El acuerdo sobre Groenlandia que conocemos exclusivamente por las declaraciones hechas públicas por los protagonistas, y sobre el que no hay nada escrito, manda diversos mensajes a la sociedad norteamericana y al resto del mundo por parte de Trump. Manda en el tablero internacional e impone condiciones a los demás.. No podemos obviar que las últimas decisiones dentro de EEUU por la administración estadounidense están siendo controvertidas y han provocado el rechazo de una parte importante de sus ciudadanos. La brutal represión vivida en las últimas horas en Minneapolis por parte de los agentes federales de inmigración son una muestra más del clima que se vive en algunos lugares del país y que está llevando al presidente norteamericano a un descenso en su apoyo popular y un incremento del descontento por las políticas que está llevando a cabo desde el inicio de este segundo mandato. Según el sondeo de NYT/Siena, solo el cuarenta por ciento de los norteamericanos aprueba la gestión de Trump en el horizonte de las elecciones de medio mandato.. Es evidente el interés por el control de las rutas marítima, el acceso a los recursos naturales de la isla o los intereses en materia de defensa, no podemos olvidar que EEUU mantiene desde la guerra fría su presencia en Groenlandia a través de la base militar en Thule. Pero estamos ante un mensaje que va mucho más allá, Trump no quiere que nadie ponga en cuestión su liderazgo, y asentar la idea que EEUU puede imponer su criterio en cualquier territorio y prevalecerán los intereses norteamericanos, aunque ello implique enfrentamientos con aliados tradicionales, sea Dinamarca o el conjunto de los miembros de la Unión Europea.. La respuesta la hemos conocido en el Foro de Davos. Trump habla de principio de acuerdo con Dinamarca. Defiende el acuerdo y afirma que a todas las partes le ha gustado su propuesta. El gobierno danés afirma que no se cuestiona la soberanía de Groenlandia. El presidente norteamericano da marcha atrás en la lucha arancelaria. Sabe que, si incrementa los costes de los bienes y servicios a los países, reducirán las ventas en detrimento de otros competidores y la balanza comercial exportadora de EEUU decaerá.. La conclusión general nos la trasladó el presidente de Canadá afirmando que se ha roto el orden mundial. Trump apuesta por una política macroeconómica en detrimento de la microeconomía de la que se nutren la mayoría de las familias. Los poderosos más poderosos y los débiles más débiles. Frente a eso Europa debe hacer bandera de políticas económicas basadas en el bien común y en la defensa del desarrollo sostenible, la protección del medio ambiente, y la economía de futuro. Solo el tiempo nos dirá si el acuerdo de Groenlandia se cumple, mantiene la soberanía y responde al interés de la isla y respeta el difícil equilibrio que engloba el Ártico. Mientras tanto Europa no tiene tiempo que perder.
«No podemos obviar que las últimas decisiones dentro de EEUU por la administración están siendo controvertidas y han provocado el rechazo de una parte importante de sus ciudadanos»
20MINUTOS.ES – Internacional
El acuerdo sobre Groenlandia que conocemos exclusivamente por las declaraciones hechas públicas por los protagonistas, y sobre el que no hay nada escrito, manda diversos mensajes a la sociedad norteamericana y al resto del mundo por parte de Trump. Manda en el tablero internacional e impone condiciones a los demás.. No podemos obviar que las últimas decisiones dentro de EEUUpor la administración estadounidense están siendo controvertidas y han provocado el rechazo de una parte importante de sus ciudadanos.La brutal represión vivida en las últimas horas en Minneapolis por parte de los agentes federales de inmigración son una muestra más del clima que se vive en algunos lugares del país y que está llevando al presidente norteamericano a un descenso en su apoyo popular y un incremento del descontento por las políticas que está llevando a cabo desde el inicio de este segundo mandato. Según el sondeo de NYT/Siena, solo el cuarenta por ciento de los norteamericanos aprueba la gestión de Trump en el horizonte de las elecciones de medio mandato.. Es evidente el interés por el control de las rutas marítima, el acceso a los recursos naturales de la isla o los intereses en materia de defensa, no podemos olvidar que EEUUmantiene desde la guerra fría su presencia en Groenlandia a través de la base militar en Thule. Pero estamos ante un mensaje que va mucho más allá, Trump no quiere que nadie ponga en cuestión su liderazgo, y asentar la idea que EEUUpuede imponer su criterio en cualquier territorio y prevalecerán los intereses norteamericanos,aunque ello implique enfrentamientos con aliados tradicionales, sea Dinamarca o el conjunto de los miembros de la UniónEuropea.. La respuesta la hemos conocido en el Foro de Davos. Trump habla de principio de acuerdo con Dinamarca. Defiende el acuerdo y afirma que a todas las partes le ha gustado su propuesta. El gobierno danés afirma que no se cuestiona la soberanía de Groenlandia. El presidente norteamericano da marcha atrás en la lucha arancelaria. Sabe que,si incrementa los costes de los bienes y servicios a los países, reducirán las ventas en detrimento de otros competidores y la balanza comercial exportadora de EEUUdecaerá.. La conclusión general nos la trasladó el presidente de Canadá afirmando que se ha roto el orden mundial. Trump apuesta por una política macroeconómica en detrimento de la microeconomía de la que se nutren la mayoría de las familias. Los poderosos más poderosos y los débiles más débiles. Frente a eso Europa debe hacer bandera de políticas económicas basadasen el bien común y en la defensa del desarrollo sostenible, la protección del medio ambiente, y la economía de futuro. Solo el tiempo nos dirá si el acuerdo de Groenlandia se cumple, mantiene la soberanía y responde al interés de la isla y respeta el difícil equilibrio que engloba el Ártico. Mientras tanto Europa no tiene tiempo que perder.
