Álex Txikon acudió a Me meto en un jardín para hablar de alpinismo, pero la conversación con Mercedes Milá fue mucho más allá de las cimas. El alpinista vasco repasó su relación con el miedo, la muerte y el coste personal de vivir siempre cerca del límite.. Sobre la muerte, fue directo: «Yo no tengo miedo a morir. Pero no me quiero morir». Desmontó también el mito del alpinista invulnerable. «No existen ni los superhombres ni las supermujeres», señaló. Todos sufren y se estresan; la diferencia está en cómo se gestiona cuando la montaña no permite despistes.. Txikon describió la montaña como un lugar donde el día a día desaparece. En la vida normal, explicó, vive corriendo de una cosa a otra. En la altura, en cambio, solo existe «el siguiente paso, el siguiente movimiento, el siguiente metro». Un estado de presencia total que no encuentra en ningún otro sitio.. La charla se volvió más íntima cuando Milá le preguntó por su vida personal. «He vivido muchas veces dentro de una burbuja, siempre intentando llegar a todo», admitió.. Reconoció que esa forma de estar en el mundo ha tenido consecuencias en sus relaciones y en el tiempo dedicado a su familia. Milá le frenó cuando él calificó esa vida de «pobre», recordándole que ha podido elegir lo que más le apasionaba.
Álex Txikon habló con Mercedes Milá en ‘Me meto en un jardín’ sobre el lado más personal de una vida dedicada a la montaña.
Álex Txikon acudió a Me meto en un jardín para hablar de alpinismo, pero la conversación con Mercedes Milá fue mucho más allá de las cimas. El alpinista vasco repasó su relación con el miedo, la muerte y el coste personal de vivir siempre cerca del límite.. Sobre la muerte, fue directo: «Yo no tengo miedo a morir. Pero no me quiero morir». Desmontó también el mito del alpinista invulnerable. «No existen ni los superhombres ni las supermujeres», señaló. Todos sufren y se estresan; la diferencia está en cómo se gestiona cuando la montaña no permite despistes.. Txikon describió la montaña como un lugar donde el día a día desaparece. En la vida normal, explicó, vive corriendo de una cosa a otra. En la altura, en cambio, solo existe «el siguiente paso, el siguiente movimiento, el siguiente metro». Un estado de presencia total que no encuentra en ningún otro sitio.. La charla se volvió más íntima cuando Milá le preguntó por su vida personal. «He vivido muchas veces dentro de una burbuja, siempre intentando llegar a todo», admitió.. Reconoció que esa forma de estar en el mundo ha tenido consecuencias en sus relaciones y en el tiempo dedicado a su familia. Milá le frenó cuando él calificó esa vida de «pobre», recordándole que ha podido elegir lo que más le apasionaba.
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