La candidata socialista arrastra a su partido al peor resultado de su historia, con 28 escaños, dos por debajo de la marca de Juan Espadas Leer
Caras de funeral en el cuartel general del PSOE andaluz en el hotel de Sevilla en el que este domingo han seguido el resultado de los comicios andaluces del 17-M. La candidata socialista, María Jesús Montero, hunde a su partido en el peor resultado de su historia: 28 escaños, dos menos que los conseguidos por Juan Espadas en 2022. Tras conocer el resultado, Montero ha encajado la derrota y ha anunciado que harán una «oposición seria y responsable», aunque no ha aclarado si será ella la que la lidere en el Parlamento andaluz, ya que no ha admitido ninguna pregunta a los periodistas que han seguido su comparecencia. «Tomamos nota. Somos un partido que aprende y está en el ámbito de la mejora», ha dicho.. Montero desembarcó en Andalucía autoproclamándose como «la mujer con más poder de la democracia». Se definió así para justificar su decisión de dejar sus cargos institucionales en el Gobierno de Pedro Sánchez, como vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, para presentarse como candidata del PSOE a las elecciones andaluzas y «rescatar» así a los andaluces del «deterioro de los servicios públicos» que achacó al Ejecutivo de Juanma Moreno.. Pero semejante tarjeta de presentación no le ha servido en este 17-M para movilizar a su electorado ni para remontar el peor resultado de su partido, que fijó su antecesor en los comicios de 2022, cuando hundió al antiguo todopoderoso PSOE andaluz en 30 escaños. Montero ha rebajado aún más el listón y lo ha sumergido en 28 escaños. Entre los testigos del hundimiento en el cuartel general del PSOE en la noche electoral ha estado la ex presidenta de la Junta y senadora del PSOE Susana Díaz.. La ex presidenta andaluza Susana Díaz, durante la comparecencia de Montero.Gogo Lobato. El paupérrimo resultado de Montero queda a años luz de la hazaña de los socialistas andaluces en las primeras elecciones autonómicas de 1982, cuando Rafael Escuredo escaló hasta los 66 escaños, 11 por encima de la mayoría absoluta. Su sucesor, el socialista José Rodríguez de la Borbolla, consiguió 60 escaños en 1986 y Manuel Chaves, 62 escaños en 1990 y 61 en 2004. Tradicionalmente, Andalucía ha sido el granero de votos de los socialistas a nivel nacional. Pero eso empezó a cambiar cuando el PSOE fue desalojado de la Junta de Andalucía tras encadenar casi 37 años consecutivos en el poder, tras los comicios de 2018, cuando Juanma Moreno se convirtió en presidente.. Los 28 escaños de Montero suponen un severo revés para Pedro Sánchez, que fue quien envió a su mano derecha en el Gobierno y en el partido a Andalucía, donde Juanma Moreno ha gobernado en la pasada legislatura con mayoría absoluta, consolidándose como uno de los barones del PP con más poder. Sin embargo, en estos comicios el candidato popular a la reelección no ha logrado alcanzar la deseada «mayoría de estabilidad», como él llama a la mayoría absoluta. Es lo único que hace menos amargo el batacazo electoral del PSOE.. Montero llegó a Andalucía con una campaña diseñada íntegramente en Ferraz y con una doble mochila que ella ha tratado de convertir en activo político, como firme defensora de las políticas de Pedro Sánchez y, a la vez, heredera del viejo PSOE andaluz, vinculado de forma inevitable a la corrupción y a los ERE. De hecho, Montero ha tratado de sacar pecho sobre la financiación singular que pactó con los independentistas catalanes porque, según ha defendido, también beneficia a Andalucía. Su halagos a Sánchez y a sus políticas han sido constantes en la campaña, al igual que la presencia del líder del PSOE en los mítines andaluces. En seis ocasiones ha acompañado a la candidata.. Aparte de esas mochilas, el PSOE de Montero ha acumulado meteduras de pata en la campaña, como llamar «accidente laboral» a la muerte de dos guardias civiles cuando perseguían una narcolancha a 80 millas de la costa de Huelva. Otra pifia ha sido la campaña telefónica fake, con llamadas a los ciudadanos para criticar la gestión de la sanidad del Gobierno de Moreno, pero en la que advertían al ciudadano sobre «su próxima cita médica». La Junta Electoral obligó a modificar esta campaña.. Montero planteó estas elecciones como un «referéndum» sobre la sanidad. En los carteles electorales, de hecho, su rostro aparece junto al eslogan «vota sanidad pública». Sin embargo, los electores parecen no haber asumido su relato sobre la nefasta gestión que le achaca al Gobierno de Moreno. Tampoco logró rentabilizar la crisis de los cribados del cáncer de mama, que provocó la dimisión de la consejera de Sanidad y por la que el propio Moreno pidió perdón.. En cualquier caso, la candidata cuenta con un amplio y cuestionado historial como gestora de la sanidad pública, ya que fue consejera de Sanidad entre 2004 y 2013, en los gobiernos de Manuel Chaves y José Antonio Griñán. Este domingo, tras conocer la derrota electoral, ha presentado a su partido como el gran gestor de los servicios públicos. «Somos la única alternativa real a los gobiernos de derechas», ha señalado.
España // elmundo
La candidata socialista arrastra a su partido al peor resultado de su historia, con 28 escaños, dos por debajo de la marca de Juan Espadas Leer
