Xi sitúa la IA como factor clave para impulsar su economía. Su modelo de «pesos abiertos» atemoriza a los gigantes de EEUU Leer
Xi sitúa la IA como factor clave para impulsar su economía. Su modelo de «pesos abiertos» atemoriza a los gigantes de EEUU Leer
Audio generado con IA. «China tiene una agenda oculta» en inteligencia artificial, o sea que nada de frenar la carrera por la supremacía tecnológica, «traidores». La advertencia de Donald Trump a los dueños de los laboratorios que desarrollan modelos de frontera, con Dario Amodei al frente, tiene todos los ingredientes de la jerga populista del presidente norteamericano. Incluida una enorme falsedad. La agenda de China no está oculta en ningún sitio. Xi Jinping le ha reservado un puesto de honor entre los factores determinantes de su economía y su corpus ideológico.. La gestión del presidente chino en los últimos diez años se resume en una involución hacia el marxismo leninismo en el que la tecnología juega un papel estabilizador. Xi heredó un país que había pasado de tener el PIB de España a desafiar a EEUU como primera potencia mundial tras el sentido abrazo de Deng Xiaoping a la economía de mercado. Deng liberalizó toda la potencia de los factores de producción y sacó a 700 millones de chinos del hambre. Pero también generó ultrarricos y cebó una burbuja inmobiliaria que estalló en 2015.. Xi intervino la economía, que pasó de crecer de dos dígitos a uno, y mandó al ostracismo a los millonarios. La represión capitalista también acabó con su eficiencia en la reasignación de los recursos y hoy cuatro de los cinco motores de la superpotencia (el consumo, la inversión y la construcción) están estancados. Sólo tiran las exportaciones y la tecnología.. El líder chino confía en ésta como el factor productivo que atravesará toda la economía y facilitará el sorpaso sobre Occidente. La IA es, para Xi, la versión marxista de la mano invisible de Adam Smith, según señala Kevin Rudd, ex primer ministro australiano y gran experto mundial en la economía china.. El desafío tecnológico de Xi a EEUU discurre por un sendero paralelo al comercial. Mientras el líder chino propugna la globalización y la eliminación de fronteras, y los americanos tratan de levantarlas.. Para entender la estrategia de Xi hay que aprender dos palabros: open weight y distillation. La primera, traducida al español como «pesos abiertos», es un estadio superior al open source o código abierto. Por hacer el cuento corto, quien desarrolla modelos de código abierto ofrece al público todas sus tripas: los datos de entrenamiento y su arquitectura, algoritmos incluidos. La conexión matemática de estos dos factores genera un «cerebro» que se llama «peso».. El open weight está, por tanto, a medio camino entre el código abierto y los sistemas absolutamente blindados de EEUU. China lo nutre con los datos de sus propios ciudadanos y con los que obtiene de los modelos cerrados americanos a través de la destilación (distillation), que consiste en extraerlos de manera masiva mediante millones de bots.. China ha prometido liberar los pesos abiertos para que desarrolladores de todo el mundo puedan crear sus modelos con ellos. Eso aterroriza a los gigantes de EEUU, porque implica meter a miles de competidores financiero aprovechándose de su propio trabajo. Es como si en una contrarreloj un ciclista se incorporara a mitad de recorrido agarrado a la bicicleta del líder.. Los resultados del segundo trimestre de Alphabet (Google) dejaron un regusto amargo a los inversores. Por primera vez, la primera tecnológica del mundo presentaba un flujo libre de caja negativo (5.900 millones). ¿Cómo podía una multinacional con unos ingresos recurrentes astronómicos registrar más salidas de caja que entradas? Por su inversión masiva en infraestructura tecnológica.. Google no tiene problemas, pero en las startups «cash is king», como dicen los financieros. Y OpenAI o Anthropic no dejan de ser startups necesitadas de cantidades ingentes de capital sin que, de momento, aparezcan retornos mínimamente equilibrados. La acumulación de acciones y bonos de IA en los balances de otras empresas se convertirían en un activo tóxico si una eventual burbuja estallara.. Aquí, y al igual que sucede con los sectores de energía verde o el motor, China juega con cartas marcadas. No hay homologación contable. Sus empresas no quiebran cuando el pasivo supera al activo, sino cuando el Partido quiere. Los laboratorios de EEUU temen, en efecto, que su IA destroce la humanidad, no si antes China destroza sus balances.
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