Claro que hay familias ricas en España, pero «hombre, ¿de dónde vienen él y Sonsoles?». Aunque las fotografías complican el juicio, al gemólogo le maravilla un collar cuajado de diamantes con dos, en apariencia, zafiros. Si son auténticos, «costarían tela» Leer
Audio generado con IA. Un mes antes de su pedida de mano, una amiga sevillana comentó frente a su futura familia política que solo con oler de lejos un plato de callos se le ponía el estómago del revés. El día previo a la reunión familiar, dispuestos todos a presenciar la promesa de amor eterno entre los tortolitos, su suegra gaditana le plantó en la mesa una montaña de tripas de cerdo. Se fue a casa con los labios hidrataditos de grasa, mac mac, y en cuanto abrió la puerta, vomitó sobre la tapa del retrete.. Pero la suegra andaluza tradicional, la que en la boda se encasqueta la mantilla, tiende a la generosidad. Es lista, previsora. El enemigo, en la faja. Las mujeres de algunos maestrantes, por ejemplo, regalan a sus nueras diamantes de cinco cifras por si al niño se le va la manita con las inversiones y acaban, como en una novela de Galdós, teniendo que empeñar las botas de montar. A la de Zapatero le debió de nacer algún antepasado en el Bajo Guadalquivir. Heraclio Besada, de Gemacyt, ríe. Claro que hay familias ricas en España, pero «hombre, ¿de dónde vienen él y Sonsoles?». Aunque las fotografías y la ausencia de detalles complican el juicio, al gemólogo le maravilla un collar cuajado de diamantes con dos, en apariencia, zafiros de talla pera. Si son auténticos, «costarían tela».. Si, además, no han sufrido ningún tratamiento mecánico para embellecer la gema, si el azul homogéneo que observa Pilar Lobato, fundadora de Joyas Antiguas Sardinero y experta en gemología, es en efecto el propio de una piedra natural, la familia política del ex presidente del gobierno, a la que algunas fuentes señalan como el origen del lote de joyas, puede felizmente autoproclamarse encarnación intelectual de Isabel de Farnesio, agudísima casamentera, y por su finísima discreción hasta la fecha, homólogas ibéricas de las gemelas Olsen, emperatrices del lujo silencioso. Si la caja fuerte alojaba alta joyería, en la etiqueta, apuntan los expertos, hasta seis ceros se podrían poner en fila.. Por las manos de David Durán, director de Durán Arte y Subastas, han pasado piezas parecidas a las que muestran las fotografías. Hace más de una década vendió un collar similar a una clienta en cuya agenda inmediata aparecía una cena de gala tras un safari en Tanzania. Son diseños, aclara, contemporáneos, ideados en los últimos 30 años, tal vez para el gusto de Oriente Próximo, alhajas propias de alfombras rojas y grandes celebraciones. Salvo los relojes de gama media y una pequeña colección que se intuye de oro amarillo, «no se las pondría uno para ir a hacer la compra o sacar al perro».. ¿Y una cantante de ópera? ¿Y una cantante lírica casada con el ex presidente español que protagonizó una conjunción planetaria de progresismo? ¿Y si la antigua inquilina de la Moncloa conservaba urraquilmente piezas que se idearon para el escenario, souvenirs de su estrellato? ¿Y si, como las perlas del tamaño de una bola de pimpón con las que cantaba en los 2000, las gemas son de mentirijilla? Al fin tendría algo en común con Maria Callas: en sus actuaciones, explica Durán, la griega solo lucía réplicas creadas por el joyero Marangoni.. Hace unas semanas, en una antigua abadía a las afueras de París, se presentó la colección de alta joyería de una casa francesa. Una clienta se decantó por un collar de diamantes del que colgaba una esmeralda descomunal de talla corazón. Lo combinó aquella noche con una tiara de brillantes, un bolso minúsculo con un logo enorme y un vestido de tul y lentejuelas rosas. Con su pintalabios coral ya infiltrado por las arruguitas de los labios, pizpireta y alegre, encarnaba una verdad resumida por Gay Talese: «La gente se arregla para los funerales. ¿Por qué no debería hacerlo para celebrar que estoy vivo?».. Compartir la belleza constituye un imperativo casi moral. En particular, si nos alcanza a través del amor familiar, el más valioso bien del que puede gozar el hombre. La discreción, en cualquier caso, nunca sobra. Está la cosa muy mala. Si es que ya no le hace falta a un español salir a la calle para que lo desvalijen.
España // elmundo
Claro que hay familias ricas en España, pero «hombre, ¿de dónde vienen él y Sonsoles?». Aunque las fotografías complican el juicio, al gemólogo le maravilla un collar cuajado de diamantes con dos, en apariencia, zafiros. Si son auténticos, «costarían tela» Leer
