Muchas son las personas que creen que la forma correcta es ‘en loor de multitudes’ porque el término ‘loor’ significa alabanza y encaja bien con la idea de un recibimiento entre aplausos. Sin embargo, la expresión original es ‘en olor de multitudes’ y su origen ayuda a entender por qué. Durante la Edad Media circulaba la creencia de que algunos santos, al morir, desprendían un aroma dulce que se interpretaba como signo de virtud. Ese olor simbólico pasó a usarse para referirse a la reputación que envolvía a una persona, naciendo la popular expresión ‘en olor de santidad’, que fue utilizada con frecuencia en textos medievales y de la tradición clásica, donde la palabra ‘olor’ funciona con sentido figurado para hablar de una fama o una virtud que rodea a alguien como si se percibiera igual que un perfume.. A partir de ahí, la lengua amplió el uso y empezó a aplicarse a quienes eran recibidos con entusiasmo por mucha gente. Estar ‘en olor de multitud’ equivalía a aparecer rodeado de un ambiente favorable, casi como si ese éxito colectivo generara un perfume figurado.. La variante ‘en loor de multitud’ surgió más tarde por reinterpretación popular. El oído actual encuentra más lógica la asociación entre loor y elogio y eso ha contribuido a que muchos hablantes adopten esta forma sin saber que es secundaria. Hoy se ve con cierta frecuencia en prensa y en redes sociales y, aunque no se considere preferible, se acepta como uso extendido en registros informales.. La Real Academia Española sigue considerando olor la forma recomendada, ya que es la que conserva la tradición histórica y la que aparece registrada en sus obras de referencia.
Muchas son las personas que creen que la forma correcta es ‘en loor de multitudes’ porque el término ‘loor’ significa alabanza y encaja bien con la idea de un recibimiento entre aplausos. Sin embargo, la expresión original es ‘en olor de multitudes’ y su origen ayuda a entender por qué.
Muchas son las personas que creen que la forma correcta es ‘en loor de multitudes’ porque el término ‘loor’ significa alabanza y encaja bien con la idea de un recibimiento entre aplausos. Sin embargo, la expresión original es ‘en olor de multitudes’ y su origen ayuda a entender por qué. Durante la Edad Media circulaba la creencia de que algunos santos, al morir, desprendían un aroma dulce que se interpretaba como signo de virtud. Ese olor simbólico pasó a usarse para referirse a la reputación que envolvía a una persona, naciendo la popular expresión ‘en olor de santidad’, que fue utilizada con frecuencia en textos medievales y de la tradición clásica, donde la palabra ‘olor’ funciona con sentido figurado para hablar de una fama o una virtud que rodea a alguien como si se percibiera igual que un perfume.. A partir de ahí, la lengua amplió el uso y empezó a aplicarse a quienes eran recibidos con entusiasmo por mucha gente. Estar ‘en olor de multitud’ equivalía a aparecer rodeado de un ambiente favorable, casi como si ese éxito colectivo generara un perfume figurado.. La variante ‘en loor de multitud’ surgió más tarde por reinterpretación popular. El oído actual encuentra más lógica la asociación entre loor y elogio y eso ha contribuido a que muchos hablantes adopten esta forma sin saber que es secundaria. Hoy se ve con cierta frecuencia en prensa y en redes sociales y, aunque no se considere preferible, se acepta como uso extendido en registros informales.. La Real Academia Española sigue considerando olor la forma recomendada, ya que es la que conserva la tradición histórica y la que aparece registrada en sus obras de referencia.
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