Es probable que a Juan Gómez Bárcena (1984) le hubiera resultado más fácil situar su última novela en un terreno conocido y querido, como es Santander, su ciudad natal. Pero ha tirado autopista abajo, hasta Benidorm, una ciudad, como él dice, hecha de personalidad propia, como de ciencia ficción, donde nada es lo que parece y donde abundan las «copias»: imitaciones de pubs del Reino Unido y de rascacielos neoyorkinos recortando el horizonte playero. «Benidorm no tiene la estética, podemos decir, de los lugares donde a mí me gusta veranear ni está nada cercana a mi sensibilidad, pero tiene algo muy particular. Y ese carácter postizo me interesaba porque en la novela nada es lo que parece tampoco».. Ubicado geográficamente, Abril o nunca (Seix Barral) es un hermosísimo y emocional libro hecho de diversos materiales, como son la tristeza, la culpa, la pérdida… Y ¿algo más? «En un primer momento tenía más la idea de escribir una novela sobre la posibilidad de los viajes en el tiempo y sobre la redención. ¿Hasta qué punto es posible o no la redención? Pero también en algún momento, algunos personajes se me fueron descontrolando y creo que acabó siendo también una novela de amor imposible. Una novela cuando uno no está preparado para vivir el amor. También es una novela sobre la crisis de la mediana edad». Hablamos por teléfono con Gómez Bárcena, hasta hace poco casado con Marta Jiménez Serrano, autora de uno de los éxitos del otoño, Oxígeno, que no traeríamos a esta página si no fuera porque el título detalla el accidente doméstico que estuvo a punto de costarles la vida a los dos y en la que él (a quien está dedicado el libro) salva a su mujer cuando llama a una ambulancia.. Pensé que el cumpleaños de Teresa tenía que ser un día que fuera importante para mí y escogí el de mi padre, que es el 13 de abril. El 13 de abril, cumpleaños de la hija del protagonista, no es casual, nunca lo son en sus novelas las fechas. «Yo sabía que tenía que ser abril porque lo primero que se me apareció fue el título, Abril o nunca, y yo sabía que eso tenía que ocurrir en ese mes. Tenía el título y no había otra solución. Pensé que el cumpleaños de Teresa tenía que ser un día que fuera importante para mí y le escogí el cumpleaños de mi padre, que es el 13 de abril. Ha sido más por logística que por otra cosa», ríe.. Dicho esto, Teresa es una niña cuyos padres están separados, por lo que celebra su aniversario dos veces al año: vive con su madre pero quien lleva el peso del argumento es Daniel, un padre culposo. La poeta inglesa Denise Riley puso en la pista del argumento a Gómez Bárcena, gracias a una frase sobre el perdón. Lo demás llegó por sí solo, a través de ese padre atormentado, aun cuando el autor no tiene hijos. «No he tenido experiencias cercanas a lo que cuento en la novela, de esa naturaleza. Sí he tenido relación con la culpa, con el trauma, con una serie de pensamientos obsesivos, que es algo que en realidad me ha interesado mucho en otros libros también».. Los hombres estamos más formados para una resistencia sin mirar de cara esas emociones. Las mujeres las identifican mejor. «Yo creo que el escritor trabaja a veces por exageración. Por eso, de alguna manera yo me he imaginado qué pasaría, me pongo en la piel de un personaje que vive el complejo de culpa que yo vivo, que llegará al límite de una situación realmente problemática. Así surge el personaje. No he tenido tanto esa experiencia física, pero sí he tenido la experiencia interna».. Daniel está rodeado de mujeres: su hija, su exmujer, sus novias, su amiga Rosa… ¿Cree más el autor en la resistencia femenina que en la masculina para abordar problemas que realmente importan?. «La respuesta corta sería que sí, que confío más. No sé si por una cuestión social o biológica, las mujeres están en general mucho más adiestradas o son mucho más proclives a la verbalización y a la identificación de las emociones».. «Creo que los hombres estamos más formados para una resistencia sin mirar de cara esas emociones. En esto soy muy freudiano, creo que las emociones que no se identifican no es que no existan, es que están larvadas, se están convirtiendo en una herida o en un quiste o en un trauma debajo de la piel -asegura-. Creo que es lo que les pasa a los personajes masculinos de esta novela, que les cuesta mucho lidiar con con las emociones, expresar, sentirla, les cuesta mucho llorar. Y creo que todos son elementos que son muy positivos para la salvación. Que para algunos hombres pueden parecer como un victimismos o regodearse en el dolor. Yo creo que es exactamente lo contrario, que el dolor solo es menos dolor cuando puede señalarse con el dedo».. Lo que se explora en la novela es qué pasa con las nuestras vivencias del tiempo cuando ese tiempo se paraliza. La novela de Gómez Bárcena está hecha de dolor y de agua. Aquí Gómez Bárcena admite que ni siquiera él, un hombre del norte, nada bien, ni mucho menos bucea, de ahí la paradoja autor-protagonista. «El agua me parece que está muy relacionada con la purificación, con el perdón, por eso me interesaba. Pero sobre todo está muy relacionado con el paso del tiempo. Casi siempre usamos metáforas del paso del tiempo que tienen que ver con con los ríos que fluyen, con el agua que corre, con la arena que cae en un reloj. Y me interesaba plantear qué sucede cuando no contemplamos el tiempo como un río, sino como un mar detenido, como un charco. Si el río es el tiempo que fluye, ¿qué es el agua cuando se detiene? ¿Qué forma del tiempo es esa?».. «Denise Riley precisamente hablaba de que para ella el tiempo del duelo era el tiempo de una presa, donde el agua se retiene y no puede seguir fluyendo. Lo que se explora en la novela es qué pasa con nuestras vivencias del tiempo cuando ese tiempo se paraliza», señala el escritor antes de abordar una cuestión casi íntima, cuando el protagonista afirma que no sabe mirarse a sí mismo.. ¿Sabe, por el contrario, Gómez Bárcena poner la mirada en sí mismo? «Supongo que no del todo y que en parte la escritura es una manera que tengo de intentarlo. Yo creo que todos los escritores escribimos por placer, sin duda, pero creo que también escribimos por ciertas necesidades o por ciertas carencias que rellenamos con la escritura. Y para mí, la escritura es una forma de conocimiento del mundo y también una forma de de redescubrimiento. Es es una de mis formas de conectar con mis emociones».. Le doy más importancia al amor en mi vida que a la amistad. Sobre la crisis de madurez de los hombres, tan ligada a este libro, subraya el autor: «Muy a menudo, los hombres carecemos del lenguaje adecuado para hablar de lo emocional y la crisis de la mediana edad me parece que es el primer momento, después de la adolescencia, realmente necesario para utilizar un lenguaje emocional. Los hombres llegamos a ello muchas veces sin un repertorio lingüístico y y sin una costumbre de mirarnos a nosotros mismos. Por eso, creo que es particularmente virulento en nuestro caso».. Los amigos también juegan un papel muy relevante en la resurrección del personaje central. Si hay que elegir, ¿la amistad es un buen sustituto del amor?. «Yo no te voy a engañar, le doy más importancia al amor en mi vida. No sé si es correcto esto, ni si es sano. Pero inevitablemente creo que en el amor se dan una serie de de fusiones, de proyecciones, de contactos y de apoyos que yo en particular nunca he podido sustituir meramente por lo amistoso. Pero también es verdad que lo amistoso da un calor y da una cercanía que tampoco podemos encontrar en el amor. A veces cometemos el error de creer que el amor nos va a a salvar de la soledad. Y el amor solo solo rellena algunos de nuestros huecos. Las amistades son importantísimas y es frente al amigo, donde encontramos el eco que nos devuelve lo que nosotros somos».. Me pone muy contento estar en el libro ‘Oxígeno’ (de su exmujer Marta Jiménez Serrano). Es una manera de estar en contacto. Frente a la amistad está la soledad, un terreno largamente explorado por el autor. «He trabajado varias veces personajes muy solitarios. Yo no creo que la que la soledad sea una enfermedad. Creo que puede ser un síntoma negativo en algunos casos, pero también positivo. Me parece que que a veces el problema es que no sabemos lidiar ni vivir con la soledad y creo que la soledad es una parte indisoluble del ser humano. Algunos de mis momentos más felices de mi vida han sido estando solo. Y creo que tenemos que aprender a disfrutar de eso. Pero también es verdad que la soledad llega a cierto nivel, a cierto momento en el que puede convertirse en algo muy problemático y que además no se detecta como un problema. Muchas veces uno está solo porque cree que lo elige, pero a veces no tenemos las mejores razones para elegir algo».. Regresamos al tiempo como vehículo motor. ¿Seríamos distintos de haber elegido otro camino cuando pudimos?. «Inevitablemente, las personas culposas como yo estamos todo el rato preguntándonos qué habríamos sido capaces de evitar si hubiéramos actuado de otra manera. Es verdad que a la larga uno se da cuenta, al menos en mi caso, de que no cambiaría tantas cosas, porque cambiar esas cosas equivale a cambiarte a ti. Pero sí, es una pregunta que me hago continuamente».. Terminamos hablando de Oxígeno, la novela de su exmujer, Marta Jiménez Serrano, que, en cierto modo, delibera asimismo sobre la culpa, extremo que asume Gómez Bárcena en una especie de paralelismo literario después del amor. «Ambas novelas reflexionan efectivamente sobre sobre una tragedia que se abate sobre nuestros personajes sin comerlo ni beberlo. Quizás Marta en algún momento me expresó su idea de que mi novela había nacido en parte de mi propia forma de lidiar con con el trauma que nosotros vivimos (2020), con este accidente doméstico. Es totalmente posible. También suelo pensar que las ideas nunca nacen de un solo motivo. Yo creo que hay siete u ocho motivos distintos por los que yo he escrito este libro, y estoy de acuerdo en que uno de ellos es ese».. «Por otro lado, me produce una emoción especial, ver además lo bien que va Oxígeno, que me parece un libro excelente, y claro que me pone muy contento actuar o aparecer como personaje. Es una manera de de seguir en contacto a través de la a través de la literatura, que es algo que me encanta que suceda. Así que sí, es una alegría verlo».
El escritor cántabro
Es probable que a Juan Gómez Bárcena (1984) le hubiera resultado más fácil situar su última novela en un terreno conocido y querido, como es Santander, su ciudad natal. Pero ha tirado autopista abajo, hasta Benidorm, una ciudad, como él dice, hecha de personalidad propia, como de ciencia ficción, donde nada es lo que parece y donde abundan las «copias»: imitaciones de pubs del Reino Unido y de rascacielos neoyorkinos recortando el horizonte playero. «Benidorm no tiene la estética, podemos decir, de los lugares donde a mí me gusta veranear ni está nada cercana a mi sensibilidad, pero tiene algo muy particular. Y ese carácter postizo me interesaba porque en la novela nada es lo que parece tampoco».. Ubicado geográficamente, Abril o nunca (Seix Barral) es un hermosísimo y emocional libro hecho de diversos materiales, como son la tristeza, la culpa, la pérdida… Y ¿algo más? «En un primer momento tenía más la idea de escribir una novela sobre la posibilidad de los viajes en el tiempo y sobre la redención. ¿Hasta qué punto es posible o no la redención? Pero también en algún momento, algunos personajes se me fueron descontrolando y creo que acabó siendo también una novela de amor imposible. Una novela cuando cuando uno no está preparado para vivir el amor. También es una novela sobre la crisis de la mediana edad». Hablamos por teléfono con Gómez Bárcena, hasta hace poco casado con Marta Jiménez Serrano, autora de uno de los éxitos del otoño, Oxígeno, que no traeríamos a esta página si no fuera porque el título detalla el accidente doméstico que estuvo a punto de costarles la vida a los dos y en la que él (a quien está dedicado el libro) salva a su mujer cuando llama a una ambulancia.. Pensé que el cumpleaños de Teresa tenía que ser un día que fuera importante para mí y escogí el de mi padre, que es el 13 de abril. El 13 de abril, cumpleaños de la hija del protagonista, no es casual, nunca lo son en sus novelas las fechas. «Yo sabía que tenía que ser abril porque lo primero que se me apareció fue el título, Abril o nunca, y yo sabía que eso tenía que ocurrir en ese mes. Tenía el título y no había otra solución. Pensé que el cumpleaños de Teresa tenía que ser un día que fuera importante para mí y le escogí el cumpleaños de mi padre, que es el 13 de abril. Ha sido más por logística que por otra cosa», ríe.. ‘Abril o nunca’CEDIDA. Dicho esto, Teresa es una niña cuyos padres están separados, por lo que celebra su aniversario dos veces al año: vive con su madre pero quien lleva el peso del argumento es Daniel, un padre culposo. La poeta inglesa Denise Riley puso en la pista del argumento a Gómez Bárcena, gracias a una frase sobre el perdón. Lo demás llegó por sí solo, a través de ese padre atormentado, aun cuando el autor no tiene hijos. «No he tenido experiencias cercanas a lo que cuento en la novela, de esa naturaleza. Sí he tenido relación con la culpa, con el trauma, con una serie de pensamientos obsesivos, que es algo que en realidad me ha interesado mucho en otros libros también».. Los hombres estamos más formados para una resistencia sin mirar de cara esas emociones. Las mujeres las identifican mejor. «Yo creo que el escritor trabaja a veces por exageración. Por eso, de alguna manera yo me he imaginado qué pasaría, me pongo en la piel de un personaje que vive el complejo de culpa que yo vivo, que llegará al límite de una situación realmente problemática. Así surge el personaje. No he tenido tanto esa experiencia física, pero sí he tenido la experiencia interna».. Daniel está rodeado de mujeres: su hija, su exmujer, sus novias, su amiga Rosa… ¿Cree más el autor en la resistencia femenina que en la masculina para abordar problemas que realmente importan?. «La respuesta corta sería que sí, que confío más. No sé si por una cuestión social o biológica, las mujeres están en general mucho más adiestradas o son mucho más proclives a la verbalización y a la identificación de las emociones».. «Creo que los hombres estamos más formados para una resistencia sin mirar de cara esas emociones. En esto soy muy freudiano, creo que las emociones que no se identifican no es que no existan, es que están larvadas, se están convirtiendo en una herida o en un quiste o en un trauma debajo de la piel -asegura-. Creo que es lo que les pasa a los personajes masculinos de esta novela, que les cuesta mucho lidiar con con las emociones, expresar, sentirla, les cuesta mucho llorar. Y creo que todos son elementos que son muy positivos para la salvación. Que para algunos hombres pueden parecer como un victimismos o regodearse en el dolor. Yo creo que es exactamente lo contrario, que el dolor solo es menos dolor cuando puede señalarse con el dedo».. Lo que se explora en la novela es qué pasa con las nuestras vivencias del tiempo cuando ese tiempo se paraliza. La novela de Gómez Bárcena está hecha de dolor y de agua. Aquí Gómez Bárcena admite que ni siquiera él, un hombre del norte, nada bien, ni mucho menos bucea, de ahí la paradoja autor-protagonista. «El agua me parece que está muy relacionada con la purificación, con el perdón, por eso me interesaba. Pero sobre todo está muy relacionado con el paso del tiempo. Casi siempre usamos metáforas del paso del tiempo que tienen que ver con con los ríos que fluyen, con el agua que corre, con la arena que cae en un reloj. Y me interesaba plantear qué sucede cuando no contemplamos el tiempo como un río, sino como un mar detenido, como un charco. Si el río es el tiempo que fluye, ¿qué es el agua cuando se detiene? ¿Qué forma del tiempo es esa?».. «Denise Riley precisamente hablaba de que para ella el tiempo del duelo era el tiempo de una presa, donde el agua se retiene y no puede seguir fluyendo. Lo que se explora en la novela es qué pasa con nuestras vivencias del tiempo cuando ese tiempo se paraliza», señala el escritor antes de abordar una cuestión casi íntima, cuando el protagonista afirma que no sabe mirarse a sí mismo.. Juan Gómez Bárcena.David Jimenez. ¿Sabe, por el contrario, Gómez Bárcena poner la mirada en sí mismo? «Supongo que no del todo y que en parte la escritura es una manera que tengo de intentarlo. Yo creo que todos los escritores escribimos por placer, sin duda, pero creo que también escribimos por ciertas necesidades o por ciertas carencias que rellenamos con la escritura. Y para mí, la escritura es una forma de conocimiento del mundo y también una forma de de redescubrimiento. Es es una de mis formas de conectar con mis emociones».. Le doy más importancia al amor en mi vida que a la amistad. Sobre la crisis de madurez de los hombres, tan ligada a este libro, subraya el autor: «Muy a menudo, los hombres carecemos del lenguaje adecuado para hablar de lo emocional y la crisis de la mediana edad me parece que es el primer momento, después de la adolescencia, realmente necesario para utilizar un lenguaje emocional. Los hombres llegamos a ello muchas veces sin un repertorio lingüístico y y sin una costumbre de mirarnos a nosotros mismos. Por eso, creo que es particularmente virulento en nuestro caso».. Los amigos también juegan un papel muy relevante en la resurrección del personaje central. Si hay que elegir, ¿la amistad es un buen sustituto del amor?. «Yo no te voy a engañar, le doy más importancia al amor en mi vida. No sé si es correcto esto, ni si es sano. Pero inevitablemente creo que en el amor se dan una serie de de fusiones, de proyecciones, de contactos y de apoyos que yo en particular nunca he podido sustituir meramente por lo amistoso. Pero también es verdad que lo amistoso da un calor y da una cercanía que tampoco podemos encontrar en el amor. Creo que a veces cometemos el error de creer que el amor nos va a a salvar de la soledad. Y el amor solo solo rellena algunos de nuestros huecos. Las amistades son importantísimas y que es frente al amigo, donde encontramos el eco que nos devuelve lo que nosotros somos».. Me pone muy contento estar en el libro ‘Oxígeno’ (de su exmujer Marta Jiménez Serrano). Es una manera. Frente a la amistad está la soledad, un terreno largamente explorado por el autor. «He trabajado varias veces personajes muy solitarios. Yo no creo que la que la soledad sea una enfermedad. Creo que puede ser un síntoma negativo en algunos casos, pero también positivo. Me parece que que a veces el problema es que no sabemos lidiar ni vivir con la soledad y creo que la soledad es una parte indisoluble del ser humano. Algunos de mis momentos más felices de mi vida han sido estando solo. Y creo que tenemos que aprender a disfrutar de eso. Pero también es verdad que la soledad llega a cierto nivel, a cierto momento en el que puede convertirse en algo muy problemático y que además no se detecta como un problema. Muchas veces uno está solo porque cree que lo elige, pero a veces no tenemos las mejores razones para elegir algo».. La pareja cuando estaba unida.INSTAGRAM. Regresamos al tiempo como vehículo motor. ¿Seríamos distintos de haber elegido otro camino cuando pudimos?. «Inevitablemente, las personas culposas como yo estamos todo el rato preguntándonos qué habríamos sido capaces de evitar si hubiéramos actuado de otra manera. Es verdad que a la larga uno se da cuenta, al menos en mi caso, de que no cambiaría tantas cosas, porque cambiar esas cosas equivale a cambiarte a ti. Pero sí, es una pregunta que me hago continuamente».. Terminamos hablando de Oxígeno, la novela de su exmujer, Marta Jiménez Serrano, que, en cierto modo, delibera asimismo sobre la culpa, extremo que asume Gómez Bárcena en una especie de paralelismo literario después del amor. «Ambas novelas reflexionan efectivamente sobre sobre una tragedia que se abate sobre nuestros personajes sin comerlo ni beberlo. Quizás Marta en algún momento me expresó su idea de que mi novela había nacido en parte de mi propia forma de lidiar con con el trauma que nosotros vivimos (2020), con este accidente doméstico. Es totalmente posible. También suelo pensar que las ideas nunca nacen de un solo motivo. Yo creo que hay siete u ocho motivos distintos por los que yo he escrito este libro, y estoy de acuerdo en que uno de ellos es ese».. «Por otro lado, me produce una emoción especial, ver además lo bien que va Oxígeno, que me parece un libro excelente, y claro que me pone muy contento actuar o aparecer como personaje. Es una manera de de seguir en contacto a través de la a través de la literatura, que es algo que me encanta que suceda. Así que sí, es una alegría verlo».
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