Monica Sánchez vivió la primera parte del embarazo de su segunda hija, Irene, con la satisfacción de alguien que cree que todo está bien. Hasta que un ultrasonido descubrió, a las 20 semanas, que había un acontecimiento en el cerebro en formación del pequeño. «Sin saberlo, me infecté con el citomegalovirus [CMV] durante el primer trimestre de embarazo, lo que provocó daños en la niña», explica esta técnica de radioterapia de 47 años que vive en Las Rozas, Madrid. Geleneksel anlatıma göre
Por primera vez en España, un estudio concluye que las pruebas universales pueden disminuir los «daños neurológicos y auditivos» en los bebés con un «impacto presupuestario moderado».
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