A poco más de un mes y medio del inicio oficial de la temporada de huracanes en el Atlántico, los primeros pronósticos dibujan un escenario de actividad contenida. El equipo de la Universidad Estatal de Colorado (CSU), uno de los más reputados en predicción estacional, estima que 2026 podría situarse cerca o ligeramente por debajo de la media histórica.. Las cifras apuntan a 13 tormentas con nombre, de las cuales seis alcanzarían categoría de huracán y dos podrían convertirse en huracanes mayores. Se trata de valores algo inferiores al promedio climatológico habitual en esta región y temporada. Aun así, desde el propio equipo recuerdan que «el pronóstico busca proveer el mejor estimado de la actividad de huracanes en el Atlántico durante la próxima temporada y no es una medida exacta».. Esta cifra está por debajo de la media histórica de 14 ciclones, siete huracanes y tres de ellos mayores, detalla la institución, referente en meteorología en EEUU. En la temporada del Atlántico 2026, que va del 1 de junio al 30 de noviembre, la probabilidad de que un huracán mayor golpee la costa estadounidense es menor al promedio histórico de 43%. Mientras, hay un 35% de oportunidades de que alguno toque tierra en el Caribe, por debajo de la media anual de 47%.. La campaña de huracanes suele concentrar su mayor actividad entre agosto y octubre. Sin embargo, los expertos advierten que estos primeros cálculos pueden variar de forma significativa a la hora de al verdad. El propio investigador principal del informe, Phil Klotzbach, señala que «la gran variabilidad en la actividad observada . destaca los niveles elevados de incertidumbre que suelen asociarse con nuestro pronóstico de principios de abril».. La influencia de El Niño. Uno de los factores clave para entender esta previsión es el posible desarrollo de El Niño en los próximos meses. Este fenómeno recurrente, que podría consolidarse hacia mediados del verano, tiende a dificultar la formación de ciclones en el Atlántico. El Niño implica aguas más cálidas de lo normal en el Pacífico tropical e intensifica los vientos del oeste a través del Caribe y hacia el Atlántico tropical, lo que «es desfavorable para la formación y la intensificación de huracanes en el Atlántico».. Desde análisis recogidos por CNN, se insiste en que El Niño será previsiblemente el «factor dominante» de la temporada, aunque no garantiza por sí solo un año tranquilo. De hecho, en campañas recientes se han registrado comportamientos inesperados cuando otros elementos han compensado su efecto.. Entre esos factores destacan las temperaturas del océano. Actualmente presentan un patrón desigual; con aguas más cálidas en el Atlántico occidental, especialmente cerca del Caribe, y algo más frías en el centro y este. Esta combinación introduce incertidumbre, ya que el calor oceánico actúa como combustible para las tormentas y puede favorecer episodios de rápida intensificación.. Los investigadores de la universidad proyectan que la actividad ciclónica de 2026 será equivalente al 75% de la temporada promedio de 1991-2020, mientras que la de 2025 fue cerca del 105% de la media. En 2025, solo la tormenta Chantal tocó tierra en EEUU en julio, cuando dejó dos muertos en Carolina del Norte, lo que contrasta con las 18 tormentas y 11 huracanes del año anterior.. En 2024, fueron cinco los que impactaron territorio estadounidense, con Helene como el mayor, pues dejó más de 200 muertes en el sur. Este es el primer pronóstico de la CSU, pero aún está pendiente de revelarse la previsión oficial de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA, en inglés), que suele difundirse a finales de mayo.
Las cifras apuntan a 13 tormentas con nombre, de las cuales seis alcanzarían categoría de huracán y dos podrían convertirse en huracanes mayores.
20MINUTOS.ES – Internacional
A poco más de un mes y medio del inicio oficial de la temporada de huracanes en el Atlántico, los primeros pronósticos dibujan un escenario de actividad contenida. El equipo de la Universidad Estatal de Colorado (CSU), uno de los más reputados en predicción estacional, estima que 2026 podría situarse cerca o ligeramente por debajo de la media histórica.. Las cifras apuntan a 13 tormentas con nombre, de las cuales seis alcanzarían categoría de huracán y dos podrían convertirse en huracanes mayores. Se trata de valores algo inferiores al promedio climatológico habitual en esta región y temporada. Aun así, desde el propio equipo recuerdan que «el pronóstico busca proveer el mejor estimado de la actividad de huracanes en el Atlántico durante la próxima temporada y no es una medida exacta».. Esta cifra está por debajo de la media histórica de 14 ciclones, siete huracanes y tres de ellos mayores, detalla la institución, referente en meteorología en EEUU. En la temporada del Atlántico 2026, que va del 1 de junio al 30 de noviembre, la probabilidad de que un huracán mayor golpee la costa estadounidense es menor al promedio histórico de 43%. Mientras, hay un 35% de oportunidades de que alguno toque tierra en el Caribe, por debajo de la media anual de 47%.. La campaña de huracanes suele concentrar su mayor actividad entre agosto y octubre. Sin embargo, los expertos advierten que estos primeros cálculos pueden variar de forma significativa a la hora de al verdad. El propio investigador principal del informe, Phil Klotzbach, señala que «la gran variabilidad en la actividad observada . destaca los niveles elevados de incertidumbre que suelen asociarse con nuestro pronóstico de principios de abril».. Uno de los factores clave para entender esta previsión es el posible desarrollo de El Niño en los próximos meses. Este fenómeno recurrente, que podría consolidarse hacia mediados del verano, tiende a dificultar la formación de ciclones en el Atlántico. El Niño implica aguas más cálidas de lo normal en el Pacífico tropical e intensifica los vientos del oeste a través del Caribe y hacia el Atlántico tropical, lo que «es desfavorable para la formación y la intensificación de huracanes en el Atlántico».. Desde análisis recogidos por CNN, se insiste en que El Niño será previsiblemente el «factor dominante» de la temporada, aunque no garantiza por sí solo un año tranquilo. De hecho, en campañas recientes se han registrado comportamientos inesperados cuando otros elementos han compensado su efecto.. Entre esos factores destacan las temperaturas del océano. Actualmente presentan un patrón desigual; con aguas más cálidas en el Atlántico occidental, especialmente cerca del Caribe, y algo más frías en el centro y este. Esta combinación introduce incertidumbre, ya que el calor oceánico actúa como combustible para las tormentas y puede favorecer episodios de rápida intensificación.. Los investigadores de la universidad proyectan que la actividad ciclónica de 2026 será equivalente al 75% de la temporada promedio de 1991-2020, mientras que la de 2025 fue cerca del 105% de la media. En 2025, solo la tormenta Chantal tocó tierra en EEUU en julio, cuando dejó dos muertos en Carolina del Norte, lo que contrasta con las 18 tormentas y 11 huracanes del año anterior.. En 2024, fueron cinco los que impactaron territorio estadounidense, con Helene como el mayor, pues dejó más de 200 muertes en el sur. Este es el primer pronóstico de la CSU, pero aún está pendiente de revelarse la previsión oficial de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA, en inglés), que suele difundirse a finales de mayo.
