La precariedad laboral, los bajos salarios y el encarecimiento de la vivienda son las principales dificultades para la independencia juvenil, según Funcas Leer
La precariedad laboral, los bajos salarios y el encarecimiento de la vivienda son las principales dificultades para la independencia juvenil, según Funcas Leer
Audio generado con IA. Los jóvenes españoles encuentran más oportunidades de empleo, pero tienen más dificultades para independizarse. La tasa de emancipación entre los 25 y los 29 años cayó 11 puntos porcentuales en una década, del 47% en 2014 al 36% en 2024. Durante ese periodo, el paro juvenil descendió hasta sus niveles más bajos desde 2007 y los salarios de los jóvenes aumentaron alrededor de un 11% en términos nominales. Sin embargo, alquilar una vivienda en solitario exige el 92,3% del sueldo de una persona joven asalariada.. Esta brecha entre empleo y emancipación es uno de los principales resultados del estudio La situación actual de los jóvenes en España. La reducción del paro no ha eliminado la precariedad y tampoco ha garantizado ingresos suficientes para acceder a una vivienda. A ello se suma la sobrecualificación de jóvenes en puestos por debajo de sus niveles de educación. El encarecimiento residencial agrava estas dificultades y retrasa la independencia económica. Asimismo, la emigración de profesionales cualificados completa un panorama de obstáculos laborales, educativos y residenciales.. La tasa de desempleo de los jóvenes de 15 a 29 años descendió del 42,4% en 2013 al 18,6% en 2025. Pese a esta mejora, España continúa por encima de otros países de Europa. En 2025, el paro juvenil se situó en el 14,4% en Italia, el 15,4% en Francia, el 13,4% en Portugal y el 6,3% en Alemania. Así, la tasa española superó en más de 12 puntos porcentuales la alemana, en cinco puntos la portuguesa y en más de tres las de Italia y Francia. Sin embargo, esta evolución positiva del empleo convive con problemas de estabilidad laboral y de ingresos.. Entre 2009 y 2021, casi la mitad de los jóvenes asalariados sufrió alguna situación de precariedad. Entre las razones figuran los ingresos insuficientes, la inseguridad laboral y la falta de protección social. La acumulación de estas dificultades fue casi el doble entre los jóvenes que en el conjunto de la población activa. La reforma laboral de 2021, que buscaba reducir la contratación temporal y fomentar el empleo indefinido, ha tenido hasta ahora efectos más modestos de lo esperado.. Además, las diferencias salariales respecto al conjunto de los trabajadores han aumentado entre los más jóvenes. En 2006, los ocupados de 16 a 24 años percibían el equivalente al 69% del salario medio. En 2024 cobraban el 58%. Entre los trabajadores de 25 a 34 años, la proporción pasó del 92% al 89% durante el mismo periodo. También ha disminuido el número de jóvenes sin empleo y fuera del sistema educativo. Su proporción bajó del 22,5% en 2013 al 11,5% en 2025. Esta cifra se aproxima a la media de la Unión Europea, que se situada en el 11%.. España registra la segunda tasa de sobrecualificación más elevada de la Unión Europea. En 2025 superaba el 32% entre los trabajadores de 25 a 34 años, frente al 21,3% de media comunitaria. Este problema surge ante una diferencia entre la preparación de una persona y las exigencias de su puesto de trabajo. El desajuste dura, de media, más de 10 años.. La situación afecta especialmente a los titulados superiores. Algo más del 37% de los jóvenes de 25 a 34 años con estudios terciarios ocupa puestos por debajo de su nivel educativo. El problema aparece desde el inicio de la vida laboral. Cerca de uno de cada tres jóvenes consigue su primer empleo en un puesto inferior a su formación. Dos de cada tres en esa situación tienen un titulo universitario.. La sobrecualificación no siempre desaparece con la experiencia laboral. Más de la mitad de los jóvenes con un primer empleo por debajo de su nivel educativo continúa en esa situación cinco años después. Según Funcas, comenzar la trayectoria profesional en un puesto inferior a la formación recibida aumenta en unos 38 puntos porcentuales la probabilidad de mantener ese desajuste.. El acceso a la vivienda se ha convertido en uno de los principales obstáculos para la emancipación juvenil. Entre 2014 y 2024, los alquileres se encarecieron un 82% y los precios de compraventa aumentaron un 65%, frente al incremento del 30% de los salarios medios. Esta diferencia ha ampliado las dificultades económicas de los jóvenes para abandonar el hogar familiar.. En 2024, alquilar una vivienda en solitario a precio de mercado exigía el 92,3% del salario de una persona joven asalariada. Compartir piso reducía ese esfuerzo al 32,5%, todavía por encima del umbral del 30% considerado sostenible. A estas dificultades se suma la escasez de oferta. Solo el 18,7% de los hogares españoles vive de alquiler, frente al 30,8% de media en la Unión Europea.. La compra tampoco ofrece una alternativa accesible para buena parte de la juventud. En 2024, el 36,7% de los hogares encabezados por menores de 35 años era propietario de su vivienda principal, frente a cerca del 66% en 2002. En Madrid, la entrada necesaria para adquirir una vivienda de tamaño medio ronda los 110.000 euros, el equivalente a unos seis años de salario neto medio. El encarecimiento residencial ayuda a explicar el retroceso de la emancipación, pese a la mejora de los indicadores laborales.
Actualidad Económica // elmundo
