Repostar cuesta ya casi un 20% más que a finales de junio, un repunte sin precedentes para la temporada estival, en pleno pico de desplazamientos Leer
Repostar cuesta ya casi un 20% más que a finales de junio, un repunte sin precedentes para la temporada estival, en pleno pico de desplazamientos Leer
Malas noticias para los conductores que inician las vacaciones este mes de agosto (y para los que vuelven a casa). Llenar el depósito es ahora casi un 20% más caro que a principios de julio, en la que ya es la quinta semana consecutiva con los carburantes al alza. Es la crónica de una escalada anunciada. Patronales del transporte y asociaciones del sector gasolinero ya advirtieron en junio al Gobierno de que retirar la rebaja de impuestos a los combustibles que se activó por la guerra en Irán dispararía los precios en plena ‘operación verano’. ¿El resultado? La vuelta del IVA de la gasolina y el diésel al 21% ha detonado el rally de precios más agresivo de las últimas dos décadas entre julio y agosto, dibujando el verano más caro desde la crisis de Ucrania.. Así lo constató ayer la última actualización semanal del Boletín Petrolero de la UE. Desde el 29 de junio, el precio medio del litro de gasolina en los surtidores españoles se ha encarecido en 25 céntimos, pasando de 1,44 euros a 1,69. En el caso del diésel, el salto promedio ha sido de 1,50 a 1,79 euros, es decir, 29 céntimos más. En términos porcentuales, implica un repunte del 17,3% y 19,3%, respectivamente.. El verano de 2026 ha marcado un hito absoluto en España: el aumento de precios más violento de toda la serie histórica, tres veces más agudo que cualquiera de los registrados hasta la fecha en un periodo equivalente. Es decir, en los últimos 20 años, los conductores españoles nunca se habían enfrentado a una escalada de tal magnitud en las cinco semanas que separan junio y agosto.. Pese al reciente repunte, los precios finales siguen por debajo del fatídico 2022, cuando la guerra en Ucrania desbarató por completo el mercado europeo. Ese verano, España arrancó julio con el litro de gasolina a 2,11 euros y el de diésel a 2,08. Pero, incluso entonces, la tendencia estival fue decreciente: en la primera semana de agosto ambos bajaron ya de la barrera psicológica de los dos euros. Hoy, cuatro años después, esa cifra vuelve a sobrevolar los surtidores.. A un conductor con un vehículo de depósito medio (unos 55 litros) llenar el tanque de gasolina le cuesta ahora 92,79 euros, frente a los 79,08 euros de finales de junio, casi 14 euros más en apenas un mes. Y el golpe es aún mayor para los usuarios de diésel, pues repostar les cuesta ya 98,66 euros, 16 euros por encima de los 82,72 que costaba pocas semanas atrás.. Es el efecto de una curva agresivamente alcista que, por ahora, no muestra signos de agotamiento y que ya ha situado el diésel y la gasolina en sus niveles más altos para este periodo del año desde la crisis energética de 2022. El pico coincide, además, con una de las épocas de más actividad en las carreteras. Solo a lo largo de agosto, la DGT prevé 54,5 millones de desplazamientos de largo recorrido.. REBOTE FISCAL. En la primera mitad del año, el conflicto en Oriente Medio desató un shock que sigue latente en los mercados energéticos. El Brent promedió 92 dólares el barril entre enero y junio, es decir, un 28% por encima del mismo periodo del año previo. Recientemente, la evolución de las conversaciones entre Estados Unidos e Irán han llevado al crudo por debajo de los 80 dólares, un respiro frente a la situación de finales de julio, cuando puntualmente volvió a superar la barrera de los 100 dólares.. A pesar de que el crudo se ha abaratado desde el primer semestre, los conductores pagan ahora más por llenar el depósito. Hay varias razones. Primeo, las bajadas del coste de la materia prima siempre llegan con retraso a las estaciones de servicio -a diferencia de las subidas, que sí se reflejan de forma inmediata en el monolito-. En parte, porque las distribuidoras venden con cierto decalaje un producto afectado por la prima geopolítica.. Por otro lado, el coste del crudo es solo una partida que representa menos de la mitad del precio que los conductores abonan por el combustible; mientras que los impuestos suponen entre un 40 y un 50% del coste final. Estos últimos han sido especialmente relevantes este verano.. El 1 de julio decayó la rebaja del IVA al 10% que el Gobierno activó en marzo para aliviar el efecto del conflicto en Oriente Próximo, una medida cuyo impacto se calculó en 507 millones de euros. Además, el Ejecutivo acordó recortar el impuesto especial sobre hidrocarburos (IEH) hasta el mínimo permitido en la Unión Europea, con un alivio estimado de otros 656,5 millones.. La primera medida finalizó el pasado 30 de junio, mientras que el segundo. Para el citado impuesto especial, el Gobierno acordó una reducción gradual de la rebaja: a 15 céntimos en julio, a 10 en agosto y a 5 céntimos en septiembre.. En definitiva, la retirada de ese escudo fiscal ha propiciado un efecto rebote en las gasolineras de todo el país. A ello se suma el final de los descuentos adicionales que, en paralelo al balón de ofígeno del Gobierno, aplicaron gigantes como Repsol o Moeve (antigua Cepsa) para amortiguar el golpe de la guerra en el bolsillo de sus clientes.. En la primera mitad del año, la guerra en Irán catapultó el precio del crudo y tensionó la cadena mundial de suministo. Ese contexto , que aún marca el pulso de los mercados, disparó la rentabilidad de las refinerías españolas en la antesala de la ‘operación verano’.El margen de refino -la diferencia entre el coste de transformar el petróleo crudo y lo que se obtiene por la venta de sus derivados- de Repsol creció hasta los 12,4 dólares por barril, el doble frente al mismo periodo del año previo (5,6 dólares). Por su parte, Moeve reportó un margen de refino de 11 dólares por barril, también por encima de la media (7,9 dólares) que registró en 2025… El fenómeno es el resultado de los mayores diferenciales de precios del diésel, la gasolina o el keroseno derivados por el caos en el estrecho de Ormuz. Y, en buena medida, ha impulsado los beneficios de las dos mayores petroleras del país entre enero y junio. Repsol incrementó sus beneficios un 265% más que en los primeros seis meses de 2025. Moeve, por su parte, obtuvo un resultado neto de 641 millones de euros, es decir, multiplicó por 2,7 las cifras de un año atrás
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