Primero se rio. Después se arregló el pelo. Y finalmente se enfadó. Gloria Camila escuchó burlona cómo El verano se mueve convertía su rifirrafe con Álvaro García en poco menos que el fin de su historia de amor, pero perdió rápidamente la sonrisa cuando tuvo delante la interpretación de Raúl García, el paparazzi responsable de las imágenes.. «Al borde de la ruptura», proclamó Ion Aramendi antes de redoblar el suspense: «Podría ser el principio del fin». El apocalipsis quizá quedaba grande, aunque la grabación tampoco retrataba un momento idílico.. Álvaro, apostado junto al coche, hablaba a través de la ventanilla mientras gesticulaba ante Gloria Camila. «La tensión se palpa en el ambiente», apuntaban desde el magacín vespertino.. Álvaro pareció querer poner tierra de por medio y se alejó unos metros, pero su novia todavía tenía algo que decir. Ella recurrió al claxon y él dio media vuelta. Se acercó de nuevo, abrió la puerta, atendió a sus palabras y pasó por el maletero antes de subir al coche. Acto seguido, ambos abandonaron el lugar.. Minutos después volvieron a ponerse a tiro de las cámaras, con la frialdad presidiendo el momento. Entre silencios y miradas esquivas, fueron pasando sus cosas del coche a un taxi. Ella acabó marchándose sin intercambiar con Álvaro ningún gesto de afecto visible.. Después de emitirse el vídeo, a Gloria Camila le tocó dar explicaciones y lo hizo a gritos con García. «Estábamos montándonos en el coche y no la película que tú te estabas montando», le espetó al fotógrafo. Los ánimos se caldearon todavía más al abordar cómo transportaba al perro en el vehículo, con ambos enzarzados en un cruce de reproches.
La colaboradora se ha enfrentado a Raúl García en ‘El verano se mueve’.
Primero se rio. Después se arregló el pelo. Y finalmente se enfadó. Gloria Camila escuchó burlona cómo El verano se mueve convertía su rifirrafe con Álvaro García en poco menos que el fin de su historia de amor, pero perdió rápidamente la sonrisa cuando tuvo delante la interpretación de Raúl García, el paparazzi responsable de las imágenes.. «Al borde de la ruptura», proclamó Ion Aramendi antes de redoblar el suspense: «Podría ser el principio del fin». El apocalipsis quizá quedaba grande, aunque la grabación tampoco retrataba un momento idílico.. Álvaro, apostado junto al coche, hablaba a través de la ventanilla mientras gesticulaba ante Gloria Camila. «La tensión se palpa en el ambiente», apuntaban desde el magacín vespertino.. Álvaro pareció querer poner tierra de por medio y se alejó unos metros, pero su novia todavía tenía algo que decir. Ella recurrió al claxon y él dio media vuelta. Se acercó de nuevo, abrió la puerta, atendió a sus palabras y pasó por el maletero antes de subir al coche. Acto seguido, ambos abandonaron el lugar.. Minutos después volvieron a ponerse a tiro de las cámaras, con la frialdad presidiendo el momento. Entre silencios y miradas esquivas, fueron pasando sus cosas del coche a un taxi. Ella acabó marchándose sin intercambiar con Álvaro ningún gesto de afecto visible.. Después de emitirse el vídeo, a Gloria Camila le tocó dar explicaciones y lo hizo a gritos con García. «Estábamos montándonos en el coche y no la película que tú te estabas montando», le espetó al fotógrafo. Los ánimos se caldearon todavía más al abordar cómo transportaba al perro en el vehículo, con ambos enzarzados en un cruce de reproches.
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