El delantero, que no ha marcado en este Mundial, se hunde en las estadística, con su futuro mirando al Barça y bajo la mirada de Simeone Leer
El delantero, que no ha marcado en este Mundial, se hunde en las estadística, con su futuro mirando al Barça y bajo la mirada de Simeone Leer
Julián Álvarez hizo estallar una mina bajo sus pies en las entrañas del Arrowhead de Kansas City. El Mundial arrancaba bien para Argentina, con una goleada a Argelia con una noche brillante con hat trick de Leo Messi. Él no fue titular, arrastraba problemas y sustituyó a Lautaro Martínez en el minuto 55, pero acudió a la zona mixta con una idea muy clara que ha acabado marcándole en esta Copa del Mundo. Para la FIFA, el argentino tenía que ser una superestrella siguiendo el camino iniciado en Qatar, pero sus números hasta ahora no han respondido, si bien es cierto que su importancia hace cuatro años estalló a partir del cruce de octavos.A La Araña se le pusieron todos los focos encima cuando anunció en aquella zona mixta que «lo mejor para todos es un traspaso, quiero cumplir mi sueño». La traducción de esas palabras a ESPN es que quería acabar su relación con el Atlético y firmar con el Barça. Se desató un culebrón que le perseguirá todo el campeonato, con el conjunto rojiblanco negándose a una venta y los azulgranas esperando que todo madure. Hasta Lamine Yamal no ha podido esquivar las preguntas. «Tenemos los brazos abiertos y, si viene, seremos todos muy felices. Creo que es un jugador que pega mucho con el estilo del Barça», asegura la estrella de España.Contra esa bienvenida chocan las palabras de Diego Simeone. El entrenador del Atlético ha viajado al Mundial acompañando a Argentina como padre de Giuliano, sin poder escaparse del futuro. «Es el jugador que tenemos pensado para generar juego alrededor de él», sentenció en un reconocimiento que busca convencer a un futbolista que no ha vuelto a pronunciarse. «Estoy pensando en los cuartos de final. Se vienen cosas muy grandes», se limitó a decir tras la agónica eliminación de Egipto en Atlanta. Fue el primer partido en el que Lionel Scaloni le dio la titularidad, los 90 minutos -lo retiró en el 90+5 por Facundo Medina para perder tiempo- y en el que tuvo la ocasión más clara de gol.Poco a poco parece que va emergiendo el Julián Álvarez que, asociado con Messi, fue letal en Qatar. Allí también le costó arrancar. Lo hizo con un gol en la fase de grupos ante Polonia, otro contra Australia en octavos, fruto de una presión intensa contra el portero Matthew Ryan que aún no hemos visto en Estados Unidos. Después llegó la explosión contra Croacia: un penalti forzado que marcó Messi y dos goles, uno de ellos con trazas maradonianas.En 56 partidos con Argentina desde su debut en junio de 2021, suma 14 goles. El decimoquinto se resiste. La Araña comenzó el Mundial con molestias que forzaron a Scaloni a resguardarle y Lautaro Martínez se convirtió en titular. Los dos se están repartiendo su presencia en el once porque juntos no tienen hueco ante la necesidad de acercar a Messi al área.«En lo personal, me siento muy bien, al 100%. Jugué 90 minutos y muy bien. Trato de ayudar siempre al equipo con lo que pueda», confesaba después del partido
Deportes // elmundo
