Se impone en la prueba londinense y rebaja el anterior récord de Kelvin Kiptum logrado en Chicago en 2023. El etíope Kejelcha también bajó de las dos horas Leer
Se impone en la prueba londinense y rebaja el anterior récord de Kelvin Kiptum logrado en Chicago en 2023. El etíope Kejelcha también bajó de las dos horas Leer
Serán las modernas «zapatillas milagrosas» que están haciendo trizas marcas anteriores y abriendo una nueva en las pruebas de mediofondo y fondo del atletismo. Será, hablando de milagros, otro de los poéticos machadianos milagros de la primavera. Pero en Londres se ha producido uno de esos acontecimientos deportivos que, haciendo historia, la trascienden y forman parte de las gestas de cualquier índole protagonizadas por la especie humana. Un hecho grandioso y, por lo tanto, no exento de poesía. De lírica y épica juntas. El keniano Sebastian Sawe batió el récord del mundo de maratón bajando, y con bastante margen, de las dos horas. Lo dejó, lo esculpió a fuego y en mármol en 1:59.30 y mandó al desván los 2:00:35 del malogrado Kevin Kiptum, conseguidos en Chicago y que databa de 2023.. Kiptum, muy joven, llamado a ser «el primer hombre», «first man», como Neil Armstrong en la Luna, se dejó la vida en la carretera en 2023 y dejó al maratón en una especie de orfandad cronométrica, en un vacío que Sawe ha rellenado mucho antes de que pudiéramos pensar en alguien con tales capacidades. En cierto modo, el keniano se ha adelantado al futuro.. No cruzó la meta con la angustia de, viendo el reloj, tratar de romper la barrera divina y maldita de las dos horas. Le sobraron bastantes segundos. Un mérito suplementario. En la locura de una carrera que paraliza de asombro y exalta de admiración, el etíope Yomif Kejelcha también bajó de las dos horas (1:59:41), en otra actuación más allá del pensamiento más osado. Podíamos asimilar previamente que alguien corriese un maratón (no «una» maratón) en menos de dos horas. Pero que no fuera el único, y además sucediese en la misma competición, escapaba de cualquier atrevida elucubración.. Kejelcha, por añadidura, se convertía en el mejor debutante de siempre en la distancia. He ahí a un «novato», a un «rookie», saltándose las etapas, los plazos, y aunque atleta experimentado y ampliamente conocido, entrando en la historia del maratón de un modo «estrepitoso». No quedó ahí todo. El ugandés Jacob Kiplimo, sin bajar de las dos horas, rompió también, con 2:00:28, el récord de Kiptum. Aunque la palabra orgía define otro tipo de actividades, emplearla aquí para describir la catarata de marcas imponentes resulta plenamente justificado.. El recorrido maratoniano de Londres no es especialmente favorable para alcanzar registros de este calibre. Una característica reservada a Berlín, Valencia, Amsterdam o Rotterdam. Incluso Chicago, «la ciudad del viento». Es cierto que el propio Kiptum ganó en Londres en 2023 con 2:01:25 y Eliud Kipchoge realizó 2:02:37 en 2019. Pero los ránkings estaban atestados de marcas conseguidas en recorridos más amistosos. Sin embargo, la calidad de participantes que reúne la capital británica podía en cualquier edición propiciar unos resultados imponentes. Pero los de este 2026 exceden cualquier pronóstico.. Sawe, de 31 años, no ha perdido nunca un maratón. Ya había ganado en Londres y, además, en Berlín y Valencia en 2025. Su proeza deja ya definitivamente caducada la «artificial» de Eliud Kipchoge cuando el keniano corrió, en el Prater vienés, el 12 de octubre de 2019, en 1:59:40. Se benefició entonces, en el «INEOS 1:59 Challenger», un evento publicitario y, digamos, «circense», de un recorrido plano y a salvo del viento, de 41 «liebres» que fueron turnándose, de un vehículo con láser que marcaba el ritmo y con un avituallamiento proporcionado por ciclistas y no situado en los mostradores oficiales de cualquier otro maratón.. Si alguien corre los 42 kms. y 195 metros en menos de dos horas, da los mismo las condiciones que, aunque relevantes, pasan a un segundo plano ante la magnitud de la hazaña, lo único importante. Pero hacía muy buen día en Londres. El ritmo fue tan brutal desde el principio que la última «liebre», agotada, se rindió en el kilómetro 25. Antes del 30 se marcharon del grupo de cabeza Sawe y Kejelcha. Respondieron hasta cierto punto -no se rindieron- Kiplimo, Tola y Kipruto. En el envite final, Sawe doblegó a Kejelcha.. En la carrera femenina, la etíope Tigist Assefa, subcampeona olímpica en París y vencedora en Boston y Nueva York, batió el récord mundial para una prueba exclusivamente para mujeres sin «liebres» masculinas. Lo dejó en 2:15:41. Atacó irresistiblemente a las puertas de Buckingham y dejó atrás al dúo keniano de Hellen Obiri y Joyciline Jepkosgei. El récord mundial «mixto» y, en definitiva absoluto, permanece, desde 2024, logrado en Chicago, en poder de la keniana Ruth Chepngetich en 2:09:56.
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