El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, consideró este viernes que el nivel de amenaza en Francia por las manifestaciones organizadas para este sábado sigue siendo «elevado» por elementos de «ultraizquierda», tras los disturbios y actos vandálicos registrados hace una semana.
«La amenaza sigue elevada mañana (sábado) por la ultraizquierda. La vigilancia también se centrará en la delincuencia porque aprovecha los disturbios», alertó Lecornu en Limoges, en el suroeste del país, donde acudió a conocer de primera mano los daños registrados en el incendio del Ayuntamiento de la ciudad el pasado sábado.
El jefe del Gobierno aseguró que han sacado las lecciones de los disturbios del pasado sábado y adaptarán el dispositivo policial para evitar que se repita.
El Gobierno movilizará 70.000 policías y gendarmes para por todo el país para tratar de garantizar la seguridad ante las nuevas protestas del sábado, según anunció previamente el ministro del Interior, Laurent Nuñez.
«Lo repetimos para quienes no siempre han querido creerlo: lo que ocurrió aquí la semana pasada no tiene nada que ver con un movimiento social o estudiantil», ahondó en la noche el primer ministro.
Lecornu lamentó que se empiece «a asimilar a los manifestantes y a quienes discrepan del Gobierno —lo cual es propio de las democracias— con quienes se dedican a saquear y destrozar».
«La vigilancia también se centra en la delincuencia común, que se aprovecha de estos disturbios, en particular de lo que hacen los black blocs (activistas considerados violentos de grupúsculos de ultraizquierda) y los alborotadores para sembrar más confusión y sacar partido de ella», advirtió.
En un momento en el que muchas ciudades francesas se blindan con toques de queda y prohíben manifestaciones (desde la capital París hasta la propia Limoges), el primer ministro pidió «conciliar la libertad de manifestación con la protección de los centros urbanos».
La Alcaldía de Limoges: reconstrucción a lo Notre Dame
Limoges ha sido la imagen del alcance de los actos vandálicos. El edificio de su Ayuntamiento cedió el pasado 17 de octubre por culpa de las llamas, en un fuego que se investiga como intencionado por el que están arrestadas dos personas. Las autoridades sospechan que el incendio se trató de un acto premeditado sucedido al margen de las manifestaciones contra el encarecimiento del costo de vida.
Lecornu visitó este edificio histórico de finales del XIX calcinado parcialmente y advirtió de que «a todas luces existe por parte de algunos la voluntad de seguir provocando al Estado de derecho y a la República».
Con una población aún traumatizada por el incendio del Ayuntamiento y la inaudita violencia urbana, su alcalde, el conservador Guillaume Guérin, de Los Republicanos (LR), llegó a amenazar con dimitir al inicio de la semana si no «legaba una lluvia de millones» a su ciudad.
Tras el encuentro con el primer ministro, Guérin se mostró satisfecho del resultado y aseguró que se reconstruirá el edificio proyectado por el arquitecto Charles-Alfred Leclerc y construido entre 1876 y 1883. «Lo reconstruiremos en parte con la ayuda el Estado». En principio, será del 75% de un montante aún no precisado, aunque Guérin habló de entre 20 a 50 millones de euros.
Lecornu confirmó que se realizará una reconstrucción financiada en gran parte por el Estado. Para ello designará al edificio monumento nacional de Francia y, como con Notre Dame, promoverá también las donaciones privadas, que tendrán incentivos fiscales.
El gobierno francés planea desplegar 70.000 policías y gendarmes en todo el país para garantizar la seguridad.
20MINUTOS.ES – Internacional
El viernes, el primer ministro francés Sébastien Lecornu declaró que el peligro que representan en Francia las protestas programadas para el sábado sigue siendo «alto» debido a la participación de facciones de «extrema izquierda», tras los recientes incidentes de disturbios y vandalismo. «La amenaza persiste el sábado (mañana) desde la extrema izquierda», dijo. Lecornu advirtió en Limoges que la vigilancia también se centrará en el crimen, ya que explota los disturbios. El jefe del gobierno declaró que han aprendido de los recientes disturbios y adaptarán la fuerza policial para prevenir futuros incidentes. El gobierno planea desplegar 70.000 policías y gendarmes en todo el país para garantizar la seguridad durante posibles protestas. El primer ministro enfatizó que los acontecimientos de la semana pasada no estaban relacionados con los movimientos sociales o estudiantiles. Expresó su preocupación por el hecho de que los manifestantes estén siendo agrupados con los que participan en la destrucción y el saqueo. Lecornu destacó la necesidad de equilibrar la libertad de manifestación con la protección de los centros urbanos, especialmente a la luz del vandalismo generalizado en Limoges. El 17 de octubre, la construcción de su Ayuntamiento fue destruida por un incendio, que actualmente está bajo investigación como un posible incendio provocado, resultando en el arresto de dos individuos. Las autoridades creen que el incendio, que ocurrió durante las protestas contra el aumento de los costos de vida, fue planeado. Lecornu inspeccionó el edificio histórico dañado del siglo XIX y declaró que algunas personas tienen la intención de provocar más disturbios en el estado de derecho y la República. El reciente incendio del Ayuntamiento y la extrema violencia urbana han dejado a la población traumatizada. El alcalde Guillaume Guérin, un republicano conservador (LR), amenazó con dimitir a menos que se proporcionara ayuda financiera. Después de reunirse con el Primer Ministro, Guérin está satisfecho y le asegura que el edificio, diseñado por Charles-Alfred Leclerc y construido entre 1876-1883, será reconstruido. «Planeamos reconstruirlo, con la ayuda del estado». En esencia, será el 75% de una suma no especificada, pero Guérin mencionó un rango de 20 a 50 millones de euros. Lecornu reconoció que el proceso de reconstrucción será financiado principalmente por el gobierno. Para lograrlo, el edificio será reconocido como monumento nacional de Francia. Al igual que Notre Dame, la iniciativa fomentará las contribuciones privadas, ofreciendo beneficios fiscales como un incentivo.
