«La soberanía y la integridad territorial de nuestra nación no pueden ser debatidas; no son negociables», enfatiza el Monarca durante su viaje a la ciudad autónoma de Leer.
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Un discurso serio y contundente, con tres menciones a la españolidad de Ceuta, mensajes a los políticos, las instituciones e incluso a Mohamed VI. Felipe VI tenía difícil respetar la neutralidad en la que se basa la jefatura del Estado, cumplir con su deber de ser símbolo de unidad y permanencia que le encarga la Constitución y, a la vez, acatar la prudencia propia del periodo que vivimos, previo a las elecciones. Todo ello lo ha cumplido en la alocución con la que ha cerrado la jornada en la ciudad autónoma.
Unas palabras pronunciadas en el Parador ante 300 invitados de la sociedad civil ceutí. El Monarca no quería dejar nada sin abordar. Y su alocución ha insistido, a través del hecho de que «Ceuta es España», idea que ha repetido en tres ocasiones, en los retos que hay: que la clase política esté a la altura, que los migrantes deben regresar a su país y que la relación con Marruecos tiene que articularse desde el respeto mutuo.
El Rey ha reconocido que «aquella violación de nuestra frontera por una inmensa multitud de personas fue un shock para todos» que «sigue teniendo impacto». También ha confesado que «desde aquel día, no ha pasado uno solo sin teneros a los ceutíes en nuestro pensamiento». Un hecho que ha respaldado con símbolos a lo largo de estos 75 días. Porque el Monarca dijo el 1 de agosto que estaba «indignado» por lo acontecido. Desde entonces ha mantenido cinco llamadas telefónicas con el presidente autonómico, Juan Jesús Vivas, y le ha recibido en el palacio de Marivent.
«Hemos venido a veros y escucharos pero, sobre todo, a daros un abrazo lleno de afecto y cariño de parte de toda la sociedad española», ha afirmado. Durante la jornada de hoy, Don Felipe y Doña Letizia han estrechado miles de manos y escuchado el testimonio de multitud de ceutíes, que continúan emocionándose al recordar lo sucedido el 30 de julio. Por ello, Don Felipe ha afirmado que él y la Reina son «muy conscientes de la situación que estáis viviendo» y que los ceutíes siguen «dando a todos un gran ejemplo de civismo y tenacidad».
Esos valores que transmite la sociedad ceutí son para Don Felipe el ejemplo que muestra que es «tiempo para la unidad institucional, para la colaboración eficaz y sincera, para aplicar soluciones prácticas y tangibles». En este sentido, el Rey ha subrayado que es el momento «de que las autoridades, las instituciones, y las fuerzas políticas estén sin fisuras, sin ambages ni medias tintas, a la altura de nuestra ciudadanía, a vuestra altura».
El Rey ha querido insistir en tres ocasiones en la españolidad de Ceuta, «algo que es obvio», ha afirmado. Pero ha definido a Ceuta y Melilla como «una parte irrenunciable de la realidad política y nacional que es España». En ese sentido, ha insistido «alto y claro» en que «la soberanía y la integridad territorial de nuestro país no son negociables: son indiscutibles. Y, ante cualquier riesgo, nuestra obligación es su defensa y preservación». También ha recordado que «Ceuta es España y es Europa», para subrayar que «cualquier amenaza que sufra, es una amenaza para el conjunto de la UE».
Desde aquí, Felipe VI ha querido referirse a la relación entre España y Marruecos. Una relación que «ha de estar basada y sostenida siempre en la confianza y el respeto mutuos, y con el objetivo de promover la estabilidad, la paz y la seguridad regionales», ha insistido. Y hacerlo posible «exige buena fe por ambas partes». «Quienes entraron irregularmente en nuestro país deben regresar a su lugar de origen lo antes posible y por los cauces legalmente establecidos», ha recordado el Rey.
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«La soberanía y la integridad territorial de nuestra nación no pueden ser debatidas; no son negociables», enfatiza el Monarca durante su viaje a la ciudad autónoma de Leer.



