Se acerca el día más esperado por los fans de Pasapalabra, en el que Rosa o Manu se llevarán el millonario bote, el más cuantioso de la historia, del programa de Antena 3 con casi 2,7 millones de euros.. Hace unas semanas la cadena anunció que, por fin, uno de los dos ganaría el premio tras más de 300 enfrentamientos. Con un «muy pronto», la cadena está cebando para que nadie se pierda ese momento histórico de Pasapalabra, ya que quien se lo lleve, escribirá su nombre en los libros de historia del concurso junto a otros ilustres ganadores.. Esta semana, Atresmedia mostró imágenes en un nuevo spot de la reacción de Roberto Leal cuando la gallega o el madrileño aciertan las 25 letras de El Rosco. En ese anuncio de apenas 15 segundos se puede ver el vestuario que llevarán Rosa y Manu tan señalado día. Mientras que la concursante irá con una camisa color crema, el madrileño llevará un jersey negro, marrón y beige.. Así, se espera que, para la semana del lunes 2, ese bote histórico ya tenga dueño. Mientras llega, Óscar Díaz, el último ganador del premio, ha contado cómo le cambió la vida ganar más de 1,8 millones de euros. O, para ser más precisos, cómo no le ha cambiado demasiado.. «No me cambió la vida como puede entender la gente con un premio así, pero se vive mucho mejor, esa sería la frase exacta. Vivo mucho más tranquilo, con un colchón importante, pero sin un cambio sustancial», cuenta en El Confi.. Eso sí, define su vida «mucho más tranquila» respecto a cómo era antes. «El año del bote seguí cumpliendo con mis compromisos laborales: trabajé como jefe de prensa en torneos del circuito europeo de golf y en la concesión de la Ryder Cup 2031 a España, que se jugará en Girona», revela.. Sin embargo, después, «el ritmo bajó». «He leído más, he tenido más tiempo libre y he viajado con mi mujer cuando hemos podido cuadrarlo, sin grandes excesos. Algo que antes podríamos haber hecho, pero haciendo otro tipo de cábalas y números. Sí que he podido disfrutar más de mi familia y de mis amigos, porque ese dinero es un colchón de seguridad para nosotros. La vida es muy parecida, sin un cambio sustancial, pero con un respaldo que antes no teníamos», detalla.
Manu y Rosa sucederán a Óscar Díaz, que ha contado qué supuso para él ganar el premio anterior, más de 1,8 millones de euros.
Se acerca el día más esperado por los fans de Pasapalabra, en el que Rosa o Manu se llevarán el millonario bote, el más cuantioso de la historia, del programa de Antena 3 con casi 2,7 millones de euros.. Hace unas semanas la cadena anunció que, por fin, uno de los dos ganaría el premio tras más de 300 enfrentamientos. Con un «muy pronto», la cadena está cebando para que nadie se pierda ese momento histórico de Pasapalabra, ya que quien se lo lleve, escribirá su nombre en los libros de historia del concurso junto a otros ilustres ganadores.. Esta semana, Atresmedia mostró imágenes en un nuevo spotde la reacción de Roberto Leal cuando la gallega o el madrileño aciertan las 25 letras de El Rosco. En ese anuncio de apenas 15 segundos se puede ver el vestuario que llevarán Rosa y Manu tan señalado día. Mientras que la concursante irá con una camisa color crema, el madrileño llevará un jersey negro, marrón y beige.. Así, se espera que, para la semana del lunes 2, ese bote histórico ya tenga dueño. Mientras llega, Óscar Díaz, el último ganador del premio, ha contado cómo le cambió la vida ganar más de 1,8 millones de euros. O, para ser más precisos, cómo no le ha cambiado demasiado.. «No me cambió la vida como puede entender la gente con un premio así, pero se vive mucho mejor, esa sería la frase exacta. Vivo mucho más tranquilo, con un colchón importante, pero sin un cambio sustancial», cuenta en El Confi.. Eso sí, define su vida «mucho más tranquila» respecto a cómo era antes. «El año del bote seguí cumpliendo con mis compromisos laborales: trabajé como jefe de prensa en torneos del circuito europeo de golf y en la concesión de la Ryder Cup 2031 a España, que se jugará en Girona», revela.. Sin embargo, después, «el ritmo bajó». «He leído más, he tenido más tiempo libre y he viajado con mi mujer cuando hemos podido cuadrarlo, sin grandes excesos. Algo que antes podríamos haber hecho, pero haciendo otro tipo de cábalas y números. Sí que he podido disfrutar más de mi familia y de mis amigos, porque ese dinero es un colchón de seguridad para nosotros. La vida es muy parecida, sin un cambio sustancial, pero con un respaldo que antes no teníamos», detalla.
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