El surcoreano Jeongmin Seong, socio responsable del área de Conexiones Globales de la consultora más poderosa del planeta, analiza cómo la guerra de Irán va a impactar en los flujos del dinero y los desafíos de España ante la incertidumbre mundial Leer
El surcoreano Jeongmin Seong, socio responsable del área de Conexiones Globales de la consultora más poderosa del planeta, analiza cómo la guerra de Irán va a impactar en los flujos del dinero y los desafíos de España ante la incertidumbre mundial Leer
El trabajo de Jeongmin Seong (Corea del Sur, 1977) es vigilar el mundo para McKinsey, la consultora más poderosa del planeta. Lidera el área de Conexiones Globales en el think tank de la firma, lo que equivale a decir que su terreno de juego es la geopolítica mundial. Una telaraña de relaciones que mueve los hilos del comercio global, los flujos de inversión y hasta las migraciones. Acaban de publicar la última edición del informe Geopolítica y geometría del comercio global que, año tras año, aborda la misma pregunta: qué está pasando en el mundo.. La respuesta es cada vez más difícil. «Esta guerra iraní no estaba dentro del alcance de nuestra investigación, pero lo que sí podemos decir es que cada 20 ó 30 años ocurre un gran salto de era. Y cuando eso sucede, las reglas del juego cambian por completo», asevera.. ¿Estamos viviendo ahora uno de esos saltos?. Sí. La era anterior, la de los mercados o la globalización, comenzó alrededor de 1990, cuando la Unión Soviética se desintegró, cayó el Muro de Berlín y China aceleró su política de apertura. Esa etapa duró hasta, aproximadamente, el 2020. Ahora estamos en una nueva era y, en términos del orden mundial, las reglas han cambiado. Antes, se basaban en la globalización, el libre comercio y la eficiencia. Ahora, se trata más bien de un mundo multipolar: de comercio justo además de libre comercio y de resiliencia además de eficiencia.. ¿Cómo encaja la guerra en Oriente Próximo en esa transición?. Forma parte de una serie de eventos geopolíticos. Porque no solo es Irán, sino muchos otros que hemos visto en los últimos meses y años, que refuerzan nuestra visión de que ya estamos en una nueva era, en la que los países y empresas, no solo en Asia, sino en todo el mundo, van a pensar aún más en cómo reforzar sus cadenas de suministro y diversificarlas para gestionar su dependencia de una geografía o proveedor concreto.. La guerra ha golpeado a Asia en un momento en que el mundo ya abrazaba el proteccionismo, de los aranceles de Trump al made in Europe de Bruselas. ¿Qué estaba pasando en el comercio global antes de Irán y qué va a ocurrir ahora?. Es una gran pregunta. Antes de la guerra, ya había mucho debate sobre la desglobalización, pero lo que está ocurriendo ahora es más una reconfiguración que un desacoplamiento. Analizamos varias métricas del comercio global. Una de ellas es la distancia geográfica del comercio, y mide la distancia física que recorren los bienes. Esa distancia ha aumentado de forma constante, así que podemos argumentar que el mundo está cada vez más conectado y que la globalización continúa, pese a todas las noticias sobre reshoring, offshoring, nearshoring… Eso no está ocurriendo a escala global.. Pero existe otra métrica, la distancia geopolítica del comercio, que mide hasta qué punto los países que comercian entre ellos están alineados geopolíticamente. Cuantificamos la posición geopolítica de las distintas economías según sus patrones de voto en la ONU. Esa distancia sí ha caído, alrededor de un 7% desde 2017, lo que significa que los países comercian cada vez más con socios geopolíticamente más cercanos.. ¿Ocurre lo mismo con la inversión?. Absolutamente. De hecho, la distancia geopolítica de la inversión extranjera directa cayó aún más, un 13%. Es dos veces más que en el comercio, porque el dinero se mueve más rápido que las redes físicas.. El Gobierno español defiende un acercamiento de Europa hacia China, ¿cree que sería favorable para los intereses de la UE?. Europa lidia con una doble presión. La primera es que sus compras a China crecen, pero sus ventas a este país no aumentan al mismo ritmo. Y la segunda es que las exportaciones europeas a Estados Unidos tampoco aumentaron de forma significativa, entre otras cosas, por los aranceles. Europa exportó muchos productos farmacéuticos y oro como medida de anticipación en previsión a mayores aranceles. Excluyendo eso, las exportaciones europeas a EEUU no crecieron materialmente. Esa es la doble presión de Europa. En el automóvil, por ejemplo, las ventas europeas a China y EEUU han caído, y Alemania ya importó más coches chinos de los que exportó a China.. ¿Y si hablamos de España?. España es un caso interesante porque China fue el socio comercial de mayor crecimiento para España, tanto en exportaciones como en importaciones. Hubo un crecimiento de dos dígitos en las ventas de España hacia China, por ejemplo en cobre o productos agrícolas. España está proporcionando insumos a China para que esta pueda desempeñar su papel como fábrica del mundo, y ahora como fábrica de fábricas. La clase media china está creciendo y demanda productos mejores y diferentes, y España ha estado exportando productos como el cerdo para satisfacer esa creciente demanda.. Las fábricas españolas hablan de coopetition, la mezcla de competencia y cooperación con China. ¿Funciona ese modelo?. Sí, puedes aprovechar la fortaleza de China en cualquier cadena de valor, como las renovables,. Puedes invitar inversión extranjera directa y, a la vez, construir un ecosistema de fabricación doméstica para, después, añadir más valor. Por un lado, suministrar y atender la demanda interna; por otro, usar esa capacidad para atender la demanda externa. Ese es el manual que China y los llamados tigres asiáticos han estado utilizando: invitar inversión foránea y emplearla como capital semilla para construir su propio ecosistema manufacturero.. ¿Quién está ganando la batalla de la IA?. La historia de la IA siempre ha sido una historia de disrupción y de competitividad nacional. Pero desde la perspectiva del comercio empezamos a ver su impacto. El año pasado, a pesar de los aranceles, el comercio creció más rápido que su trayectoria histórica, y uno de los grandes impulsores fue la IA. Contribuyó aproximadamente a un tercio del crecimiento del comercio global. En Estados Unidos, de hecho, impulsó dos tercios del crecimiento comercial, porque construyó el 50% de la capacidad global de centros de datos.. Muchas economías avanzadas, incluida España, están envejeciendo muy rápidamente. El crecimiento de la productividad probablemente sea el factor más importante de su crecimiento económico. Nuestra investigación muestra que la IA puede contribuir hasta un 3,4% anual al crecimiento de la productividad en un escenario alto. Por lo tanto, la capacidad de desarrollar y desplegar IA será muy, muy crítica para el crecimiento económico de un país como España.. ¿Cree que la guerra en Irán puede cambiar la foto del comercio mundial, por ejemplo, redirigiendo la inversión a los sectores más seguros?. Sí. Esto ya estaba ocurriendo incluso antes de esta guerra. Alrededor del 75% de la inversión extranjera directa fue a lo que llamamos sectores que moldean el futuro, frente al 50 o 55% de antes del Covid. Básicamente, datos, infraestructura de IA y manufactura avanzada de semiconductores y baterías.También a los recursos que alimentan estos sectores como los minerales críticos. La reconfiguración geopolítica hacia esos sectores ya está ocurriendo y, dada la situación geopolítica, seguramente se acelerará aún más.. ¿Son los minerales críticos un cuello de botella para el crecimiento de aquellos países que no los poseen?. Si miras el comercio global, alrededor del 10% corresponde a lo que llamamos comercio altamente concentrado, es decir, productos cuya cadena de suministro depende en más del 90% de solo tres países o menos. Las tierras raras forman parte de ese 10%, pero hay muchos otros, como la soja o los equipos de semiconductore. En esta nueva era, en la que la resiliencia importa, muchos países están pensando cómo diversificar su cadena de suministro más allá de estas áreas altamente concentradas.. ¿Tiene China margen suficiente para capear el shock energético del cierre de Ormuz?. China ha estado usando un enfoque de todo a la vez en materia de energía. En la era anterior disfrutábamos de abundancia energética gracias al fácil acceso a combustibles fósiles. En la nueva, no solo China sino el mundo entero tiene que equilibrar prioridades: suministro, asequibilidad y seguridad energética. Y ese ha sido el enfoque de China. Por un lado, los combustibles fósiles siguen desempeñando un papel muy importante, incluido el carbón, donde China tiene mucha oferta doméstica. Al mismo tiempo, Pekín ha liderado la instalación de renovables. Probablemente dos tercios del despliegue global de solar y eólica lo concentró China. Ha redoblado esfuerzos en renovables y es muy fuerte en toda la cadena de valor, y también lo es en energía nuclear. Básicamente, China está utilizando todos los cilindros de su portafolio energético porque hay una correlación muy fuerte entre el suministro de energía y el crecimiento económico.. En términos comerciales, ¿qué ventaja tiene España?. España puede posicionarse como un socio fiable de diversificación para el mundo. No necesita competir en manufactura de muy bajo coste, sino que puede apuntar a segmentos específicos donde construir sus fortalezas, por ejemplo, la cadena de valor del vehículo eléctrico, de las renovables o segmentos específicos de farmacéutica o equipos industriales. Y luego están los servicios. El turismo es enorme, pero puede extraer más valor, ofreciendo un turismo de mayor valor añadido. Y también está la IA. Una ventaja de España es el talento: tiene talento con un coste competitivo a nivel global.. Si hablamos de competitividad, uno de los grandes desafíos de Europa es crear grandes empresas capaces de competir globalmente, pero hay barreras regulatorias, incluso políticas…. Sí. Creo que, por un lado, ese es un bloqueo que los policy makers y las grandes instituciones deben replantearse. Por otro lado, están todos los mecanismos de financiación. Las grandes empresas no nacen grandes el primer día: necesitan empezar siendo pequeñas. Por eso es clave construir un ecosistema vibrante de startups y financiación de capital riesgo. Las startups europeas empiezan aquí, pero luego tienden a irse a Estados Unidos porque allí hay un mercado más grande y un ecosistema mucho más maduro. Es fundamental pensar cómo construir ese ecosistema también en Europa. Y en particular en España, donde la proporción de pequeñas y medianas empresas es más alta que en otras economías europeas. Por tanto, en España la pregunta crítica es cómo crear empresas grandes, productivas y competitivas a nivel global. Esa es una cuestión aún más importante para vosotros.
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