El Instituto Cervantes ha recibido este martes el legado del dramaturgo y comediógrafo Carlos Arniches (Alicante, 1866 – Madrid, 1943), una de las figuras más relevantes de la generación del 98 y del sainete español.. Desde este martes, la caja 1.507 de la Caja de las Letras del Instituto Cervantes cuenta con algunos de los objetos de la vida del dramaturgo, entre ellos el destacado manuscrito de su obra La señorita de Trévelez. «La vida es un círculo maravilloso que a veces, solo a veces, se cierra. Y cuando lo hace, como es esta ocasión, es para celebrarlo. Bienvenido a Madrid, bisabuelo. Bienvenido a tu casa», ha descrito, emocionado, el bisnieto del dramaturgo, Joseba de Barrón.. Luis García Montero, director del Instituto Cervantes, quien no pudo acudir al acto, ha dejado un mensaje a la familia en el que ha resaltado la conexión del autor, no solo con su propia generación (la del 98), sino con la posterior, la del 27. «Su manera de tratar, con humor, pero al mismo tiempo con una descarnada humanidad las situaciones de la realidad española lo convierten en un referente fundamental», ha destacado.. La secretaria general del Instituto Cervantes, Carmen Noguero, ha resaltado en nombre del director que Arniches «hizo del lenguaje una de las grandes herramientas de su teatro. Jugó con los registros, con la oralidad, con la enorme capacidad expresiva del español, contribuyendo también a fijar en la memoria colectiva palabras, expresiones y maneras de hablar vinculadas al Madrid de su tiempo».. Tres son los objetos que la Fundación Mediterráneo ha entregado al Instituto Cervantes para que permanezcan en la caja número 1507. Estos son: un retrato de Arniches, la pluma con la que escribía y el manuscrito completo de La señorita de Trévelez. Esta obra, como ha contado su bisnieto, «es una obra llena de matices. Cada personaje interpela al espectador. Uno se puede identificar con don Marcelino, la persona que se queda por inacción. Otros con don Gonzalo, el que intenta quedarse cada vez más joven. Otros con Numeriano, el que es un ligón incapaz de perder una presa. Y otros con Tito Guiloya, el líder de la manada».. De Barrón ha caracterizado esta obra como «una obra capital para la dramaturgia española» con temas igual de actuales en aquel momento como ahora -«crítica social, crítica al machismo, crítica a la aristocracia provinciana»- y con un total de 100 chistes, 6 monólogos y 10 mensajes.. La nieta del dramaturgo, Paloma Arniches, ha afirmado que este acto «era un deseo que llevaba muchos años esperando que se cumpliera, que alguna obra importante, algún documento importante de la obra de mi abuelo se custodiara en Madrid».. «Madrid fue fundamental en su vida, la mayor parte de su obra se realizó en esta ciudad y sé lo que representaba para él. Ese deseo lo veo realizado», ha añadido.. El resto de la obra se mantiene custodiada por la Fundación Mediterráneo en Alicante, entre los que se encuentran los manuscritos originales de sus obras, los documentos, las cartas y los inéditos del autor. «Tener los legados de unas personas que han destacado en su trayectoria, bien sea teatral, literaria o artística es algo irrepetible, y es algo que estamos potenciando», ha concluido el presidente de la fundación, Luis Boyer.
Su nieta y su bisnieto han dejado también la pluma con la que el autor alicantino de la generación del 98 escribía sus obras.
El Instituto Cervantes ha recibido este martes el legado del dramaturgo y comediógrafo Carlos Arniches (Alicante, 1866 – Madrid, 1943), una de las figuras más relevantes de la generación del 98 y del sainete español.. Desde este martes, la caja 1.507 de la Caja de las Letras del Instituto Cervantes cuenta con algunos de los objetos de la vida del dramaturgo, entre ellos el destacado manuscrito de su obra La señorita de Trévelez. «La vida es un círculo maravilloso que a veces, solo a veces, se cierra. Y cuando lo hace, como es esta ocasión, es para celebrarlo. Bienvenido a Madrid, bisabuelo. Bienvenido a tu casa», ha descrito, emocionado, el bisnieto del dramaturgo, Joseba de Barrón.. Luis García Montero, director del Instituto Cervantes, quien no pudo acudir al acto, ha dejado un mensaje a la familia en el que ha resaltado la conexión del autor, no solo con su propia generación (la del 98), sino con la posterior, la del 27. «Su manera de tratar, con humor, pero al mismo tiempo con una descarnada humanidad las situaciones de la realidad española lo convierten en un referente fundamental», ha destacado.. La secretaria general del Instituto Cervantes, Carmen Noguero, ha resaltado en nombre del director que Arniches «hizo del lenguaje una de las grandes herramientas de su teatro. Jugó con los registros, con la oralidad, con la enorme capacidad expresiva del español, contribuyendo también a fijar en la memoria colectiva palabras, expresiones y maneras de hablar vinculadas al Madrid de su tiempo».. Tres son los objetos que la Fundación Mediterráneo ha entregado al Instituto Cervantes para que permanezcan en la caja número 1507. Estos son: un retrato de Arniches, la pluma con la que escribía y el manuscrito completo de La señorita de Trévelez. Esta obra, como ha contado su bisnieto, «es una obra llena de matices. Cada personaje interpela al espectador. Uno se puede identificar con don Marcelino, la persona que se queda por inacción. Otros con don Gonzalo, el que intenta quedarse cada vez más joven. Otros con Numeriano, el que es un ligón incapaz de perder una presa. Y otros con Tito Guiloya, el líder de la manada».. De Barrón ha caracterizado esta obra como «una obra capital para la dramaturgia española» con temas igual de actuales en aquel momento como ahora -«crítica social, crítica al machismo, crítica a la aristocracia provinciana»- y con un total de 100 chistes, 6 monólogos y 10 mensajes.. La nieta del dramaturgo, Paloma Arniches, ha afirmado que este acto «era un deseo que llevaba muchos años esperando que se cumpliera, que alguna obra importante, algún documento importante de la obra de mi abuelo se custodiara en Madrid».. «Madrid fue fundamental en su vida, la mayor parte de su obra se realizó en esta ciudad y sé lo que representaba para él. Ese deseo lo veo realizado», ha añadido.. El resto de la obra se mantiene custodiada por la Fundación Mediterráneo en Alicante, entre los que se encuentran los manuscritos originales de sus obras, los documentos, las cartas y los inéditos del autor. «Tener los legados de unas personas que han destacado en su trayectoria, bien sea teatral, literaria o artística es algo irrepetible, y es algo que estamos potenciando», ha concluido el presidente de la fundación, Luis Boyer.
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