La Térmica, centro cultural de la Diputación de Málaga, estrena el próximo 1 de octubre Fulgor y Delirio: Cartografía de lo humano, el nuevo proyecto de Eugenio Recuenco, una propuesta producida por el propio centro que ha sido concebida específicamente para convertirse en una experiencia que va más allá de los formatos habituales de una exposición fotográfica. La muestra permanecerá abierta hasta el 31 de enero de 2027 y ocupará las dos salas de exposiciones de La Térmica.
Reconocido internacionalmente por un lenguaje visual que se mueve entre la fotografía, la pintura, el cine y la escenografía, Recuenco se enfrenta en este proyecto al reto de trasladar su particular universo creativo a un recorrido expositivo inmersivo. Las imágenes «dialogan aquí con el espacio, la luz y otros elementos artísticos y sensoriales, de manera que la experiencia del espectador se convierte en una parte esencial de la propuesta», según destacan desde la exposición.
La presentación de Fulgor y Delirio ha contado con la presencia del propio Eugenio Recuenco y del comisario de la exposición, Juan Carlos Moya Zafra, responsable artístico del Centro de Arte Tomás y Valiente (CEART) de Fuenlabrada, gestor cultural y comisario independiente desde hace casi tres décadas. Ambos dieron a conocer las claves de un proyecto concebido específicamente para ser recorrido y experimentado por el público.
El diputado de Cultura de la Diputación de Málaga, Manuel López Mestanza, ha destacado la importancia de esta nueva producción propia de La Térmica y la oportunidad de presentar en Málaga un proyecto inédito del fotógrafo madrileño: «Con Fulgor y Delirio queremos seguir abriendo La Térmica a propuestas que van más allá de los formatos expositivos convencionales y que invitan al público a vivir la cultura de una manera diferente. Contar con Eugenio Recuenco y estrenar en exclusiva este proyecto es, además, una oportunidad para acercarnos a una mirada artística de enorme personalidad».
Así, la exposición plantea dos formas diferentes de aproximarse a la obra y distribuye su recorrido entre las dos salas de La Térmica. En la sala blanca, las fotografías de gran formato se presentan en dípticos y mediante una puesta en escena más académica. Esta disposición invita a detenerse en la composición, los detalles y la construcción de cada imagen, permitiendo una contemplación más cercana a la lectura tradicional de la fotografía.
La sala negra propone, en cambio, una experiencia más envolvente. Las fotografías aparecen integradas en cajas de luz que emergen de las paredes oscuras, convirtiendo la propia iluminación en un componente fundamental del recorrido. La luz deja de funcionar únicamente como recurso para mostrar las imágenes y pasa a formar parte de la experiencia expositiva.
A estos dos planteamientos se suman vídeos, esculturas y otros elementos sensoriales que amplían los lenguajes presentes en la muestra y buscan implicar al espectador mediante distintos estímulos. Así, Fulgor y Delirio no se presenta únicamente como una exposición de fotografía, sino como una experiencia en la que imagen, espacio, luz y otros lenguajes se relacionan para abrir nuevas posibilidades de lectura de la obra.
La propuesta se prolonga además fuera de las salas mediante un completo programa de actividades paralelas. El objetivo es profundizar en los conceptos y lenguajes que atraviesan el proyecto y ampliar la experiencia a otros espacios de encuentro en torno a la fotografía, la psicología, el análisis de la salud mental y la creación contemporánea.
El cuerpo constituye el punto de partida conceptual de Fulgor y Delirio, pero no como una realidad exclusivamente física. En manos de Recuenco, se convierte en símbolo y vehículo para hablar de emociones, deseos, obsesiones y de las distintas formas de relacionarnos con nosotros mismos y con los demás.
Placer, sumisión, poder, amor, pasión y abandono atraviesan las imágenes y construyen una suerte de mapa poético de la experiencia humana. El recorrido se mueve así entre lo visible y lo intangible, entre aquello que mostramos y aquello que permanece en nuestro interior.
El propio título de la exposición articula esa tensión entre extremos: la luz que revela frente a la sombra que oculta; la lucidez frente al vértigo; el deseo frente a sus contradicciones. Cada fotografía plantea una escena, pero también una pregunta, de modo que el espectador no queda reducido a la contemplación, sino que se ve invitado a enfrentarse a sus propias interpretaciones.
En este sentido, la exposición prolonga uno de los rasgos más reconocibles del trabajo de Recuenco: la construcción de imágenes que no se limitan a representar una realidad, sino que crean mundos capaces de sugerir relatos, símbolos y estados emocionales.
Eugenio Recuenco, una mirada singular
Nacido en Madrid en 1968, Eugenio Recuenco es fotógrafo, director y artista visual. Su trabajo se caracteriza por un lenguaje estético propio que transita entre la fotografía, el cine, la publicidad, la moda, la escenografía y el arte contemporáneo, y que lo ha situado como una de las figuras más singulares de la creación visual española.
Su formación como licenciado en Bellas Artes, especializado en pintura, y su estrecha relación con el cine, la publicidad y la dirección artística están presentes en una obra dominada por escenografías cuidadosamente construidas, una iluminación de carácter teatral y una narrativa de marcado componente cinematográfico. Recuenco no se limita a fotografiar escenas: las crea, construyéndolas como si de un cuadro barroco se tratara.
A lo largo de más de veinticinco años de trayectoria, ha desarrollado también una intensa actividad como director de fashion films, spots publicitarios, videoclips y cortometrajes, trasladando a la imagen en movimiento el mismo universo narrativo y plástico que caracteriza su fotografía. Ha dirigido campañas internacionales para firmas como Loewe, Nina Ricci, Boucheron, Yves Saint Laurent, Bulgari, Diesel, Sony, PlayStation, Shanghai Tang, Andrés Sardà, Ana Locking o Custo, entre muchas otras, y dirigió el videoclip Mein Herz Brennt para la banda alemana Rammstein.
En 2016 escribió y dirigió el cortometraje Manuscrit Trouvé dans l’Oubli, inspirado en Los girasoles ciegos, de Alberto Méndez. La película obtuvo más de treinta premios internacionales, entre ellos en Málaga, SEMINCI-Valladolid, Houston y Toronto, además de numerosas selecciones oficiales y nominaciones en festivales de todo el mundo.
Su trayectoria en el ámbito publicitario ha recibido asimismo un amplio reconocimiento. Entre sus galardones figuran dos Leones de Oro en Cannes Lions, obtenidos por La Bella Durmiente, para Sony PlayStation, en 2005, y The Little Prince, en 2013, además de otros premios en El Sol, Festival Iberoamericano de la Comunicación Publicitaria. También fue distinguido como Director del Mejor Anuncio del Año en España por Esencia de una Seducción, para Loewe, y recibió en Francia el premio al Mejor Anuncio de Perfume por Nina, de Nina Ricci. En fotografía recibió, entre otros reconocimientos, el Premio Nacional de Fotografía ABC en 2004.
Su trabajo ha aparecido en publicaciones internacionales como Vogue España, Vogue UK, Madame Figaro, Vanity Fair, Numéro, Stern, Spoon, WAD, Twill, GQ, Zink, Planet y Kult. Su producción editorial incluye los libros Revue, publicado por teNeues en 2013, y 365º.
Su obra ha podido verse en instituciones y espacios como el Museo Reina Sofía, Fotografiska de Estocolmo, el Museo Kunsthalle de Rostock, la Biblioteca Nacional de España o el Museu del Disseny de Barcelona, y ha participado en citas como PhotoEspaña, Les Rencontres d’Arles, Paris Photo y ARCO. Su trayectoria expositiva incluye además instituciones y galerías como el FIT de Nueva York, la Fundación Deichtorhallen de Hamburgo, Photografiska de Copenhague y la Galería Camera Work de Berlín.
En 2007 fue invitado a realizar el prestigioso Calendario Lavazza, colaboración que repetiría en 2011 y 2021. Ese mismo año diseñó la escenografía y la puesta en escena de la ópera Les Huguenots en el Richard B. Fisher Center for the Performing Arts de Nueva York.
Entre sus proyectos artísticos destaca especialmente 365º, una instalación desarrollada durante ocho años y compuesta por 369 fotografías. La serie construye una reflexión visual sobre la condición humana mediante referencias al arte, el cine, la religión y la cultura contemporánea, y recorre acontecimientos, personajes, obsesiones y transformaciones de los últimos cincuenta años. La instalación ha podido presentarse en el CEART Centro de Arte Tomás y Valiente de Fuenlabrada, Vital Foundation Room, Camera Work Gallery de Berlín, Shanghai Culture Square, Creative Park de Taipéi y River City de Bangkok, mientras que parte de la serie también se ha mostrado en Paris Photo, Somerset House de Londres y ARCO Madrid.
Con Fulgor y Delirio: Cartografía de lo humano, La Térmica y Eugenio Recuenco abren ahora una nueva etapa en ese recorrido. En paralelo, el artista continúa desarrollando nuevos proyectos fotográficos, como Gitano, con los que sigue ampliando el universo visual y narrativo que define el conjunto de su trayectoria.
El centro cultural de la Diputación de Málaga produce el proyecto inédito del fotógrafo madrileño, que abrirá sus puertas del 1 de octubre al 31 de enero.
La Térmica, centro cultural de la Diputación de Málaga, estrena el próximo 1 de octubre Fulgor y Delirio: Cartografía de lo humano, el nuevo proyecto de Eugenio Recuenco, una propuesta producida por el propio centro que ha sido concebida específicamente para convertirse en una experiencia que va más allá de los formatos habituales de una exposición fotográfica. La muestra permanecerá abierta hasta el 31 de enero de 2027 y ocupará las dos salas de exposiciones de La Térmica.. Reconocido internacionalmente por un lenguaje visual que se mueve entre la fotografía, la pintura, el cine y la escenografía, Recuenco se enfrenta en este proyecto al reto de trasladar su particular universo creativo a un recorrido expositivo inmersivo. Las imágenes «dialogan aquí con el espacio, la luz y otros elementos artísticos y sensoriales, de manera que la experiencia del espectador se convierte en una parte esencial de la propuesta», según destacan desde la exposición.. La presentación de Fulgor y Delirio ha contado con la presencia del propio Eugenio Recuenco y del comisario de la exposición, Juan Carlos Moya Zafra, responsable artístico del Centro de Arte Tomás y Valiente (CEART) de Fuenlabrada, gestor cultural y comisario independiente desde hace casi tres décadas. Ambos dieron a conocer las claves de un proyecto concebido específicamente para ser recorrido y experimentado por el público.. El diputado de Cultura de la Diputación de Málaga, Manuel López Mestanza, ha destacado la importancia de esta nueva producción propia de La Térmica y la oportunidad de presentar en Málaga un proyecto inédito del fotógrafo madrileño: «Con Fulgor y Delirio queremos seguir abriendo La Térmica a propuestas que van más allá de los formatos expositivos convencionales y que invitan al público a vivir la cultura de una manera diferente. Contar con Eugenio Recuenco y estrenar en exclusiva este proyecto es, además, una oportunidad para acercarnos a una mirada artística de enorme personalidad».. Así, la exposición plantea dos formas diferentes de aproximarse a la obra y distribuye su recorrido entre las dos salas de La Térmica. En la sala blanca, las fotografías de gran formato se presentan en dípticos y mediante una puesta en escena más académica. Esta disposición invita a detenerse en la composición, los detalles y la construcción de cada imagen, permitiendo una contemplación más cercana a la lectura tradicional de la fotografía.. La sala negra propone, en cambio, una experiencia más envolvente. Las fotografías aparecen integradas en cajas de luz que emergen de las paredes oscuras, convirtiendo la propia iluminación en un componente fundamental del recorrido. La luz deja de funcionar únicamente como recurso para mostrar las imágenes y pasa a formar parte de la experiencia expositiva.. A estos dos planteamientos se suman vídeos, esculturas y otros elementos sensoriales que amplían los lenguajes presentes en la muestra y buscan implicar al espectador mediante distintos estímulos. Así, Fulgor y Delirio no se presenta únicamente como una exposición de fotografía, sino como una experiencia en la que imagen, espacio, luz y otros lenguajes se relacionan para abrir nuevas posibilidades de lectura de la obra.. La propuesta se prolonga además fuera de las salas mediante un completo programa de actividades paralelas. El objetivo es profundizar en los conceptos y lenguajes que atraviesan el proyecto y ampliar la experiencia a otros espacios de encuentro en torno a la fotografía, la psicología, el análisis de la salud mental y la creación contemporánea.. El cuerpo constituye el punto de partida conceptual de Fulgor y Delirio, pero no como una realidad exclusivamente física. En manos de Recuenco, se convierte en símbolo y vehículo para hablar de emociones, deseos, obsesiones y de las distintas formas de relacionarnos con nosotros mismos y con los demás.. Placer, sumisión, poder, amor, pasión y abandono atraviesan las imágenes y construyen una suerte de mapa poético de la experiencia humana. El recorrido se mueve así entre lo visible y lo intangible, entre aquello que mostramos y aquello que permanece en nuestro interior.. El propio título de la exposición articula esa tensión entre extremos: la luz que revela frente a la sombra que oculta; la lucidez frente al vértigo; el deseo frente a sus contradicciones. Cada fotografía plantea una escena, pero también una pregunta, de modo que el espectador no queda reducido a la contemplación, sino que se ve invitado a enfrentarse a sus propias interpretaciones.. En este sentido, la exposición prolonga uno de los rasgos más reconocibles del trabajo de Recuenco: la construcción de imágenes que no se limitan a representar una realidad, sino que crean mundos capaces de sugerir relatos, símbolos y estados emocionales.. Eugenio Recuenco, una mirada singular. Nacido en Madrid en 1968, Eugenio Recuenco es fotógrafo, director y artista visual. Su trabajo se caracteriza por un lenguaje estético propio que transita entre la fotografía, el cine, la publicidad, la moda, la escenografía y el arte contemporáneo, y que lo ha situado como una de las figuras más singulares de la creación visual española.. Su formación como licenciado en Bellas Artes, especializado en pintura, y su estrecha relación con el cine, la publicidad y la dirección artística están presentes en una obra dominada por escenografías cuidadosamente construidas, una iluminación de carácter teatral y una narrativa de marcado componente cinematográfico. Recuenco no se limita a fotografiar escenas: las crea, construyéndolas como si de un cuadro barroco se tratara.. A lo largo de más de veinticinco años de trayectoria, ha desarrollado también una intensa actividad como director de fashion films, spots publicitarios, videoclips y cortometrajes, trasladando a la imagen en movimiento el mismo universo narrativo y plástico que caracteriza su fotografía. Ha dirigido campañas internacionales para firmas como Loewe, Nina Ricci, Boucheron, Yves Saint Laurent, Bulgari, Diesel, Sony, PlayStation, Shanghai Tang, Andrés Sardà, Ana Locking o Custo, entre muchas otras, y dirigió el videoclip Mein Herz Brennt para la banda alemana Rammstein.. En 2016 escribió y dirigió el cortometraje Manuscrit Trouvé dans l’Oubli, inspirado en Los girasoles ciegos, de Alberto Méndez. La película obtuvo más de treinta premios internacionales, entre ellos en Málaga, SEMINCI-Valladolid, Houston y Toronto, además de numerosas selecciones oficiales y nominaciones en festivales de todo el mundo.. Su trayectoria en el ámbito publicitario ha recibido asimismo un amplio reconocimiento. Entre sus galardones figuran dos Leones de Oro en Cannes Lions, obtenidos por La Bella Durmiente, para Sony PlayStation, en 2005, y The Little Prince, en 2013, además de otros premios en El Sol, Festival Iberoamericano de la Comunicación Publicitaria. También fue distinguido como Director del Mejor Anuncio del Año en España por Esencia de una Seducción, para Loewe, y recibió en Francia el premio al Mejor Anuncio de Perfume por Nina, de Nina Ricci. En fotografía recibió, entre otros reconocimientos, el Premio Nacional de Fotografía ABC en 2004.. Su trabajo ha aparecido en publicaciones internacionales como Vogue España, Vogue UK, Madame Figaro, Vanity Fair, Numéro, Stern, Spoon, WAD, Twill, GQ, Zink, Planet y Kult. Su producción editorial incluye los libros Revue, publicado por teNeues en 2013, y 365º.. Su obra ha podido verse en instituciones y espacios como el Museo Reina Sofía, Fotografiska de Estocolmo, el Museo Kunsthalle de Rostock, la Biblioteca Nacional de España o el Museu del Disseny de Barcelona, y ha participado en citas como PhotoEspaña, Les Rencontres d’Arles, Paris Photo y ARCO. Su trayectoria expositiva incluye además instituciones y galerías como el FIT de Nueva York, la Fundación Deichtorhallen de Hamburgo, Photografiska de Copenhague y la Galería Camera Work de Berlín.. En 2007 fue invitado a realizar el prestigioso Calendario Lavazza, colaboración que repetiría en 2011 y 2021. Ese mismo año diseñó la escenografía y la puesta en escena de la ópera Les Huguenots en el Richard B. Fisher Center for the Performing Arts de Nueva York.. Entre sus proyectos artísticos destaca especialmente 365º, una instalación desarrollada durante ocho años y compuesta por 369 fotografías. La serie construye una reflexión visual sobre la condición humana mediante referencias al arte, el cine, la religión y la cultura contemporánea, y recorre acontecimientos, personajes, obsesiones y transformaciones de los últimos cincuenta años. La instalación ha podido presentarse en el CEART Centro de Arte Tomás y Valiente de Fuenlabrada, Vital Foundation Room, Camera Work Gallery de Berlín, Shanghai Culture Square, Creative Park de Taipéi y River City de Bangkok, mientras que parte de la serie también se ha mostrado en Paris Photo, Somerset House de Londres y ARCO Madrid.. Con Fulgor y Delirio: Cartografía de lo humano, La Térmica y Eugenio Recuenco abren ahora una nueva etapa en ese recorrido. En paralelo, el artista continúa desarrollando nuevos proyectos fotográficos, como Gitano, con los que sigue ampliando el universo visual y narrativo que define el conjunto de su trayectoria.
20MINUTOS.ES – Cultura
