La UEFA tiene la intención de excluir a sus selecciones nacionales en 2027 y 2030, mientras que la FIFA planea atraer a federaciones más pequeñas con una suma anual de 20 millones.
La UEFA tiene la intención de excluir a sus selecciones nacionales en 2027 y 2030, mientras que la FIFA planea atraer a federaciones más pequeñas con una suma anual de 20 millones.
El pasado 19 de julio, la silla vacía de Aleksander Ceferin en el palco del MetLife Stadium de Nueva Jersey fue la metáfora de una guerra que venía larvándose desde tiempo atrás y que hoy amenaza el futuro del fútbol. El presidente de la UEFA no dudó en boicotear la final de la Copa del Mundo, el sanctasanctórum de Gianni Infantino, su homólogo en la FIFA. Apenas 10 días después de aquel plantón, Infantino ha respondido con su proyecto de privatizar la Copa del Mundo. Y a ese órdago, Ceferin piensa responder donde más le duele a su gran enemigo. La UEFA ha convocado una reunión a finales de esta semana para estudiar medidas contra la FIFA. La más contundente, según ha podido saber este periódico, será el boicot de las selecciones europeas femeninas al Mundial 2027, que se celebra en Brasil, y al Mundial 2030, con sede en España, Portugal y Marruecos. Una respuesta a la altura del plan privatizador de Infantino.Seis de los ocho equipos que disputaron los cuartos del pasado Mundial fueron europeos. Una cifra en la línea de las dos anteriores ediciones (cinco en Qatar 2022 y seis en Rusia 2018). Un poderío sobre el césped que Ceferin piensa llevar hasta sus últimas consecuencias. El único, de hecho, a su alcance ante un Infantino envalentonado por rotundo éxito, deportivo y comercial, de la Copa del Mundo 2026.«La FIFA no puede seguir utilizando nuestro deporte para enriquecerse a sí misma y a sus amigos», subrayó ayer la UEFA a través de un comunicado, en el que confirmaba la existencia de una oposición «significativa y creciente» al plan de la FIFA. Aun sin mención expresa hacía referencia a la «honda preocupación» mostrada ayer por la inglesa Football Association (FA) y la oposición frontal de la CONCACAF, la confedereción que abarca América del Norte, América Central y Caribe.Ceferin necesita moverse con audacia sobre el tablero, consciente de sus limitaciones. De las 211 federaciones miembro de la FIFA, sólo 55 son europeas. De modo que el esloveno sabe lo absurdo de presentar un candidato de su confianza que compita contra Infantino en las elecciones de 2027. La abrumadora superioridad numérica de la FIFA se asienta además sobre su sistema clientelar, donde los favores se pagan con favores.En las últimas horas, Infantino no ha parado de repetir que su nuevo modelo pretende «garantizar el crecimiento del resto del fútbol». Y esa vía para democratizar el juego se sustancia en 20 millones de dólares anuales. Una oferta irrechazable para la mayoría de federaciones de países pobres, que manejan, de promedio, la mitad de presupuesto. Las votaciones de la FIFA requieren mayoría simple, así que con la mitad más uno de los sufragios, Infantino sacará adelante su proyecto.Infantino y Trump, tras la final de la Copa del Mundo.APSegún el modelo de FIFA Forward Enterprise para el nuevo Mundial, la FIFA contará con una participación mayoritaria, los inversores privados entre un 20 y un 30 por cien Deportes // elmundo
