Almudena Porras vivió una de sus primeras noches más duras en Supervivientes después de decidir abandonar Playa Destino para integrarse en los grupos principales del concurso. La concursante llegó a Playa Derrota completamente hundida, convencida de que su elección suponía el regreso a España de Borja y Darío, algo que le provocó un fuerte sentimiento de culpa.. Nada más instalarse, la superviviente recibió un pergamino en el que se le comunicaba cómo sería su situación a partir de ahora. El mensaje explicaba que convivirá un día con cada grupo y que terminará ocupando el puesto del primer expulsado, sin saber que Borja y Darío continúan en Playa Destino y se enfrentarán allí a los concursantes que vayan siendo enviados por la audiencia.. Durante sus primeras horas en la nueva localización, Almudena se desahogó con Ingrid Betancor y reconoció lo difícil que le había resultado tomar la decisión. «Borja vino a mi vida y es lo mejor de mi vida. He tenido que echarle yo y es mi culpa que ahora él no esté aquí», lamentó entre lágrimas, visiblemente afectada por la situación.. La concursante también admitió que la experiencia en Honduras le ha hecho darse cuenta de lo que siente por él y que la separación le está pasando factura. «Si hubiera venido sola desde el primer momento me mentalizo, pero ahora se me hace muy duro», explicó, antes de añadir que también le dolía que Darío hubiera tenido que marcharse junto a él.. Horas después, ya en directo, habló con Jorge Javier Vázquez y reconoció que la decisión le sigue pesando. «Estoy muy triste, echo un montón de menos a Borja», confesó, aunque aseguró que quiere continuar en el concurso para demostrar su fortaleza: «Quiero enseñar que soy fuerte y que puedo sola».
La exparticipante de ‘La isla de las tentaciones’ decidió sumarse a los grupos principales, a pesar de que conllevaba el regreso a España de su ex y su pareja.
Almudena Porras vivió una de sus primeras noches más duras en Supervivientes después de decidir abandonar Playa Destino para integrarse en los grupos principales del concurso. La concursante llegó a Playa Derrota completamente hundida, convencida de que su elección suponía el regreso a España de Borja y Darío, algo que le provocó un fuerte sentimiento de culpa.. Nada más instalarse, la superviviente recibió un pergamino en el que se le comunicaba cómo sería su situación a partir de ahora. El mensaje explicaba que convivirá un día con cada grupo y que terminará ocupando el puesto del primer expulsado, sin saber que Borja y Darío continúan en Playa Destino y se enfrentarán allí a los concursantes que vayan siendo enviados por la audiencia.. Durante sus primeras horas en la nueva localización, Almudena se desahogó con Ingrid Betancor y reconoció lo difícil que le había resultado tomar la decisión. «Borja vino a mi vida y es lo mejor de mi vida. He tenido que echarle yo y es mi culpa que ahora él no esté aquí», lamentó entre lágrimas, visiblemente afectada por la situación.. La concursante también admitió que la experiencia en Honduras le ha hecho darse cuenta de lo que siente por él y que la separación le está pasando factura. «Si hubiera venido sola desde el primer momento me mentalizo, pero ahora se me hace muy duro», explicó, antes de añadir que también le dolía que Darío hubiera tenido que marcharse junto a él.. Horas después, ya en directo, habló con Jorge Javier Vázquez y reconoció que la decisión le sigue pesando. «Estoy muy triste, echo un montón de menos a Borja», confesó, aunque aseguró que quiere continuar en el concurso para demostrar su fortaleza: «Quiero enseñar que soy fuerte y que puedo sola».
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