Las temperaturas extremas se han convertido en un problema para Europa. Frente a esta situación, más de 1.200 profesionales de la medicina, la enfermería, la investigación y la salud de 27 países europeos han firmado una carta abierta dirigida a las instituciones de la Unión Europea. En el escrito reclaman un compromiso político más firme, mayor inversión y la aplicación de medidas vinculantes para proteger a la población ante el calor extremo.. Es más, se apoyan en datos. El verano de 2026 fue el más caluroso registrado en Europa occidental según el Servicio de Cambio Climático de Copernicus, provocando severos impactos en la salud humana. Además de los efectos sanitarios, las olas de calor extremo y los incendios forestales redujeron el producto interior bruto (PIB) de la Unión Europea cerca de un 1% en 2026, lo que equivale a unos 180.000 millones de euros en pérdidas. Además, recuerdan que el incremento de fallecimientos asociados a las altas temperaturas golpea con mayor dureza a las personas en situación de vulnerabilidad. Entre los grupos más afectados «destacan las personas mayores, las mujeres, los pacientes con enfermedades crónicas, las personas que trabajan al aire libre y quienes residen solos en viviendas sobrecalentadas», añaden.. La iniciativa está impulsada por el nodo regional europeo de la Alianza de Salud Planetaria, cuya Secretaría Europea coordina el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) desde comienzos de 2026. La propuesta parte de la Declaración Europea sobre Calor y Salud, un documento publicado en agosto de 2026 que contó con el respaldo de 129 organizaciones.. Josep Maria Antó, profesor de investigación de ISGlobal, ha señalado que las acciones nacionales y comunitarias adoptadas hasta el momento han sido insuficientes para evitar la elevada mortalidad. El experto subraya la necesidad de contar con financiación específica y normas de adaptación obligatorias que permitan transformar las evidencias científicas en soluciones concretas.. Entre las peticiones centrales, la comunidad sanitaria exige elevar la respuesta a una emergencia operativa y aprobar un Plan de Acción Europeo sobre Calor y Salud equipado con un fondo de adaptación para proteger hospitales, residencias y colegios. Asimismo, piden reconocer el calor extremo como una amenaza grave transfronteriza e implantar sistemas integrados de alerta sanitaria por calor y humo en todos los Estados miembros.. En el ámbito del trabajo y el hogar, se solicita una directiva comunitaria sobre prevención de riesgos laborales frente al calor que establezca límites de temperatura y restricciones de trabajo para todo tipo de contratos, incluidos temporales y de plataformas digitales. En cuanto a las viviendas, proponen revisar las normas de eficiencia energética para garantizar la refrigeración pasiva en edificios existentes y adecuar la red eléctrica a los picos de consumo estivales.. Los firmantes reclaman también eliminar progresivamente los más de 400.000 millones de euros anuales en subvenciones a los combustibles fósiles, redirigiendo esos recursos hacia las energías limpias, la mejora de la calidad del aire y la sanidad. Adicionalmente, piden situar la salud, la evidencia científica y la equidad en el centro de las decisiones climáticas de la Unión Europea, dando representación formal a los profesionales de la salud en la gobernanza climática.. La carta abierta continuará recibiendo firmas hasta el próximo 10 de diciembre, fecha en la que será remitida formalmente al Parlamento Europeo y a la Comisión Europea. La entrega coincidirá con la víspera de que el Consejo de Medio Ambiente fije su postura sobre la propuesta de Ley Europea de Resiliencia Climática, presentada a finales de octubre.
El sector insiste en la necesidad de contar con financiación específica y normas de adaptación obligatorias en todo el continente tras pasar el verano más caluroso desde que hay registros.
20MINUTOS.ES – Internacional
Las temperaturas extremas se han convertido en un problema para Europa. Frente a esta situación, más de 1.200 profesionales de la medicina, la enfermería, la investigación y la salud de 27 países europeos han firmado una carta abierta dirigida a las instituciones de la Unión Europea. En el escrito reclaman un compromiso político más firme, mayor inversión y la aplicación de medidas vinculantes para proteger a la población ante el calor extremo.. Es más, se apoyan en datos. El verano de 2026 fue el más caluroso registrado en Europa occidental según el Servicio de Cambio Climático de Copernicus, provocando severos impactos en la salud humana. Además de los efectos sanitarios, las olas de calor extremo y los incendios forestales redujeron el producto interior bruto (PIB) de la Unión Europea cerca de un 1% en 2026, lo que equivale a unos 180.000 millones de euros en pérdidas. Además, recuerdan que el incremento de fallecimientos asociados a las altas temperaturas golpea con mayor dureza a las personas en situación de vulnerabilidad. Entre los grupos más afectados «destacan las personas mayores, las mujeres, los pacientes con enfermedades crónicas, las personas que trabajan al aire libre y quienes residen solos en viviendas sobrecalentadas», añaden.. La iniciativa está impulsada por el nodo regional europeo de la Alianza de Salud Planetaria, cuya Secretaría Europea coordina el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) desde comienzos de 2026. La propuesta parte de la Declaración Europea sobre Calor y Salud, un documento publicado en agosto de 2026 que contó con el respaldo de 129 organizaciones.. Josep Maria Antó, profesor de investigación de ISGlobal, ha señalado que las acciones nacionales y comunitarias adoptadas hasta el momento han sido insuficientes para evitar la elevada mortalidad. El experto subraya la necesidad de contar con financiación específica y normas de adaptación obligatorias que permitan transformar las evidencias científicas en soluciones concretas.. Entre las peticiones centrales, la comunidad sanitaria exige elevar la respuesta a una emergencia operativa y aprobar un Plan de Acción Europeo sobre Calor y Salud equipado con un fondo de adaptación para proteger hospitales, residencias y colegios. Asimismo, piden reconocer el calor extremo como una amenaza grave transfronteriza e implantar sistemas integrados de alerta sanitaria por calor y humo en todos los Estados miembros.. En el ámbito del trabajo y el hogar, se solicita una directiva comunitaria sobre prevención de riesgos laborales frente al calor que establezca límites de temperatura y restricciones de trabajo para todo tipo de contratos, incluidos temporales y de plataformas digitales. En cuanto a las viviendas, proponen revisar las normas de eficiencia energética para garantizar la refrigeración pasiva en edificios existentes y adecuar la red eléctrica a los picos de consumo estivales.. Los firmantes reclaman también eliminar progresivamente los más de 400.000 millones de euros anuales en subvenciones a los combustibles fósiles, redirigiendo esos recursos hacia las energías limpias, la mejora de la calidad del aire y la sanidad. Adicionalmente, piden situar la salud, la evidencia científica y la equidad en el centro de las decisiones climáticas de la Unión Europea, dando representación formal a los profesionales de la salud en la gobernanza climática.. La carta abierta continuará recibiendo firmas hasta el próximo 10 de diciembre, fecha en la que será remitida formalmente al Parlamento Europeo y a la Comisión Europea. La entrega coincidirá con la víspera de que el Consejo de Medio Ambiente fije su postura sobre la propuesta de Ley Europea de Resiliencia Climática, presentada a finales de octubre.
