Los cambios en la agenda de las empresas en medio de las tensiones geopolíticas y la transformación digital fueron los ejes de la nueva edición del Foro del Gobierno Corporativo y del Consejo Leer
Los cambios en la agenda de las empresas en medio de las tensiones geopolíticas y la transformación digital fueron los ejes de la nueva edición del Foro del Gobierno Corporativo y del Consejo Leer
La inteligencia artificial está en todos lados, los Consejos lo saben. Pero en lo alto de sus agendas ya no está el debate de implementarla o no, sino de cómo hacerlo. «En Europa vamos tarde, no en soberanía digital, sino en independencia tecnológica», ha alertado Elena Salgado, CEO de Madrid Digital. Aunque Europa lidera en regular -soberanía-, carece de los motores propios -independencia- al depender de modelos estadounidenses o chinos, un riesgo que los consejos deben aprender a gestionar para mantener la fortaleza de las empresas en medio de la incertidumbre marcada por la transformación digital, las tensiones geopolíticas y los retos de sostenibilidad. Salgado ha participado este martes en el el Foro del Gobierno Corporativo y del Consejo: el gobierno como herramienta de competitividad, organizado por KPMG, EL MUNDO y Actualidad Económica; donde se ha destacado que la tecnología, y específicamente la inteligencia artificial, debe ser tratada por los órganos de gobierno como una herramienta de competitividad estratégica y no como un riesgo de cumplimiento o una moda. «Todos tenemos muy claro que al final no se trata de una innovación más, sino que la inteligencia artificial está llamada a redifinir sectores de todo tipo», ha apuntado María Dolores Dancausa, presidenta de Bankinter. Precisamente la IA y la independencia tecnológica son elementos de los que depende la competitividad, una materia que Europa aún tiene pendiente. El presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), Carlos San Basilio, ha coincidido en que la competitividad se ha convertido en la «bandera» y prioridad absoluta de las instituciones europeas ante el temor de quedar rezagados frente a potencias como Estados Unidos y China. Para el regulador, el riesgo de no liderar en innovación tecnológica no es solo económico, sino que implica una «pérdida de control de nuestro propio futuro» y de la autonomía estratégica del continente.San Basilio ha advertido que parte de este problema de competitividad es «autoprovocado» por un marco legislativo que históricamente ha sido excesivamente meticuloso y riguroso, imponiendo cargas que a menudo se perciben como rigideces en lugar de beneficios. Por ello, ha defendido que el buen gobierno no debe ser visto como un mecanismo de control o una carga administrativa adicional, sino como una herramienta de competitividad que aporta calidad en la toma de decisiones y una mayor capacidad para anticipar riesgos y acometer procesos de transformación, sobre todo en un contexto de incertidumbre. Incluso esta simplificación en la regulación tiene un efecto en la competitividad. Juanjo Cano, presidente de KPMG en España, ha situado la inversión en innovación como su principal motor; que en España esta «es un 56%, lo que supone 11 puntos menos que la media europea». Para corregir este déficit, el directivo ha mencionado una simplificación normativa radical, ya que «no tiene sentido que una empresa es
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