El ‘Junco de Berriz’, escalador de época, rememora su carrera a la vez que el Caja Rural ha devuelto sus colores al Tour: «Tienen que llamar la atención. Ganar una etapa sería la bomba» Leer
El ‘Junco de Berriz’, escalador de época, rememora su carrera a la vez que el Caja Rural ha devuelto sus colores al Tour: «Tienen que llamar la atención. Ganar una etapa sería la bomba» Leer
Cuando el periodista Benito Urraburu visitó el caserío de la familia Lejarreta en Berriz, le llamaron la atención unos juncos en la orilla del río. «Se doblan, pero no se quiebran, así era yo», rememora sobre aquel episodio que le bautizó para siempre Marino, el ciclista que hizo del tesón carisma. El ganador de la Vuelta del 82 cita a EL MUNDO «a la tarde». «Estoy jubilado. Por las mañanas tomo café con la cuadrilla y sobre las 10 les digo: ‘Me voy a trabajar’. Y salgo a andar en bici», presume quien contó, apuntado en una agenda, «hasta 50.000 kilómetros» recorridos en toda su carrera, y quien ve con orgullo ahora cómo los colores del Caja Rural, el equipo con el que él disputó el Tour del 87 y 88, han vuelto a la Grande Boucle.Pregunta. ¿Qué memorias le vienen de esos dos Tours?Respuesta. Lo recuerdo con satisfacción, sobre todo el primero. Porque no conseguía hacer un Tour regular. Y ahí tomé algunas decisiones que me abrieron el camino. Por primera vez aprendí a correr el Tour.P. ¿Qué cambió?R. Levantar el pie antes de reventar y ser un poquito más cauto con los esfuerzos. Era un corredor que usaba mucho desarrollo. Subía muchas veces de pie, porque al no tener tanto peso, no me afectaba. Pero en los puertos largos pasaba factura. La cadencia de pedalada siempre va mejor a los esfuerzos prolongados.P. ¿Qué le pide al Caja Rural para este Tour del retorno?R. Entonces, la actitud era hacer lo que se podía. No teníamos un líder sólido de cara a la general y había libertad. Visto cómo se corre hoy en día, lo que tienen que hacer es estudiar bien las etapas donde puedan tener posibilidades. Trabajarlas, reservar esfuerzos y darlo todo. Tienen que llamar la atención y tienen capacidad para ello. Ganar una etapa sería la bomba, pero es casi imposible. Muchos equipos World Tour se van a quedar sin ganar.P. ¿Qué ciclista le llama más la atención hoy en día?R. Está claro que Pogacar es el número uno y que es difícil que no gane el Tour. Vingegaard está ahí, pero no está a la altura de Pogacar. Ya me gustaría. Espero que Seixas sea el gran rival del futuro, el que destrone a Pogacar. Me asombra, no sólo por la calidad física que tiene, también por su aspecto psicológico: gestiona muy bien toda su responsabilidad. Abre un futuro brillante.P. Con Hinault protagonizó una gran Vuelta, la del 83, una de las más recordadas de siempre. ¿Le recuerda a Pogacar? ¿Son ciclistas insaciables?R. Sí, en ciertos aspectos. Lo que pasa es que el salto del tiempo es importante para entender cómo funciona la mentalidad de las personas antes y ahora. Los corredores son mucho más ambiciosos que en mi época, son capaces de intentar ganar hasta las metas volantes. Es cierto que corren menos carreras y las que corren, es para ganar. Pero la mentalidad de hoy en día de la sociedad es no regalar nada. Lo que se puede conseguir, se consigue. Vivimos en una sociedad cada vez más egoísta. Cada uno ve lo suyo y va
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