El Otro Chiquito ya está en Movistar Plus. Un documental sobre Chiquito de la Calzada y su personalidad arrebatada. Un documental con la música de tensión precisa para que sintamos el drama que fuimos incapaces de percatarnos a simple vista. Así podemos imaginar mejor el sufrimiento de Chiquito en el salón de su casa, frente al paseo marítimo Antonio Banderas de Málaga, en ese mismo instante en el que descubre a Flo parodiándole sin parodiarle en Esta noche… cruzamos el Mississippi. Aquel programa que no conocía la palabra deontología. El universo que nació de la pureza de Chiquito se transformó en una rentable teletienda para alegría del bolsillo de Telecinco y la productora de Pepe Navarro.. ¿Imitación o plagio? ¿Se puede parodiar lo que ya es una parodia en sí? Entonces, quizá la inspiración se parezca más al robo de una idea… Es el dilema que plantea El Otro Chiquito, producido por Globomedia, que sintetiza el arte con el que Chiquito se convirtió en símbolo nacional. Una fama colosal que le llegó a la edad en la que la sociedad está a punto de jubilarse. A los 62 años. ¿Tarde? Nunca es tarde, dicen, menos aún si el éxito viene agarrado a una experiencia vital como cantaor en tantos tablaos, en tantas calles, en tantos viajes y, a la vez, en tantas miserias.. Porque el compás del humor de Chiquito es el ritmo del flamenco, con su quejío y con todos los barrios de Málaga bien adentro. Lo cuenta en el documental otro cómico que ha sido un gran observador: Manolo Sarria. Palabras como fistro o expresiones como te das cuen nacen de ahí: del arrojo cotidiano de los patios de atrás. Lenguaje popularmente local al que Chiquito dio energía y fuerza. Hasta transformar palabras pequeñas en expresiones de todos. Con ayuda de la influencia de los años dorados del negocio de la tele, claro.. La capacidad para crear un idioma propio es una de las más infalibles cualidades para brillar en los platós de tele. El resto, lo puso su torbellínica expresividad que mostraba un país con el humor por bandera. Un país de ideas desordenadas que entendíamos gracias a la picaresca de la risa. Esa que permite coger aire. Esa que anima a que incluso lo más crudo suene mejor.. Pero, también, Chiquito representaba a un país ingenuo que, de repente, descubre una feroz industria audiovisual capaz de suplantarte por alguien que hace lo mismo que tú pero desde un punto más sibilino, menos naif. Lo que acabó en un juicio. De este hilo va tirando el documental estrenado hoy y que termina con una anécdota del sabio Juan Y Medio fruto de un encuentro entre Flo y Chiquito. Y que resume el humor de Chiquito asomando también con la resignación de la decepción. Cuánto se agradece un poco de práctica vivida entre tanta teoría especulada, pues el documental se queda algo descafeinado en un desfile de declaraciones. Hablan todos menos Chiquito. Hablan otros por él. Y se echa en falta a Chiquito en estado de gracia. Dirán que él nunca quiso hablar de sí mismo. Tampoco lo necesitaba. Porque siempre hablara de sí mismo. Las grabaciones de sus actuaciones son un portentoso viaje por los silencios en busca de la aprobación de la risa que no te deja solo. Hasta cuando sintió el drama de creer que le estaban robando su carisma. Como si eso fuera posible.
Movistar Plus ha estrenado un documental sobre el artista del chiste.
El Otro Chiquito ya está en Movistar Plus. Un documental sobre Chiquito de la Calzada y su personalidad arrebatada. Un documental con la música de tensión precisa para que sintamos el drama que fuimos incapaces de percatarnos a simple vista. Así podemos imaginar mejor el sufrimiento de Chiquito en el salón de su casa, frente al paseo marítimo Antonio Banderas de Málaga, en ese mismo instante en el que descubre a Flo parodiándole sin parodiarle en Esta noche… cruzamos el Mississippi. Aquel programa que no conocía la palabra deontología. El universo que nació de la pureza de Chiquito se transformó en una rentable teletienda para alegría del bolsillo de Telecinco y la productora de Pepe Navarro.. ¿Imitación o plagio? ¿Se puede parodiar lo que ya es una parodia en sí? Entonces, quizá la inspiración se parezca más al robo de una idea… Es el dilema que plantea El Otro Chiquito, producido por Globomedia, que sintetiza el arte con el que Chiquito se convirtió en símbolo nacional. Una fama colosal que le llegó a la edad en la que la sociedad está a punto de jubilarse. A los 62 años. ¿Tarde? Nunca es tarde, dicen, menos aún si el éxito viene agarrado a una experiencia vital como cantaor en tantos tablaos, en tantas calles, en tantos viajes y, a la vez, en tantas miserias.. Porque el compás del humor de Chiquito es el ritmo del flamenco, con su quejío y con todos los barrios de Málaga bien adentro. Lo cuenta en el documental otro cómico que ha sido un gran observador: Manolo Sarria. Palabras como fistro o expresiones como te das cuen nacen de ahí: del arrojo cotidiano de los patios de atrás. Lenguaje popularmente local al que Chiquito dio energía y fuerza. Hasta transformar palabras pequeñas en expresiones de todos. Con ayuda de la influencia de los años dorados del negocio de la tele, claro.. La capacidad para crear un idioma propio es una de las más infalibles cualidades para brillar en los platós de tele. El resto, lo puso su torbellínica expresividad que mostraba un país con el humor por bandera. Un país de ideas desordenadas que entendíamos gracias a la picaresca de la risa. Esa que permite coger aire. Esa que anima a que incluso lo más crudo suene mejor.. Pero, también, Chiquito representaba a un país ingenuo que, de repente, descubre una feroz industria audiovisual capaz de suplantarte por alguien que hace lo mismo que tú pero desde un punto más sibilino, menos naif. Lo que acabó en un juicio. De este hilo va tirando el documental estrenado hoy y que termina con una anécdota del sabio Juan Y Medio fruto de un encuentro entre Flo y Chiquito. Y que resume el humor de Chiquito asomando también con la resignación de la decepción. Cuánto se agradece un poco de práctica vivida entre tanta teoría especulada, pues el documental se queda algo descafeinado en un desfile de declaraciones. Hablan todos menos Chiquito. Hablan otros por él. Y se echa en falta a Chiquito en estado de gracia. Dirán que él nunca quiso hablar de sí mismo. Tampoco lo necesitaba. Porque siempre hablara de sí mismo. Las grabaciones de sus actuaciones son un portentoso viaje por los silencios en busca de la aprobación de la risa que no te deja solo. Hasta cuando sintió el drama de creer que le estaban robando su carisma. Como si eso fuera posible.
20MINUTOS.ES – Televisión
