«Ya conocen las noticias, ahora les contaremos la verdad». El Intermedio nació con La Sexta en 2006. Si Iker Jiménez es el presentador que persiste desde los inicios de Cuatro, El Gran Wyoming es el cómico que aguanta desde el estreno del canal verde. Su programa llegó en formato semanal como una irónica revista de prensa que iba desmontando las particularidades de los medios de comunicación. Sus virtudes, vicios y trincheras. Tuvo hasta un cuerpo de baile vestido de mallas con mucho brilli-brilli. Todo irónico, claro. A El Gran Wyoming siempre le han gustado los ballets en sus shows. En El Peor Programa de la Semana de TVE tuvo de cuerpo de baile a un grupo del Imserso, que entonces era donde más se danzaba en este país, pues todavía no había TikTok.. Una sabia estrategia de programación recolocó a El Intermedio y lo adaptó a espacio diario de eso que llaman access que, en realidad, es prime time. Seamos realistas y mirémonoslo: la tele arriesgaba más que ahora. Movía fichas y pensaba nombres propios que desmontaran las expectativas del espectador y le permitieran descubrir otros mundos.. Veinte años después, en este jueves 5 de noviembre, Atresmedia ha anunciado con precisión la que iba a ser noticia del día: Wyoming se jubila. La propia emisión de El Intermedio ha jugado a un running gag sobre su marcha. Hasta realizar un comunicado oficial que recuerda el éxito del programa: el carisma de un cómico que sabe el tono exacto para cada ironía. «Desde niño mi sueño siempre fue ser jubilado y quiero cumplirlo pronto». En este sentido, la estructura del formato es redonda. Sandra Sabatés explica los contextos con el rigor serio del prisma periodístico y Wyoming los saca brillo con el contrapunto de la corrosión. Una corrosión que funciona como un reloj porque Wyoming está interpretando al español de la barbaridad autoconvencido de que es un tipo sensato. Y eso da mucha carcajada. Porque le reconocemos, nos reconocemos como sociedad. Así El Intermedio se consolidó como la contraportada informativa perfecta, ya que desgrana la actualidad con el poder de la comedia que hace que todo duela menos. Incluso despierta la conciencia crítica gracias al superpoder de reírnos de nosotros mismos. No al alcance de cualquiera.. Wyoming será sustituido por Gonzo que deja Salvados en donde, a su vez, sustituyó a Jordi Évole. Harán un relevo paulatino que servirá de trama estos meses. No habrá un cambio repentino. Pero el tono del programa mutará por completo porque Gonzo no es el perfil cómico de Wyoming al que conocimos en los ochenta dando aquella modernidad gamberra a TVE. Tanto en programas como en ficciones como La mujer de tu vida. Tras salir con escándalo de censura incluido, más tarde, destacó en Telecinco con su otro gran éxito curricular Caiga quién caiga y, tras el traspiés con La Azotea de Wyoming de nuevo en TVE, recaló en La Sexta para conducir el que sería su espacio más longevo, este Intermedio que ahora deja a sus 71 años. Una marca asentada que Atresmedia no está dispuesta a perder. Hay que adaptar. Pero sí que la decisión evidencia una cierta inercia de las cadenas atrapadas en ir cambiando presentadores reconocibles de un lado a otro de su programación, cuando quizá la jubilación de Wyoming hubiera sido el giro de guion perfecto que requiere la parrilla de La Sexta, necesitada repulsivos valientes. El testigo natural quizá había sido Thais Villas. Aunque también se podía haber probado a Judit Martín que triunfa en Cataluña y podría haber llevado el lado payaso del cabeza de cartel a un nuevo lugar. Veremos cómo reinventan la fórmula con Gonzo y sin Wyo.. Hace años la tele crecía con atrevimientos que nos pillaban desprevenidos. Y se hacía más fuerte. Hoy la prisa con la que procesamos y consumimos todo nos ha transformado en más miedosos y menos creativos, más replicantes y menos innovadores. De ahí nacen tantos males y tantas polarizaciones, también. Pero el poder de El Intermedio ha ido unido a su capacidad para jugar desde la travesura que nos une, nos desmonta y nos muestra sonrisas que jamás creeríamos. Que vuelva la tele que procrea nuevos personajes. Como José Miguel Monzón Navarro imaginó a El Gran Wyoming.
Crónica de una jubilación que puede cambiar para siempre el rumbo de La Sexta.
«Ya conocen las noticias, ahora les contaremos la verdad». El Intermedio nació con La Sexta en 2006. Si Iker Jiménez es el presentador que persiste desde los inicios de Cuatro, El Gran Wyoming es el cómico que aguanta desde el estreno del canal verde. Su programa llegó en formato semanal como una irónica revista de prensa que iba desmontando las particularidades de los medios de comunicación. Sus virtudes, vicios y trincheras. Tuvo hasta un cuerpo de baile vestido de mallas con mucho brilli-brilli. Todo irónico, claro. A El Gran Wyoming siempre le han gustado los ballets en sus shows. En El Peor Programa de la Semana de TVE tuvo de cuerpo de baile a un grupo del Imserso, que entonces era donde más se danzaba en este país, pues todavía no había TikTok.. Una sabia estrategia de programación recolocó a El Intermedio y lo adaptó a espacio diario de eso que llaman access que, en realidad, es prime time. Seamos realistas y mirémonoslo: la tele arriesgaba más que ahora. Movía fichas y pensaba nombres propios que desmontaran las expectativas del espectador y le permitieran descubrir otros mundos.. Veinte años después, en este jueves 5 de noviembre, Atresmedia ha anunciado con precisión la que iba a ser noticia del día: Wyoming se jubila. La propia emisión de El Intermedio ha jugado a un running gag sobre su marcha. Hasta realizar un comunicado oficial que recuerda el éxito del programa: el carisma de un cómico que sabe el tono exacto para cada ironía. «Desde niño mi sueño siempre fue ser jubilado y quiero cumplirlo pronto». En este sentido, la estructura del formato es redonda. Sandra Sabatés explica los contextos con el rigor serio del prisma periodístico y Wyoming los saca brillo con el contrapunto de la corrosión. Una corrosión que funciona como un reloj porque Wyoming está interpretando al español de la barbaridad autoconvencido de que es un tipo sensato. Y eso da mucha carcajada. Porque le reconocemos, nos reconocemos como sociedad. Así El Intermedio se consolidó como la contraportada informativa perfecta, ya que desgrana la actualidad con el poder de la comedia que hace que todo duela menos. Incluso despierta la conciencia crítica gracias al superpoder de reírnos de nosotros mismos. No al alcance de cualquiera.. Wyoming será sustituido por Gonzo que deja Salvados en donde, a su vez, sustituyó a Jordi Évole. Harán un relevo paulatino que servirá de trama estos meses. No habrá un cambio repentino. Pero el tono del programa mutará por completo porque Gonzo no es el perfil cómico de Wyoming al que conocimos en los ochenta dando aquella modernidad gamberra a TVE. Tanto en programas como en ficciones como La mujer de tu vida. Tras salir con escándalo de censura incluido, más tarde, destacó en Telecinco con su otro gran éxito curricular Caiga quién caiga y, tras el traspiés con La Azotea de Wyoming de nuevo en TVE, recaló en La Sexta para conducir el que sería su espacio más longevo, este Intermedio que ahora deja a sus 71 años. Una marca asentada que Atresmedia no está dispuesta a perder. Hay que adaptar. Pero sí que la decisión evidencia una cierta inercia de las cadenas atrapadas en ir cambiando presentadores reconocibles de un lado a otro de su programación, cuando quizá la jubilación de Wyoming hubiera sido el giro de guion perfecto que requiere la parrilla de La Sexta, necesitada repulsivos valientes. Hasta se podía haber probado a Judit Martín que triunfa en Cataluña y podría haber llevado el lado payaso del cabeza de cartel a un nuevo lugar. Veremos cómo reinventan la fórmula con Gonzo y sin Wyo.. Hace años la tele crecía con atrevimientos que nos pillaban desprevenidos. Y se hacía más fuerte. Hoy la prisa con la que procesamos y consumimos todo nos ha transformado en más miedosos y menos creativos, más replicantes y menos innovadores. De ahí nacen tantos males y tantas polarizaciones, también. Pero el poder de El Intermedio ha ido unido a su capacidad para jugar desde la travesura que nos une, nos desmonta y nos muestra sonrisas que jamás creeríamos. Que vuelva la tele que procrea nuevos personajes. ComoJosé Miguel Monzón Navarro imaginó a El Gran Wyoming.
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