El Consejo Científico Consultivo Europeo sobre Cambio Climático (ESABCC, por sus siglas en inglés) es un órgano creado por la Ley Europea del Clima de 2021 y formado por 15 especialistas independientes que asesoran a la UE para alcanzar los objetivos contra el calentamiento del planeta. Dentro de este grupo de cerebros está la ingeniera química y economista Laura Díaz Anadón (Oviedo, 45 años), que también ocupa el puesto de vicepresidenta. Estos 15 expertos están obligados a actuar de forma independiente y tienen otros trabajos a tiempo completo. En el caso de la asturiana, ella es catedrática de Políticas Climáticas de la Universidad de Cambridge (Reino Unido), donde también dirige el Centro para la Gobernanza del Medio Ambiente, la Energía y los Recursos Naturales, un instituto de investigación con una cuarentena de abogados, economistas y científicos que analizan, entre otras cuestiones, la mejor forma de progresar en la expansión de las tecnologías verdes. Díaz Anadón participó esta semana en Madrid, como vicepresidenta del ESABCC, en una jornada de la Fundación Naturgy y el Real Instituto Elcano sobre geopolítica y transición energética, a dos días del comienzo de una nueva cumbre climática en Antalya (Turquía), la COP31.. Seguir leyendo
La vicepresidenta del Consejo Científico Consultivo Europeo sobre Cambio Climático asegura que el caso de España muestra que las renovables bajan el precio de la energía
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El Consejo Científico Consultivo Europeo sobre Cambio Climático (ESABCC, por sus siglas en inglés) es un órgano creado por la Ley Europea del Clima de 2021 y formado por 15 especialistas independientes que asesoran a la UE para alcanzar los objetivos contra el calentamiento del planeta. Dentro de este grupo de cerebros está la ingeniera química y economista Laura Díaz Anadón (Oviedo, 45 años), que también ocupa el puesto de vicepresidenta. Estos 15 expertos están obligados a actuar de forma independiente y tienen otros trabajos a tiempo completo. En el caso de la asturiana, ella es catedrática de Políticas Climáticas de la Universidad de Cambridge (Reino Unido), donde también dirige el Centro para la Gobernanza del Medio Ambiente, la Energía y los Recursos Naturales, un instituto de investigación con una cuarentena de abogados, economistas y científicos que analizan, entre otras cuestiones, la mejor forma de progresar en la expansión de las tecnologías verdes. Díaz Anadón participó esta semana en Madrid, como vicepresidenta del ESABCC, en una jornada de la Fundación Naturgy y el Real Instituto Elcano sobre geopolítica y transición energética, a dos días del comienzo de una nueva cumbre climática en Antalya (Turquía), la COP31.. Pregunta. ¿Por qué al mismo tiempo que se intensifican los impactos del cambio climático se vuelve cada vez más difícil avanzar en las políticas que deben evitar justamente estos peligros?. Respuesta. Aunque el compromiso de neutralidad climática [para 2050] permanece inalterado en las leyes europeas, el mundo que nos rodea ha cambiado mucho desde la ley climática de 2021. La guerra a gran escala en Ucrania y el cierre del Estrecho de Ormuz han incrementado los precios de los combustibles fósiles, las relaciones transatlánticas tienen una mayor incertidumbre con Trump, China se ha convertido en un actor económico y tecnológico más poderoso, y ha aumentado la rivalidad entre las grandes potencias mientras que el sistema multilateral basado en normas se encuentra sometido a una presión cada vez mayor.. P. ¿Resulta poco realista hablar ahora mismo de cómo alcanzar la neutralidad climática en el año 2050 [objetivo de la UE que busca reducir las emisiones a un mínimo que pueda ser absorbido de forma natural o con tecnologías de captura de CO₂]?. R. Es verdad que las cosas se han complicado, los costes de la deuda son mayores, hay más competencia industrial de China y otros países, pero algunos de los cambios necesarios para reducir las emisiones de CO₂ y los impactos del cambio climático también nos ayudarían a mejorar la competitividad e incrementar la seguridad en Europa. La transición energética no es el problema de la UE, lo es mucho más la dependencia de los combustibles fósiles. La crisis del coste de la vida que tenemos desde la invasión rusa de Ucrania y el cierre del Estrecho de Ormuz es sobre todo un problema de la dependencia de los combustibles fósiles y no de las políticas de transición energética. De hecho, España estaría en una situación peor si no hubiera realizado tantas inversiones en energías renovables.. La investigadora Laura Díaz Anadón, en un momento de la entrevista.ÁLVARO GARCÍA. P. ¿España es un ejemplo a seguir?. R. El Consejo Científico Consultivo Europeo sobre Cambio Climático no realiza informes a escala nacional, no tenemos capacidad para ello, pero los datos muestran que países como Italia, que no han efectuado tantas inversiones en renovables, tienen un precio mayorista de la energía más alto que en otros sitios como España.. P. ¿Cuáles son las recomendaciones del Consejo para avanzar hacia la neutralidad climática?. R. Hemos dicho que se necesitan varias transformaciones en paralelo. Primero, usar menos energía y menos materiales intensivos en carbono, aumentando la eficiencia. Lo siguiente es descarbonizar el sistema energético y electrificar todo lo que se pueda. También hay que desarrollar soluciones tecnológicas impulsadas por inversiones para los sectores en los que resulta más complicado avanzar, como en la aviación, el transporte marítimo y algunos procesos industriales. E incidir en reducir otras emisiones que no sean CO₂, como el metano, sobre todo en la agricultura, donde se necesitan mayores incentivos para alinear las políticas agrícolas con los objetivos ambientales.. P. A dos días de que comience una nueva cumbre del clima en Turquía, la COP31, existe una sensación de que después de décadas de alertas climáticas no se ha avanzado nada. ¿Esto es así?. R. Los datos muestran que sí se han conseguido avances, en la Unión Europea las emisiones domésticas netas [sin considerar las importaciones] son un 40% más bajas que en 1990, se han logrado reducciones muy sustanciales. Y en el último informe del IPCC, donde soy autor líder, se vio que había al menos 18 países en el mundo que durante 10 años habían conseguido reducir sus emisiones de CO₂, incluso teniendo en cuenta las generadas por las importaciones. Con todo, según el último informe de la UNEP [el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente], es verdad que con las políticas actuales globalmente nos encaminamos a un calentamiento de 2,8 grados a final de 2100.. P. Hay gente que cuestiona que la UE lidere la lucha climática cuando en la actualidad no representa ni un 10% de las emisiones globales.. R. Obviamente, tienen que implicarse otros países. La reducción de emisiones de la UE es esencial, pero insuficiente. Por este motivo, el consejo asesor ha recomendado combinar objetivos ambiciosos de reducción de emisiones a nivel europeo con una cooperación y un apoyo internacionales más sólidos. Europa tiene que ser activa en la diplomacia climática, las alianzas tecnológicas y la cooperación en materia de fijación de precios de carbono. Aquí son importantes, por ejemplo, políticas como el CBAM [Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono], para que si un país de fuera quiere vender productos a Europa y no tiene un precio comparable al del ETS [el mercado europeo de emisiones], entonces tenga que pagar para poder exportar.. P. ¿Consideran realmente viable que la UE alcance la neutralidad climática para 2050?. R. Si estamos hablando de Europa, es muy difícil, pero es viable. A pesar de todas las dificultades, hemos visto unas reducciones increíbles de los costes de las baterías, de la iluminación en estado sólido [como los LED], de los paneles fotovoltaicos y de distintos tipos de turbinas eólicas. Todo esto ayuda, aunque es verdad que para que los impactos climáticos bajen tiene que haber acción internacional.
