Trump explicó que para la operación Maduro utilizaron un arma secreta de la que le han prohibido hablar. La llamó descombubulador, que suena a invento de Franz de Copenhague, del TBO, pero debe de ser algo temible. Hay muchos avances pero la guerra y las armas son el único horizonte de un mundo muy averiado.. Las especulaciones remiten a ultrasonidos que producen calor insoportable en el cuerpo, y que incapacitan para defenderse. Si decimos discombubuleitor parece un engendro de Forges, inmortal y añorado Forges. Palabra tan extraña debe definir un artefacto letal.. Este asunto evoca aquellas afecciones que sufrió el personal de Estados Unidos en la embajada de Cuba, el síndrome de La Habana, que achacaron a Rusia (que siempre lo ha negado).. Las guerras son el último truco del neoliberalismo para crecer y seguir en la bici sin caerse. Esta oleada de fervor guerrero y rearme obligatorio viene de Putin, que invade Ucrania y desquicia a Europa; viene del rearme y el gran ímpetu de China, que de momento sólo ha hecho maniobras, eso sí, muy intimidantes, sobre Taiwan, y se recrece con el segundo mandato de Trump y su abandono de Europa y del ya añorado (des)orden más o menos estable desde 1945.. Si no hubieran saltado esos motivos para el rearme como primera necesidad hubieran inventado o forzado otros. Además de las finanzas y las drogas las armas son el primer negocio, aunque están muy mezclados… y no son muy transparentes.. Este rearme forzoso choca con la deuda de los países: los del primer mundo, empezando por Japón y el propio Estados Unidos, están –o estamos– hasta el cuello y desbordan sus PIBs.. El crack del 2008 y la pandemia dieron la puntilla contable al sistema, que sólo ofrece un horizonte de futuro basado en la guerra y sus derivados (la IA y la tecnología en general encuentran uno de sus mayores alicientes para sostener las inversiones que necesitan en esta fiebre de las armas y la defensa).. El descombubulador, sea lo que sea, evoca las armas prodigiosas, semejantes a las intervenciones divinas, que paralizan al enemigo por un tiempo, permiten ganar la batalla o la guerra y luego los vencidos quedan indemnes, sin más secuelas que la derrota sin víctimas. No ha sido el caso en la “extracción” de Maduro y su señora.. Es un postmundo que apenas se cuestiona, pues viene ya en un bloque muy compacto que da por hecho que el dinero no va a llegar a las necesidades de la población ni de las infraestructuras, excepto que sirvan a la defensa, a la guerra.. Vendría bien buscar otros buscar otros enfoques menos belicosos pero no se ven alternativas, ni muchas ganas de buscarlos. A ver si la IA, que hace grandes progresos en medicina y otros ámbitos, sirve para inventar algo que deje obsoleto y supere el mundo del descombubulador.
Hay muchos avances pero la guerra y las armas son el único horizonte de un mundo muy averiado.
20MINUTOS.ES – Internacional
Trump explicó que para la operación Maduro utilizaron un arma secreta de la que le han prohibido hablar. La llamó descombubulador, que suena a invento de Franz de Copenhague, del TBO, pero debe de ser algo temible. Hay muchos avances pero la guerra y las armas son el único horizonte de un mundo muy averiado.. Las especulaciones remiten a ultrasonidos que producen calor insoportable en el cuerpo, y que incapacitan para defenderse. Si decimos discombubuleitor parece un engendro de Forges, inmortal y añorado Forges. Palabra tan extraña debe definir un artefacto letal.. Este asunto evoca aquellas afecciones que sufrió el personal de Estados Unidos en la embajada de Cuba, el síndrome de La Habana, que achacaron a Rusia (que siempre lo ha negado).. Las guerras son el último truco del neoliberalismo para crecer y seguir en la bici sin caerse. Esta oleada de fervor guerrero y rearme obligatorio viene de Putin, que invade Ucrania y desquicia a Europa; viene del rearme y el gran ímpetu de China, que de momento sólo ha hecho maniobras, eso sí, muy intimidantes, sobre Taiwan, y se recrece con el segundo mandato de Trump y su abandono de Europa y del ya añorado (des)orden más o menos estable desde 1945.. Si no hubieran saltado esos motivos para el rearme como primera necesidad hubieran inventado o forzado otros. Además de las finanzas y las drogas las armas son el primer negocio, aunque están muy mezclados… y no son muy transparentes.. Este rearme forzoso choca con la deuda de los países: los del primer mundo, empezando por Japón y el propio Estados Unidos, están –o estamos– hasta el cuello y desbordan sus PIBs.. El crack del 2008 y la pandemia dieron la puntilla contable al sistema, que sólo ofrece un horizonte de futuro basado en la guerra y sus derivados (la IA y la tecnología en general encuentran uno de sus mayores alicientes para sostener las inversiones que necesitan en esta fiebre de las armas y la defensa).. El descombubulador, sea lo que sea, evoca las armas prodigiosas, semejantes a las intervenciones divinas, que paralizan al enemigo por un tiempo, permiten ganar la batalla o la guerra y luego los vencidos quedan indemnes, sin más secuelas que la derrota sin víctimas. No ha sido el caso en la “extracción” de Maduro y su señora.. Es un postmundo que apenas se cuestiona, pues viene ya en un bloque muy compacto que da por hecho que el dinero no va a llegar a las necesidades de la población ni de las infraestructuras, excepto que sirvan a la defensa, a la guerra.. Vendría bien buscar otros buscar otros enfoques menos belicosos pero no se ven alternativas, ni muchas ganas de buscarlos. A ver si la IA, que hace grandes progresos en medicina y otros ámbitos, sirve para inventar algo que deje obsoleto y supere el mundo del descombubulador.
