Surgido en 2020 reúne a los más radicales del entorno juvenil soberanista. La Ertzaintza le atribuye episodios de violencia callejera como los disturbios de Vitoria y agresiones a seguidores de ‘La Roja’ Leer
«Los militantes de Jardun no son los más numerosos pero sí los más peligrosos», constata una fuente policial que durante la última década ha monitorizado la evolución de la disidencia de la izquierda abertzale oficial controlada por Arnaldo Otegi y dirigentes de Herri Batasuna como Sonia Jacinto y Floren Aoiz, ahora candidatos al Senado el 29N. Sin carnés, ni sedes, ni siquiera con símbolos propios que les identifiquen en sus protestas y ataques callejeros, la imputación policial de un delito de terrorismo a dos miembros de Jardun supone un enorme salto cualitativo de este grupo de militantes abertzales surgido hace seis años y que compite con la Gazte Koordinadora Socialista (GKS) y Ernai (Sortu) por la captación de jóvenes radicales soberanistas.
No existen informe policiales capaces de cuantificar cuántos jóvenes forman parte de la organización más violenta de las tres que se disputan el liderazgo entre la juventud abertzale. Jardun y GKS se crearon -por vías muy diferentes- como corrientes críticas con la decisión adoptada por Herri Batasuna de abandonar la estrategia terrorista en la que ETA era el ariete del Movimiento de Liberación Nacional Vasco (MLNV) mientras que Ernai es el instrumento de Sortu -la sigla legales de la izquierda abertzale– para mantener su influencia entre los sectores juveniles vascos. Desde su nacimiento como organización en agosto de 2020, Jardun atrajo a los militantes más duros de la disidencia y heredó consignas políticas como la amnistia para todos los presos que había impulsado la creación de Amnistia eta Askatasuna (ATA), el primer grupo que visualizó una posible ruptura en el conglomerado de la izquierda abertzale después de la declaración de ETA de cesar en la violencia terrorista en su declaración pública del 20 del 20 de octubre de 2011.
Las dos corrientes más importantes de la disidencia crítica con la evolución política articulada a través de EH Bildu han seguido vías paralelas coincidiendo en algunas protestas pero sin exhibir ningún enfrentamiento público. Un pacto tácito muy distinto al pulso constante y en ocasiones rozando el enfrentamiento violento entre GKS y Ernai que llegaron a disputarse locales ocupados utilizados como gaztetxes y que mantienen una batalla abierta por espacios festivos , especialmente en Bilbao y Vitoria. Un duelo que, de momento, ha ganado Ernai al impedir que GKS coloque sus txoznas en las fiestas de las dos capitales vascas, limitando su visibilidad entre los más jóvenes y taponando los ingresos que se obtienen en estas casetas festivas.
Jardun y sus marcas próximas Jarki y Aske se han quedado al margen de este duelo entre GKS y Ernai para centrar su implantación entre los seguidores más violentos de los equipos de fútbol de Euskadi y de Navarra. Los militantes de Jardun comparten una estética agresiva (ropas negras, pelo muy corto, zapatillas de marca o botines militares) y destacan en las movilizaciones que han compartido con simpatizantes de GKS. La Ertzaintza constató su liderazgo en los graves incidentes que se desarrollaron el 12 de octubre de 2025 en Vitoria y también durante las agresiones sufridas por seguidores de La Roja en Bilbao en los prolegómenos de la final entre España y Argentina el 19 de julio pasado.
En Vitoria, militantes de Jardun desplegaron un ataque contra los simpatizantes de Falange Española concentrados en la plaza de la Provincia que se convirtió en la excusa para doblegar a la Ertzaintza sorprendida por la virulencia de los radicales. Los jóvenes abertzales colocaron durante la noche anterior material con el que atacar a la Ertzaintza (piedras, botellas y vasos), se distribuyeron en black bloc (grupos autónomos bajo un liderazgo) y se repartieron las funciones de logística y ataque a los ertzainas que tuvieron que proteger a los simpatizantes de Falange mientras eran atacados por los abertzales. Veinte policías resultaron heridos durante las casi tres horas que duraron los enfrentamientos en pleno centro de la capital de Euskadi.
También militantes de Jardun con un amplio historial policial participaron en las agresiones sufridas por seguidores de La Roja al paso de una manifestación convocada -y permitida por la Ertzaintza- el pasado 19 de julio. Entre los numerosos ataques a portadores de la camiseta española, destacó el protagonizado por dos hermanos miembros de Jardun contra un adolescente en la plaza Campuzano de Bilbao. Miembros de este colectivo fueron, además, los que lideraron el asalto fallido contra la pantalla montada por el PP y situada en el parque de doña Casilla para ver la final del Mundial. El consejero de Seguridad, Bingen Zupiria, confesó el pasado 30 de septiembre -mes y medio después- que se habían producido 49 incidentes en Euskadi por radicales que protestaban contra la selección de España y reivindicaban una Euskal Selekzioa de fútbol equivalente a la Selección de Pelota Vasca que Pedro Sánchez concedió al PNV.
España // elmundo
Aparecido en 2020, esta organización une a los miembros más extremos del ambiente juvenil soberanista. The Ertzaintza links street violence episodes such as the Vitoria riots and attacks on ‘La Roja’ followers.
