El 18 de marzo de 1880 nacía en Alcoy (Alicante) Miguel Campins, futuro militar y cuyo destino sería morir fusilado por las tropas sublevadas en el 36. El 18 de marzo de 2026, Con nadie. Vida y destino del general Campins (Destino), una novela sobre ese personaje desconocido, nos traslada a Granada junto a su autor, Lorenzo Silva, para abundar en sus entreactos, el castrense y el personal. También para presentar ‘en sociedad’ el nuevo libro de Silva, un cruce de casualidades, algunas trágicas. La ciudad andaluza fue donde el final inmerecido de Campins estaba escrito; allí se opuso al golpe militar que comenzó en julio de 1936 y que tumbó la República tras una guerra cruenta que este soldado solitario, ilustrado, leal y coherente no apoyaba. Fusilado por desacato en Sevilla el mismo día en que Lorca es secuestrado en Granada (y posteriormente asesinado), el 16 de agosto de 1936, el libro número 89 del autor relata desde el nacimiento de Campins hasta su ascenso a general, pasando por una de las zonas, libre de balas, más emotivas: el romance con su mujer, Lolita, que vertebra la trama, como un canto de sirenas que espera un milagro que nunca llega. Silva (1966), ‘padre’ de los agentes de la Guardia Civil Bevilacqua y Chamorro y autor de una larga lista de ensayos además de ficción, es también un consumado estudioso de la guerra de África, el origen de su último libro, y del mundo de las bombas, unido inexorablemente a la trayectoria de un país, España, que no termina de levantar el pie del acelerador de la vieja contienda. Un título anterior, Recordarán tu nombre, puso en contacto al escritor con un descendiente de Campins, quien le ofreció la biografía de su abuelo ‘a cambio’ de una novela. Ocho años después, Silva regresa a la narrativa con otro héroe hecho de disciplina y de azar. Porque en sus años de trincheras, Campins se cruzó con nombres, fechas, lugares y circunstancias que discurren, como vías del tren, en un juego de simetrías paralelas. Recorrer con el escritor los escenarios granadinos del libro es, en cierto modo, retornar al origen de lo que luego fuimos como país, sin mirar, insiste Silva, en quiénes eran los buenos y quiénes los malos. Un equilibrio narrativo que pocos autores pueden hacer, pero que en el caso del madrileño es marchamo indiscutible de la casa.. La vida de Campins es casi paralela a la de Franco. Es curioso cómo se encuentran tanto dos personas con una suerte tan dispar y despareja. Tengo por héroe a quien es capaz por lealtad a su conciencia de hacer cosas que no le convienen personalmente. Intento transmitir peripecias humanas que sucedieron hasta donde puedo sostenerlo y probarlo, y ese material tratarlo como si fuera narrativo y literario. Hay una manera de no estar en el conflicto, que es lo que yo intento: buscar historias y personajes concretos y entrar en esas vidas. Sin la ley de memoria histórica, Campins y Aranguren serían dos delincuentes amnistiados, sin presunción de inocencia
El escritor pone voz a la historia del militar Miguel Campins, que fue fusilado por mantenerse leal a la República, el mismo día que secuestraron a Lorca para matarlo, el 16 de agosto.
guerra en irán. Israel lanza nuevos ataques contra Teherán en plena escalada a punto de cumplirse un mes de la guerra. Entrevista. Silva, con La Alhambra de fondo.Carlos Ruiz B.k.. WhatsApp. Facebook. Linkedin. Telegram. Beloud. Copiar URL. El escritor pone voz a la historia del militar Miguel Campins, que fue fusilado por mantenerse leal a la República, el mismo día que secuestraron a Lorca para matarlo, el 16 de agosto.. El 18 de marzo de 1880 nacía en Alcoy (Alicante) Miguel Campins, futuro militar y cuyo destino sería morir fusilado por las tropas sublevadas en el 36. El 18 de marzo de 2026, Con nadie. Vida y destino del general Campins (Destino), una novela sobre ese personaje desconocido, nos traslada a Granada junto a su autor, Lorenzo Silva, para abundar en sus entreactos, el castrense y el personal. También para presentar ‘en sociedad’ el nuevo libro de Silva, un cruce de casualidades, algunas trágicas. La ciudad andaluza fue donde el final inmerecido de Campins estaba escrito; allí se opuso al golpe militar que comenzó en julio de 1936 y que tumbó la República tras una guerra cruenta que este soldado solitario, ilustrado, leal y coherente no apoyaba. Fusilado por desacato en Sevilla el mismo día en que Lorca es secuestrado en Granada (y posteriormente asesinado), el 16 de agosto de 1936, el libro número 89 del autor relata desde el nacimiento de Campins hasta su ascenso a general, pasando por una de las zonas, libre de balas, más emotivas: el romance con su mujer, Lolita, que vertebra la trama, como un canto de sirenas que espera un milagro que nunca llega. Silva (1966), ‘padre’ de los agentes de la Guardia Civil Bevilacqua y Chamorro y autor de una larga lista de ensayos además de ficción, es también un consumado estudioso de la guerra de África, el origen de su último libro, y del mundo de las bombas, unido inexorablemente a la trayectoria de un país, España, que no termina de levantar el pie del acelerador de la vieja contienda. Un título anterior, Recordarán tu nombre, puso en contacto al escritor con un descendiente de Campins, quien le ofreció la biografía de su abuelo ‘a cambio’ de una novela. Ocho años después, Silva regresa a la narrativa con otro héroe hecho de disciplina y de azar. Porque en sus años de trincheras, Campins se cruzó con nombres, fechas, lugares y circunstancias que discurren, como vías del tren, en un juego de simetrías paralelas. Recorrer con el escritor los escenarios granadinos del libro es, en cierto modo, retornar al origen de lo que luego fuimos como país, sin mirar, insiste Silva, en quiénes eran los buenos y quiénes los malos. Un equilibrio narrativo que pocos autores pueden hacer, pero que en el caso del madrileño es marchamo indiscutible de la casa.. La vida de Campins es casi paralela a la de Franco. Es curioso cómo se encuentran tanto dos personas con una suerte tan dispar y despareja. Paralelismos y coincidencias están por todas partes en esta novela: Franco, Lorca, hasta Manuel Gutiérrez Mellado (que estudio en la Academia General Militar con Campins)… Incluso la fecha en que presentó la novela es simétrica con la historia.. Lo del 18 de marzo es pura casualidad. ¿Te lo puedes creer? Me di cuenta en la última galerada, y me saltó lo del nacimiento, que además está mal en la tumba, donde pone 28 de marzo, y en realdad nació un 18 de marzo. Campins habría cumplido hoy 146 años. Todas estas coincidencias llamativas de su vida están en su biografía. Por ejemplo, su vida casi paralela a la de Franco. Los dos tienen vidas paralelas y es curioso cómo se encuentran tanto dos personas con una suerte tan dispar y despareja. Cuando eliges contar una historia es porque te interpela personalmente y sientes una proximidad con ese personaje. En cuanto empecé a profundizar en la vida y carácter de Campins hubo varias cosas que me hicieron sintonizar con él: era estudioso, reflexivo (tenía una Espasa Calpe que valía una pasta y había que invertir en eso y el sueldo de un militar daba lo que daba). Como fruto de eso es cualquier cosa menos impulsivo. También es consciente del daño que puedes causar tú y del que puedes causar en los tuyos. A diferencia de otros, a los que importa menos todo esto y la vida de sus propios soldados y de su familia. Los últimos días Campins los dedica a eso. para que su familia esté protegida. Y luego está esa soledad, que él acepta. Se da cuenta ya con 5 años de que está solo, su madre se ha muerto, lo meten en un internado y vive solo. Hasta los 36 años, que es cuando se casa, está solo. Es un militar que es distinto a sus compañeros.. El escritor, en el aula de la facultad de Derecho de Granada donde estuvo secuestrado Lorca, horas antes de su muerte.Carlos Ruiz B.k.. La soledad, de ahí el título ‘Con nadie’, se puede leer de muchas maneras, tiene muchas variantes: la física, frente al poder…. Sí, es una cierta soledad moral. A él no le va bien como les va a otros: le dan medallas, le ascienden por méritos de guerra, pero muchísimo menos que a Franco, que está más cerca del poder. Él acepta ir en un mundo por libre, no tiene el carácter de muchos de sus compañeros y al final de su vida, vuelve a estar completamente solo. El gobierno no le da ninguna información. Y los subordinados son unos rebeldes y le engañan. Él tiene que cabalgar esos primeros días de la guerra en absoluta soledad. E intentar cumplir con su conciencia, cumplir con su palabra y con su deber como militar. Durante tres días mantiene las riendas y consigue evitar que en Granada corra la sangre. Y en esto, en esa soledad, nos parecemos él y yo. Quien se dedica a la creación vive en una soledad radical. La creación literaria es individual, tus decisiones son personales, los precios los pagas en solitario… Hay que aprender a estar solos.. Tengo por héroe a quien es capaz por lealtad a su conciencia de hacer cosas que no le convienen personalmente. Llegó a este libro de un héroe gracias a otro héroe, también militar, el general Aranguren, en Recordarán tu nombre. ¿Siente querencia el escritor con figuras de este perfil, solos ante el peligro y el abuso?. A los dos les gusta la guerra de África, Aranguren va voluntario. Son gente que se acerca al peligro, pero al mismo tiempo, Campins no es un héroe atolondrado e inconsciente. Mientras tiene el valor de acercarse al peligro, tiene también la capacidad de reflexionar sobre lo que está haciendo. Además del valor épico, tienen otro heroísmo, que es el que es el civil, intentar evitarle daño a otro. Un héroe como Napoleón se ocupaba poco del resto, solo de él. Aranguren salva un montón de vidas. Tendemos a considerar héroe al que quita vida por razones valiosas o con el que nos alineamos, esa es la convención. Sin embargo, reconocemos menos el heroísmo de quien salva vidas, de quien ahorra muertes.. El escritor con su última novela, ‘Con nadie’, en Granada.Carlos Ruiz B.k.. ¿Y tiene algún héroe cercano el autor, alguien a quien admire por su valor, su estar, su sacrificio…?. Tengo por héroe a quien es capaz por lealtad a su conciencia de hacer cosas que no le convienen personalmente y redundan en el amparo de otros. En los momentos de inmensa incertidumbre, como fue el COVID, cualquier sanitario de la UVI, cualquier docente que no tiene medios… para mí, tienen ese comportamiento heroico. Cualquier persona que se dedica a otro tipo de servicio, que pasa mucho tiempo fuera, incluso para resolver un crimen, y ayudar a esa familia que está sumida en un duelo interminable… darle el consuelo de ser querido. La vida está llena de heroísmos cotidianos. Pero esto tiene que pasar por trabajar para el bien del otro.. Intento transmitir peripecias humanas que sucedieron hasta donde puedo sostenerlo y probarlo, y ese material tratarlo como si fuera narrativo y literario. La forma de construir el relato, como una película, hace olvidar por momentos que uno está ante la historia, no en una novela. Porque Con nadie es una novela, así le gusta que la consideren ¿cierto?. Me alegra que me lo digas, porque he tenido discusiones y seguramente con este libro las tendré, sobre que si no hay ficción no hay novela. Es una convención terminológica. Cuando escribo este libro no lo escribo de forma diferente a como hago una novela de Bevilacqua. La diferencia es que en esta última me lo he inventado todo, y en Con nadie, no. Pero lo trato exactamente igual, como si fuera material novelesco. No intento competir con un historiador, con un biógrafo. Intento transmitir peripecias humanas que sucedieron hasta donde puedo sostenerlo y probarlo, y ese material tratarlo como si fuera narrativo y literario. Con nadie contiene historias que podrían ser de ficción, que son eficaces narrativamente. El final, cuando la nieta, Concepción, se encuentra con un hombre que vio fusilar a su abuelo, eso es verdad. Hay hechos de verdad que son aburridos, caóticos… pero esta vida tiene una secuencia, un sentido, tiene hasta una simetría: empieza solo, huérfano, y termina solo. También está la vida paralela con Franco: dos hombres que van haciendo el mismo camino y uno va cada vez más arriba y el otro va llevando un camino gris que acaba en catástrofe. Mira que podían haberlo mandado a sitios… pues termina en Oviedo, en Melilla, donde también está Franco.. Lo de Franco es casi ciencia ficción en una novela histórica. Hasta su hija juega con la de Campins, en escenas que parecen sacadas de un cuento si no fuera por cómo terminó todo.. Están coincidiendo una y otra vez. Hasta el momento final, lo trasladan a Sevilla (donde Campins muere fusilado por orden de Queipo de Llanos) y Franco está allí. Te lo creas o no, es verdad. Lo metes en una novela de ficción y la gente es que no se lo cree. Un personaje que me pareció muy interesante es cuando el consejo de guerra ya está escrito y un hombre, que no es ni abogado, se estudia el sumario y lo defiende de manera ejemplar, que ya quisiera un abogado (aquí sale el viejo oficio de letrado de Silva). La defensa es técnicamente buena, busca todo lo que hay en su favor. Hasta el propio alegato es bueno, apela al elemento humano y compasivo. Lo conviertes en una secuencia de una película y sería perfecta. Y yo no me he inventado nada sobre ese abogado.. Lorenzo Silva, frente al edificio de Capitanía general de Granada, donde Campins fue aislado en 1936 por oponerse al golpe.Carlos Ruiz B.k.. Hay una manera de no estar en el conflicto, que es lo que yo intento: buscar historias y personajes concretos y entrar en esas vidas. ¿Por qué siguen atrayendo las tramas de la Guerra Civil? ¿Es que no se ha contado todo? Estamos rodeados de otras guerras, será por temas…. Las guerras civiles son muy difíciles de superar, más cuando las ideologías que están implicadas en ella siguen estando en el campo de batalla político y hay una tendencia a buscar cualquier argumento frente al contrario. En una guerra civil hay conductas indignas en ambos bandos, todos encuentran ‘petróleo’ para descalificar al contrario. Al mismo tiempo, esa utilización ideológica lleva a un relato que necesariamente recurre a grandes dosis de propaganda que lo distorsionan mucho para magnificar los actos del oponente y para tratar de convalidar los actos de nuestros afines. Es un fenómeno que se da en todas las post guerras civiles, no solo en la nuestra. Hay una manera de no estar allí, que es lo que yo intento: buscar historias concretas, personajes concretos y entrar en esas vidas, no quedarme en la interpretación general del conflicto que siempre es muy complicada y tiene muchas aristas. Buscar historias y no buscar tanto la confirmación de nuestras ideas y la refutación del contrario. Más bien, en qué medida aflora la condición humana en toda su complejidad y en todos sus claroscuros. El propio Campins intenta reducir el daño, pero manda tropas de choque a Marruecos, ordena asaltos a arma blanca, bombardea un mercado… No es un personaje angelical, porque está en una guerra. Intenta cumplir con su deber pero también él empieza a especular, a no decirle la verdad a unos y a otros. Todo es mucho más complejo que una historia de buenos y malos y en una historia individual lo ves con mucha claridad. Los hechos son los que son: no tienes por qué decir los buenos son estos y los malos aquellos. Al entrar en un episodio concreto te liberas de esos ‘a prioris’ ideológicos que te clasifican a la gente en función de que sea de los míos o de los otros y te haces cargo de la complejidad humana, que me parece más interesante.. Sin la ley de memoria histórica, Campins y Aranguren serían dos delincuentes amnistiados, sin presunción de inocencia. La ley de la memoria histórica también está en la novela. ¿Cree personalmente que nos va mejor con ella que antes?. Sin la ley de memoria, Campins y Aranguren eran dos delincuentes amnistiados, así lo decretaba la anterior ley. Ahora mismo, se ha respetado su presunción de inocencia, no se ha destruido: no fueron juzgados, ni con derecho de defensa, ni con los requisitos de un estado de derecho. Son dos personas inocentes. Antes era delincuentes amnistiados, no personas a las que se les respeta el derecho de la inocencia.. La parte femenina, en un mundo militarizado y masculino como era el del protagonista, tiene un peso fundamental. La novela les da a las mujeres un lugar más que relevante e íntimo.. Es un privilegio que no tuve con Aranguren. Para esta novela, he hablado con la nieta de Campins, Concepción. A través de ella viene la memoria de su viuda, que es la memoria oral femenina. La masculina está en los archivos, pero no la de ellas. Esas mujeres escribían, pero eran escritos privados. Nunca pensaron en dar a la imprenta ese material. Después de la muerte de Campins, la viuda, Lolita, siguió escribiendo. Lo que a mí me ha llegado es memoria oral, lo que cuento del noviazgo, de los tres hijos que tuvieron… lo que se dice en el libro de ellas viene de la memoria oral.. ‘Con nadie’ está editada por Destino.CEDIDA. Cumplirá 60 años en junio próximo. ¿Como plantea el futuro, tiene ya algo entre manos? Está considerado un escritor muy prolífico. En 30 años lleva casi 90 títulos.. Bueno, el pasado año fue duro personalmente en mi casa y me hizo parar un poco. He rebajado la intensidad y ahora procuro no tener una agenda repleta y centrarme casi únicamente en mis libros. Y sí, estoy con una historia de Francisco de Vitoria, un monje del siglo XVI del que no se sabe nada y fue un personaje fascinante. Tengo hasta el título, pero no lo voy a decir aún. Lo que puedo decir es que estudiando me lo paso de maravilla, es lo que más me gusta del mundo.. Lorenzo Silva. Entrevistas. Mostrar comentarios. Comentarios
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