiliar con jardincito para vivir tranquilos», recuerda De la Mora, que valora cómo, después de aquello, fueron capaces de «no hacer grandes dispendios y ayudar a algún familiar que no lo estaba pasando muy bien». Además, confiesa que el sueldo le viene de perlas, pero que, si antes 100 euros de gasolina duraban poco, «ahora ya, ni te cuento», analiza.. Una de las disrupciones de aquella crisis se produjo en la natalidad. La edad media de maternidad creció sin freno, los nacimientos dejaron atrás la evolución ascendente en los años de bonanza y, entre 2008 y 2013, sufrieron una caída del 18%. Los problemas de aquella generación empezaban a parecerse más a los que hoy están vigentes, pero el premio le dio a De la Mora, años después de ganar el premio, la posibilidad de «encargar una niña», dice de forma jocosa: «Ahora tiene 15 años y muchas veces le digo que le podríamos haber puesto de nombre ‘sueldo Nescafé’. Claro, a ella no le gusta que se lo diga, y después le respondo que ‘si no es por el sueldo Nescafé, igual no llegabas, cariño'», bromea.. Unos 14 años más tarde, en 2023, Eduardo Juan Blanco celebraba que había sido el agraciado del sueldo para toda la vida. También de 2.000 euros. Con el inicio de la guerra de Ucrania todavía reciente, comenzaba la amenaza rusa a la estabilidad europea a través de la energía y el gasto comunitario para apoyar al país atacado. Aunque España mantuvo un crecimiento resiliente y en aquel año los precios de la energía fueron cediendo, en la actualidad todo occidente está sufriendo las consecuencias adicionales de la guerra de EEUU e Irán: la inflación repuntó en septiembre de 2026 hasta el 4,9% y, desde 2023, la cifra acumulada es del 12,5% según los datos del Banco de España. «Entre lo que te quita Hacienda, el coste de la vida y demás el sueldo se te va en ‘cero coma’. Da la sensación de que vas al supermercado y todo cuesta el doble», expresa Blanco a EL MUNDO.. Eduardo Juan Blanco, ganador del sueldo Nescafé.Araba. Respecto a lo que se compró con su primer ingreso del premio, Blanco muestra prudencia: «La verdad que no dije ‘venga, un capricho, vámonos de viaje’. Aunque sí hicimos un tour para ver a nuestros familiares. Decidí dedicar mi tiempo y mi energía al servicio de algo para mejorar un poquito la vida de los demás, aunque sea de una manera muy pequeñita. Ese ha sido mi capricho», narra.. El premio llegó en un momento vital. Había emprendido en la hostelería junto a su mujer y se encontraban en una época algo complicada, porque «a veces, llevar un establecimiento entre los dos integrantes de un matrimonio, puede ser arduo», explica. Con una niña pequeña, cada vez se hacía más difícil el día día en su bar, situado en Huelva. Aunque Blanco explica que su niña (Elsa) fue vital para conseguir el premio: era la encargada de ir a pedir sobres y sellos para enviar las participaciones de la familia en el sorteo «como si fuera la administradora». Todos esos fantasmas se esfumaron cuando el presentador de televisión Jesús Calleja apareció en la puerta de su local para comunicarle que había ganado un sueldo para toda la vida: Blanco acabó con el torso al descubierto frente a todos sus clientes por la explosión de alegría.. El ganador, profesor de educación física, y su mujer Raquel, pudieron dedicarse a partir de entonces a lo que más les gustaba: él está inmerso, junto a unos amigos, en un proyecto documental relacionado con la sostenibilidad en el medioambiente, ella, ha logrado entrar a trabajar en el mundo editorial.. El premio nació hace más de 40 años y comenzó con una dotación de 50.000 pesetas al mes (300 euros al cambio). Según los últimos datos disponibles (2024) por Nestlé, 36 personas siguen cobrando el sueldo. Para muchos, este premio no era una realidad. Históricamente, se le ha tachado de falso, con el argumento de «yo no conozco a nadie que lo haya ganado nunca». Pero el sueldo Nescafé sigue entregándose a día de hoy, e incluso se ha introducido en la jerga utilizada en el debate político como arma arrojadiza cuando un político es elegido en las urnas: «Otro más con un sueldo Nescafé», se puede leer a golpe de clic en redes sociales. Respecto a eso, Díez aporta una reflexión en conversación con este periódico: «Sí he escuchado que se suele decir, pero los políticos tienen más suerte que yo, porque cobran más que yo».
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