Una niña de seis años se ha quedado huérfana tras el accidente ferroviario ocurrido el pasado domingo en Adamuz (Córdoba), que segó la vida de sus padres, su hermano y un primo. Sus abuelos, Juan y Nena, han alzado la voz en El tiempo justo entre la pena y la indignación.. La primera en hablar ha sido Nena, que ha leído con manos temblorosas unas palabras que había preparado con antelación, intentando organizar el torrente de emociones que la desborda. «Es un dolor muy grande que no se puede aguantar. Esto no se puede resistir», ha expresado.. De profunda convicción religiosa, ha asegurado que se sostiene gracias a su fe en Dios. No obstante, junto al dolor, también ha aflorado la ira. «Exigimos responsabilidades», ha manifestado.. Nena ha atribuido la catástrofe a una negligencia del Gobierno, al que ha acusado de destinar fondos fuera del país (Marruecos, Egipto y Uzbekistán) mientras las infraestructuras nacionales languidecen: «Ha prestado tres millones de euros a otro país para que arreglen sus vías. ¿Dónde está el dinero de nuestros impuestos?», ha cuestionado.. «Pido explicaciones. Son unos asesinos y yo pido que paguen», ha reclamado la familiar. Y en un acto de amor incondicional, ha reafirmado su compromiso con la pequeña: «Mi niña no va a estar sola. Vamos a sacarla adelante, pero yo quiero justicia».. Por su parte, Juan también ha querido pronunciar unas palabras, especialmente dirigidas a la figura del jefe del Estado. Ha relatado con decepción su experiencia con la Casa Real tras haber sido convocados para recibir el pésame del rey Felipe VI.. «Nos hizo bajar de donde estábamos, nos metimos en una sala, después en otra… Después de todo, el señor rey tuvo un acto de cobardía, no dio la cara y se fue sin dar una explicación», ha denunciado con amargura, antes de reconocer sentirse traicionado: «Lo tenía en un pedestal y se me ha caído al suelo».. Su última declaración, cargada de dolor y rabia, ha dejado en evidencia el sufrimiento que arrastran desde el domingo: «Siento que mis hijos no han muerto, los han asesinado por falta de mantenimiento. Lo eran todo para mí».
Juan y Nena han clamado en ‘El tiempo justo’ justicia.
Una niña de seis años se ha quedado huérfana tras el accidente ferroviario ocurrido el pasado domingo en Adamuz (Córdoba), que segó la vida de sus padres, su hermano y un primo. Sus abuelos, Juan y Nena, han alzado la voz en El tiempo justo entre la pena y la indignación.. La primera en hablar ha sido Nena, que ha leído con manos temblorosas unas palabras que había preparado con antelación, intentando organizar el torrente de emociones que la desborda. «Es un dolor muy grande que no se puede aguantar. Esto no se puede resistir», ha expresado.. De profunda convicción religiosa, ha asegurado que se sostiene gracias a su fe en Dios. No obstante, junto al dolor, también ha aflorado la ira. «Exigimos responsabilidades», ha manifestado.. Nena ha atribuido la catástrofe a una negligencia del Gobierno, al que ha acusado de destinar fondos fuera del país (Marruecos, Egipto y Uzbekistán) mientras las infraestructuras nacionales languidecen: «Ha prestado tres millones de euros a otro país para que arreglen sus vías. ¿Dónde está el dinero de nuestros impuestos?», ha cuestionado.. «Pido explicaciones. Son unos asesinos y yo pido que paguen», ha reclamado la familiar. Y en un acto de amor incondicional, ha reafirmado su compromiso con la pequeña: «Mi niña no va a estar sola. Vamos a sacarla adelante, pero yo quiero justicia».. Por su parte, Juan también ha querido pronunciar unas palabras, especialmente dirigidas a la figura del jefe del Estado. Ha relatado con decepción su experiencia con la Casa Real tras haber sido convocados para recibir el pésame del rey Felipe VI.. «Nos hizo bajar de donde estábamos, nos metimos en una sala, después en otra… Después de todo, el señor rey tuvo un acto de cobardía, no dio la cara y se fue sin dar una explicación», ha denunciado con amargura, antes de reconocer sentirse traicionado: «Lo tenía en un pedestal y se me ha caído al suelo».. Su última declaración, cargada de dolor y rabia, ha dejado en evidencia el sufrimiento que arrastran desde el domingo: «Siento que mis hijos no han muerto, los han asesinado por falta de mantenimiento. Lo eran todo para mí».
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