El canal de la confianza es el último por el que el conflicto podría tener impacto en la economía española Leer
El canal de la confianza es el último por el que el conflicto podría tener impacto en la economía española Leer
Audio generado con IA. No es fácil navegar en aguas turbulentas y las empresas lo saben. La guerra de Irán ha tenido consecuencias inminentes en la economía mundial, como el encarecimiento del precio del petróleo y el gas y, en consecuencia, de los combustibles, pero más allá de los efectos negativos que puede seguir provocando si el conflicto perdura, lo que sí ha generado ya a nivel mundial es incertidumbre. Un fenómeno muy negativo para la economía porque incide directamente en la confianza de los agentes: puede suponer un freno al consumo de los hogares y, antes que eso, una parálisis para las decisiones de inversión de las compañías.. «El estallido de la guerra en Oriente Próximo ha vuelto a disparar la incertidumbre global (…) El impacto de este conflicto dependerá de su duración y extensión geográfica, pero la respuesta de Irán ya ha provocado un fuerte repunte de los precios de la energía (…) El último canal a través del cual podría verse afectada la economía española es la confianza. Si hogares y empresas, preocupados por el contexto geopolítico, sobrerreaccionan y reducen su consumo e inversión por motivos de precaución, el impacto del shock sería significativo. No debería ser el caso. La economía española ha iniciado el año con buen pie, mantiene una exposición comercial relativamente reducida a los países de Oriente Próximo y se encuentra en una posición macrofinanciera razonablemente sólida. Con todo, por el bien de todos -y especialmente de los hombres y mujeres de Oriente Próximo-, esperemos que la guerra termine cuanto antes», señalaba esta semana Oriol Aspachs, director de Economía Española de CaixaBank.. El escenario central para todos los analisitas es que la guerra no durará mucho, ya que la propia sociedad estadounidense condena la intervención y el presidente Donald Trump se enfrenta en noviembre a elecciones de medio mandato. «Los mercados apuestan por un escenario de conflicto limitado o, al menos, por una escalada que no desemboque en una interrupción prolongada de los flujos de petróleo y gas desde el Golfo. Esa lectura no elimina el riesgo, pero sí ayuda a colocarlo en perspectiva», señala este domingo Rafael Doménech, responsable de Análisis Económico de BBVA Research, en Actualidad Económica.. Siendo esta la hipótesis generalizada, las empresas han decidido esperar a ver si se cumple antes de tomar cualquier decisión de inversión, ya que en principio la espera no debería durar mucho, según confirman fuentes empresariales a este medio. Los asesores no están recomendando hacer ningún movimiento: no apuestan por salir de las zonas de conflicto si se tienen allí negocios o inversiones, pero tampoco aconsejarían ahora incrementar posiciones. La recomendación generalizada es esperar.. «Puede ocrurrir una parálisis sobre todo de grandes inversiones estratégicas. El proceso de inversión tiene cierta inercia, hay decisiones anteriores que redundan en inversión a lo largo del tiempo, no creo que eso se revierta, pero sí puede haber nuevos proyectos de inversión en los que las empresas prefieran esperar», señala Raymond Torres, director de coyuntura de Funcas, a EL MUNDO, y recuerda que la incertidumbre «es siempre un factor muy importante en la decisión empresarial y, en particular, en la de invertir, porque la inversión por definición es a largo plazo».. El entorno geopolítico está siendo determinante a la hora de motivar las decisiones empresariales. El Índice mundial de incertidumbre, elaborado por economistas del Fondo Monetario Internacional (FMI), alcanzó su máximo en septiembre de 2025 y desde entonces había emprendido un descenso que se acaba de ver interrumpido: el enfrentamiento entre Washington y Teherán ha vuelto a impulsarlo al alza. «La incertidumbre se ha convertido en un actor económico en sí misma y está influyendo en todo tipo de decisiones», afirmó Nela Richardson, economista jefe de ADP, en un evento del Foro Económico Mundial celebrado en septiembre en Nueva York.. Este mismo domingo se ha publicado el informe Perspectivas 2026 de CEOE y KPMG, elaborado a partir de encuestas realizadas antes de que estallara la guerra, y ya recogía que «el 34% de los encuestados ya había redefinido sus estrategias de crecimiento por el actual contexto geopolítico», mientras que un 10% adicional contemplaba hacerlo próximamente. «Un 36% aún está analizando estos factores para tomar una decisión. Los ámbitos vinculados a la internacionalización (desde la expansión en otros países y las inversiones), así como los más dependientes de las cadenas de valor (proyectos de innovación y tecnología o alianzas estratégicas) son los más afectados por la redefinición de estrategias».. Una de cada tres compañías esperaban entonces que la economía empeoraría en los próximos doce meses, una proporción que seguramente se habrá incrementado a raíz del conflicto bélico.. Bert Colijn, economista jefe de ING, ya constata que «el conflicto en Oriente Medio está actuando claramente como un freno a la industria, ya que los precios más altos de la energía y las interrupciones más amplias en las cadenas de suministro frenan la tan esperada recuperación manufacturera». Apunta que las perpectivas de la industria empeoraron ya en enero frente a diciembre en España y también en Alemania e Italia. «El riesgo es que otro aumento prolongado de los costes energéticos acabe por frustrar las esperanzas de recuperación en las industrias intensivas en energía, que han estado luchando desde el anterior choque de precios energéticos en 2021-22. Aunque otros sectores han logrado prosperar a pesar de los vientos en contra del choque anterior, esto podría ser un lastre suficiente para la manufactura como para enfriar las esperanzas de una recuperación», advierte.
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