Mi generación asumió el feminismo con una mezcla de culto a las antecesoras —¿quién recuerda a las nietas de las brujas que no pudieron quemar?— y adanismo feminizado. En el feminismo de 2015, teníamos, en ocasiones, las peores palabras para referirnos a alguien como Gloria Steinem; su voz, aunque contra el imperio, venía del imperio, y representaba más una figura liberal que una izquierdista; de su imagen reteníamos sobre todo las gafas de aviador, como si fuera un icono de la moda y no una agitadora, y la desdeñábamos, prefiriendo la primera mitad del siglo XX a la segunda. Le asignamos el papel de un feminismo que minorizó la clase social, limó filos y asperezas, se acomodó al poder; acometimos una recepción injusta, la única que puede hacerse de una leyenda viva.. Seguir leyendo
La contribución de esta icónica feminista fue práctica y cotidiana, aunque no siempre justamente valorada por las siguientes generaciones del feminismo
Feed MRSS-S Noticias
Mi generación asumió el feminismo con una mezcla de culto a las antecesoras —¿quién recuerda a las nietas de las brujas que no pudieron quemar?— y adanismo feminizado. En el feminismo de 2015, teníamos, en ocasiones, las peores palabras para referirnos a alguien como Gloria Steinem; su voz, aunque contra el imperio, venía del imperio, y representaba más una figura liberal que una izquierdista; de su imagen reteníamos sobre todo las gafas de aviador, como si fuera un icono de la moda y no una agitadora, y la desdeñábamos, prefiriendo la primera mitad del siglo XX a la segunda. Le asignamos el papel de un feminismo que minorizó la clase social, limó filos y asperezas, se acomodó al poder; acometimos una recepción injusta, la única que puede hacerse de una leyenda viva.. Gloria Steinem, claro, sigue hoy siendo una leyenda viva: en nada cambia eso la noticia de su muerte, en su casa de Nueva York, rodeada de sus seres queridos, tranquila, a los 92 años. Fue antes que nada periodista, nacida en Toledo (Ohio) en 1934, infiltrada en 1963 en un club Playboy para relatar la explotación, cofundadora de Ms. No podría definirla mejor de lo que ya lo hizo hace unos años Begoña Méndez, cuando en España le concedimos el Premio Princesa de Asturias: ejerció siempre “un feminismo nómada con el que se patearon campus, sindicatos, organizaciones por los derechos de asistencia social, colectivos de gais, de lesbianas, asociaciones de mujeres indígenas y de mujeres hispanas y, en fin, espacios del extrarradio, sistemáticamente rechazados por las corrientes principales del feminismo de la época”.. Steinem en una manifestación por los derechos de las mujeres a las puertas de la Casa Blanca, en Washington, el 4 de julio de 1981.Associated Press/LaPresse (APN). Su contribución no vino de la teoría: fue práctica y cotidiana, en la carretera y en círculos de escucha, en los campus, primero reticentemente en las tribunas, dejándose la voz y la vida. De ahí el reconocimiento de cuán injustas hemos sido a veces con las que nos precedieron, al convertirlas en caricaturas o entronizarlas —¿cuánta gente supo de la existencia de Steinem a partir de series como Mrs. America?—; a un personaje no se le reconoce el derecho a la rectificación, derecho que Gloria Steinem ejerció. “Su mayor don era la habilidad de escuchar, de hacer que las personas se sintieran vistas y escuchadas”, dice el comunicado de su fundación. No es una virtud de la que en 2026 andemos sobradas.. En el país donde nació, en el cual dedicó su vida a defender el derecho al aborto, “nuestro Vietnam”, nacen cada día mujeres que gozan de menos derechos que los que tenían sus madres. En 2022, un Tribunal Supremo de mayoría conservadora revocó Roe contra Wade, una decisión de 1973 que protegió durante décadas los derechos reproductivos. No faltará quien quiera convertir los obituarios de Gloria Steinem en certificados para el fin de una época: la del feminismo. Será un error. Porque después, en su Ohio natal, en noviembre de 2023, se aprobó por votación popular —con un 56,8% de los votos— la inclusión de los derechos reproductivos en la Constitución de aquel Estado. ¿Qué logró esa conquista? Deshacer la ley de latido fetal de 2019, que prohibía abortar más allá de la sexta semana y entró en vigor en cuanto cayó Roe. La lucha entre el pasado y el futuro es constante, no acaba, no admite rendiciones. Todas estas palabras vienen del pasado reciente; podrían ser de hoy y de mañana. Tendrían que incitar mucho más a la esperanza que al desánimo.. En la celebérrima dedicatoria a Mi vida en la carretera, Steinem recuerda las palabras del médico que, en 1957, la ayudó a abortar en Londres. Recomiendo que la busquen entera; aquí sólo hay espacio para una de las dos promesas que hubo de hacerle Steinem a cambio de su asistencia. Haz con tu vida lo que te apetezca. En 2022, tras un debate pocas semanas posterior a la filtración del borrador de la sentencia que abolió Roe contra Wade, ella misma actualizó la divisa: “Quiero que mujeres y hombres y cualquiera puedan hacer lo que les dé la jodida gana”. Ojalá, cuando miremos al pasado, podamos decir lo que afirmó ella en su dedicatoria: “Lo he hecho lo mejor que he podido”.. Elizabeth Duval (Alcalá de Henares, 2000) es escritora y activista. Se licenció en París en Filosofía y Filología Francesa. Su último ensayo es Melancolía. Metamorfosis de una ilusión política (Temas de hoy, 2023).
